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Ene 2021 - Edición 248

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La lectoescritura: “Es la competencia que más activa nuestras neuronas”

Para el destacado profesor y escritor español José Ramón Ayllón, debido a los peligrosos déficits en la lectura y la escritura, “estamos sufriendo una preocupante mutación negativa, por la cual proliferan videoniños infraeducados por la imagen”.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
La lectoescritura: “Es la competencia que más activa nuestras neuronas”

José Ramón Ayllón (Cantabria, 1955) es un destacado profesor y escritor español que estudió Filosofía y Letras en las universidades de Oviedo y Valladolid. Conversamos con él sobre la educación del futuro y las aptitudes que los alumnos necesitan.


—A su juicio, ¿qué competencias en la formación se debiesen incluir hoy?

—Sin dudarlo, diría que la lectura y la escritura. Me refiero a recensiones de buenos libros y comentarios de texto. Son las competencias que más activan nuestras neuronas, y se pueden poner en práctica a la largo de todas las edades. No se ha inventado nada mejor.

—¿Qué rasgos educativos cree que están faltando en la formación de alumnos?

—Tiene que ver con lo dicho. Tanto la escuela como la universidad han de poner como objetivo prioritario el dominio del pensamiento y de la palabra. Tenemos, sin embargo, muchos países con peligrosos déficits en la lectura y la escritura. El Primer Mundo lo es gracias a una milenaria cultura escrita, pero estamos sufriendo una preocupante mutación negativa, por la cual proliferan videoniños infraeducados por la imagen.

—¿Qué rol debe desempeñar el profesor?

—Me parece que un buen profesor es quien despierta la “vocación” de sus alumnos. Entiendo por vocación –igual que Natalia Ginzburg– una pasión ardiente y exclusiva por algo que no tenga mucho que ver con el dinero, así como la conciencia de poder hacer algo mejor que los demás para servir a los demás. Si se despierta esa ilusión, los jóvenes serán capaces de cualquier sacrificio, porque tendrán hambre y sed de su propia vocación, que habrá devorado todo lo que es trivial e innecesario.

—Se ha mencionado acerca de la irrupción de las habilidades socioemocionales ya que las empresas las están demandando de parte de los nuevos profesionales...

—Como profesor de Antropología y Ética solo puedo estar de acuerdo. Pero no estamos hablando de nada nuevo. Ese descubrimiento lo hicieron los griegos del Siglo de Pericles, y también los romanos. Sócrates, Platón, Aristóteles, Séneca, Cicerón o Marco Aurelio nos enseñaron la importancia educativa de virtudes como la justicia, la templanza, la fortaleza y la prudencia. Un problema actual es que ese comportamiento virtuoso es muy difícil de sostener dentro de una cosmovisión materialista. Dostoyevski tiene razón cuando afirma que, si Dios no existe, todo está permitido.

—¿Es necesario realizar adaptaciones al modelo educativo actual?, ¿cuáles?

—Depende de los países. En cualquier caso, la esencia de la educación es humanística. Todo el énfasis que se ponga en esos aspectos será siempre un acierto. También será un acierto todo lo que contribuya a despolitizar y desideologizar la educación.

—¿De qué manera las tecnologías han transformado y seguirán transformando el proceso educativo?

—No lo sé, porque el futuro es abierto, igual que el debate actual sobre esta problemática. Pero tengo claras dos cosas: las tecnologías han llegado para quedarse, y se pueden usar tanto para potenciar la educación como para entorpecerla. Como siempre, la herramienta técnica puede ser utilizada de forma torpe o de forma inteligente.

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