Encuenta el contenido que necesitas

Ingresa a tu cuenta grupoeducar

Abr 2020 - Edición 239

Recreos, un espacio de aprendizaje para tiempos de cambios

Suscríbete a nuestra revista y podrás leer el contenido exclusivo online

Regístrate y accede a la revista

Las tecnologías transformaron la forma de enseñar

Nueve de cada 10 estudiantes chilenos usan las redes sociales con fines académicos, y quienes lo hacen tendrían un menor desempeño escolar, revelaron distintos estudios. Nos guste o no, las tecnologías llegaron para quedarse, el problema es estar preparados para trabajar con ellas en el aula.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
Las tecnologías transformaron la forma de enseñar

Francisco tiene apenas 10 años de edad y hace cuatro días estuvo de cumpleaños. Sus padres, sin siquiera cuestionarse el tema, de regalo le entregaron su primer teléfono celular. Como le ocurre a la mayoría de los pequeños, antes de prenderlo ya se manejaba en las redes y sabía cómo instalar Whatsapp, Facebook e Instagram en su dispositivo.

Francisco es el reflejo de lo que sucede a cerca del 59% de los niños en Chile, quienes reciben su primer teléfono celular antes de los 10 años, reveló una investigación de la Universidad de los Andes en abril pasado. El problema es que, según el investigador y académico de esa casa de estudios, Ricardo Leiva, “los estudiantes que usan más sus celulares tienen un menor desempeño escolar”.

 

Ricardo Leiva, Investigador y académico de la Universidad de los Andes. “Las nuevas generaciones de alumnos son más distraídas, exigentes y críticas. Están muy conscientes de sus derechos y se muestran intolerantes frente a cualquier tipo de abuso o discriminación”

Explica el académico de la Facultad de Comunicaciones de la Uandes que existe una correlación negativa muy significativa entre el número de horas que un escolar usa el teléfono celular y el promedio de notas. “A cada hora extra de uso del teléfono celular al día, el promedio de notas de un escolar de 10 a 18 años se ve reducido en 3 décimas, como media. Es por lo anterior que seis de cada 10 niños de la muestra reconocen que el celular ha afectado su rendimiento escolar”.

El problema, asegura la psicóloga y magíster en Educación de la Universidad Católica de Chile Neva Milicic, “nos gusten o no, las tecnologías han venido para quedarse. Por ello, es importante reconocer sus beneficios y, sin demonizarlas, reflexionar sobre los daños que está provocando el abuso en su utilización y sobre cómo reducirlos”.

Pero ¿pueden convertirse en aliadas a la hora de aprender? Pese a los resultados de la investigación de la Uandes, una encuesta de marzo pasado de Grupo Educar a 40 mil profesores y personas del ámbito educativo, reveló que el 61 por ciento de los encuestados dijo creer que los celulares son un aporte para mejorar el aprendizaje en el aula.

Es que, tal como explica la psicóloga del colegio Los Alerces en Santiago y co-representante del programa Friends Resilience en Chile, Clara Peñafiel, “la profundidad del impacto de las tecnologías dependerá de la edad de inicio del contacto de los niños con esos aparatos (celulares), y la cantidad de tiempo de exposición. Por ejemplo, los especialistas en esta área sugieren que antes de los 12 años los niños no debieran portar celulares (preferentemente a los 14). Esto tiene que ver con que recién en esa época podría justificarse la necesidad de su uso, dado que es la edad en la cual los niños podrían andar solos fuera de su casa”.

Neva Milic, Psicóloga y magíster en Educación de la Universidad Católica de Chile. “Nos gusten o no, las tecnologías han venido para quedarse”

 

En esta línea, indica Peñafiel, mientras antes ocurra el contacto con la pantalla, más nocivo será su efecto. “Asimismo, a más pequeño el dispositivo tecnológico, más negativa su influencia. La televisión estaría demostrando ser, de los aparatos tecnológicos, el menos nocivo, dado que la distancia que se mantiene con él permite que la persona continúe siendo capaz de observar y ser parte de lo que sucede a su alrededor. En cambio, a más pequeño el dispositivo, más centrada está la concentración y más exclusiva es la visión en un perímetro mayormente restringido, que lo aísla del resto”.

Sucede, explica Daniel Tramer, director del Centro de Recursos para la Enseñanza y el Aprendizaje del Colegio Instituto Hebreo, que “la tecnología es neutra, el buen uso, controlado, dirigido y acompañado, no tiene impacto negativo en el alumno. Sin embargo, un joven sin la formación y/o la preparación adecuada está expuesto a una ‘herramienta’ poderosísima, y como cualquier herramienta de alto impacto en las manos incorrectas (al no tener la preparación), afectará en la salud emocional, bullying, adicción, entre otras”.

Soledad Garcés, socia directora de TICs Partners, sostiene que una de las ventajas de las tecnologías es que “nos han permitido tener acceso a contenidos e información en minutos, que quizás habríamos demorado meses en recolectar. Eso es un tremendo aporte; sin embargo, esta información, a diferencia de una biblioteca, en internet no está ordenada, ni clasificada y mucho menos validada por expertos. Vamos a naufragar en ese mar de información, si no contamos con herramientas que nos permitan desarrollar una estrategia de búsqueda, selección y validación de contenidos, sobre todo, haciendo hincapié en la calidad de las fuentes bibliográficas confiables”.

Lo que ocurre es que esa irrupción ha significado, en la experiencia de educadores y de padres, que los niños están hiperconectados, lo que se traduce en que ahora tienen una importante reducción de la conducta empática. “Una evaluación que es respaldada por las investigaciones, que sugieren un menor desarrollo del cerebro social. Esta menor empatía explica la mayor agresión de niños y adolescentes a sus compañeros, a través de correos, mensajes de Whatsapp y de texto, y que se involucren en graves conflictos sociales”, dice la psicóloga Milicic.

Soledad Garcés cuenta que el acceso a tanta información obliga, en consecuencia, a desarrollar habilidades de pensamiento más allá de lo puramente crítico. “Requerimos habilidades selectivas, competencias para el tratamiento de la información y decodificar los contenidos que vengan en formatos audiovisuales, como por ejemplo, videos o infografías. Esta realidad nos llama a repensar el rol del profesor, porque las TIC modifican la manera de ver el proceso de aprendizaje”.

Soledad Garcés, Socia directora de TICs Partners. “Ojalá los profesores se capaciten en el uso de internet, y aprendan a ser ciudadanos digitales para que, con su ejemplo y formación, los alumnos puedan acceder a la web y aprovechar todos sus potenciales sin riesgos. Primero se debe aprender a usar las herramientas digitales de manera ética, eficiente, segura y responsable, para luego sacarles partido al vincularlas con metodologías activas que logren potenciar los aprendizajes de sus alumnos”

Los problemas: ansiedad y rechazo social

Explica Neva Milicic que, en su libro “Triple Focus”, Daniel Goleman sostiene sobre el cerebro social: “En las situaciones online, los circuitos sociales y emocionales del cerebro tienen problemas, porque nuestro diseño neurológico presupone interacciones cara a cara, no electrónicas. Cuando te miro, parte de mi cerebro está leyendo al instante miles de mensajes y me dice qué debo hacer a renglón seguido para que la interacción siga funcionando bien. Cuando estoy online no tengo ningún feedback de ese tipo”. Agrega la experta que el problema es que, adicionalmente, en las redes se crean situaciones de mucha ansiedad y de temor al rechazo social.

En palabras de la psicóloga de la UC, la empatía parece ser la competencia emocional más afectada. “La desconexión con la mirada del otro que tengo cerca impide a los niños, y especialmente a los adolescentes, conectarse y vincularse realmente, con la consiguiente débil nutrición emocional. La vinculación con los que están más lejos y con quienes se conectan a las redes muchas veces es agresiva y descalificadora, en el límite del maltrato o francamente maltratadora. Por supuesto, quienes lo reciben responden con la misma moneda, creándose una escalada simétrica de agresión entre ellos, que suele involucrar también a otros. Los pelambres por Whatsapp, que finalmente siempre llegan al afectado, crean situaciones muy dolorosas y difíciles de manejar”.

Se observa además un aumento de la impulsividad, situación especialmente grave si consideramos que la empatía y la autorregulación son las funciones clave de una buena inteligencia emocional. “Los niños con un celular o un computador al frente pierden la capacidad de anticipar las consecuencias de sus conductas para ellos y para otros”, asegura Neva Milicic.

En esa misma línea, la psicóloga del Colegio Los Alerces señala que en el caso de los niños pequeños, “es posible observar cómo las tecnologías afectan a quienes presentan dificultades en la integración sensorial, la que tiene mucho que ver con la regulación emocional y, por ende, con la capacidad de regulación de la conducta. A estos niños, aún más que al resto, el contacto con las pantallas les resulta realmente nocivo y su reflejo en el comportamiento es alarmantemente visible. Basta que estén ‘pegados’ un rato al dispositivo y se advierte inmediatamente cómo aumenta la hiperactividad, la irritabilidad y las dificultades para dormir, entre otros. La estimulación que ejercen en el cerebro les sobrepasa y se crea una especie de adicción”.

Además, en la adolescencia, independiente del trastorno específico en el que se derive, se aprecia que se genera un estado basal de mucha soledad. “Paradójicamente, la tecnología los conecta con los que están lejos –vale decir que de manera superficial– y los aleja y aísla de los que tienen cerca. Este sentimiento de soledad –ya comprobado científicamente– es terreno fértil para desarrollar distintas patologías (las más típicas se encuentran entre los trastornos depresivos y ansiosos). Asimismo, últimamente se ha podido verificar que también existe un impacto en el desarrollo de los rasgos de la personalidad. No solamente por el aislamiento, sino también porque se vive a través de una especie de ‘mundo virtual’, en donde se muestra lo que se quiere de la persona, o lo que se desea que otros vean o crean, sin realizar un verdadero trabajo interno de autoconocimiento, autorreflexión, autosuperación. Es como vivir la vida de otros”, agrega Clara Peñafiel.

Por otra parte, además se genera también un estado de hiperalerta al celular, que impide concentrarse en otras tareas. Las múltiples interrupciones a través del celular llevan a un pensamiento disperso y de poca profundidad. Claramente, las plataformas y el celular se transforman en conductas adictivas. “Los niños y jóvenes empiezan a tener signos de deprivación cuando no tienen acceso”, indica Neva Milicic.

Clara Peñafiel, Psicóloga del colegio Los Alerces en Santiago y co-representante del programa Friends Resilience en Chile. “La profundidad del impacto de las tecnologías dependerá de la edad de inicio del contacto de los niños con estos aparatos y la cantidad de tiempo de exposición”

Tarea para docentes

Para Soledad Garcés, el profesor siempre va a existir, “pero ya no necesariamente va a ser un experto en un determinado tema, sino que va a ser un profesional que nos ayude a elaborar estrategias de pensamiento, y a desarrollar habilidades a partir de diferentes contenidos y actividades”.

Ahora, con el acceso e irrupción de las tecnologías, el docente pasará a ser un facilitador de aprendizajes que, además, no necesita estar físicamente en un lugar dentro de una jornada determinada. “Puede estar offline, y además podemos aprender con otras personas también. El aprendizaje se vuelve más horizontal, aprender colaborativamente es parte de la nueva realidad a la que se enfrentan miles de estudiantes hoy. La figura del profesor se reenfoca a tal punto que podemos pensar en que podemos aprender de muchas maneras, incluso de manera autónoma, pero siempre será más enriquecedora la experiencia de aprendizaje guiada por un buen profesor”, agrega la directora de TICs Partners.

Lo que sucede es que –advierte Neva Milicic– “las TIC son una eficaz herramienta de aprendizaje. Si los profesores logran motivar a sus alumnos, hay una alta probabilidad de que puedan utilizar su potencial educativo disminuyendo los factores de riesgo. Por ejemplo, prepararse para hacer un uso efectivo de las TIC a través de trabajos grupales. Estos tienen la enorme ventaja de favorecer la conversación e interacción entre los jóvenes sobre temas relevantes”.

Ahora, señala Ricardo Leiva, “se exige que las clases sean entretenidas pues los estudiantes se aburren con facilidad. Eso lo sufrimos también los profesores de universidad. El problema es que nunca el profesor podrá ser más entretenido que un videoclip, por ejemplo. Se les están demandando a los profesores habilidades que no corresponden”.

En palabras simples, dice Daniel Tramer, el principal desafío para los docentes a corto plazo es que requieren sofisticar sus prácticas, “adoptar las habilidades y estándares TIC y educación. Asimismo, a largo plazo, el profesor debe convertirse y realizar esfuerzos para ser un moderador e implementar un trabajo interdisciplinario”.

También, los docentes pueden pedir a los estudiantes que hagan seminarios, trabajos de grupo y presentaciones sobre temas como “Navegar seguro”, “Efectos de la adicción en el cerebro”, “Cómo defenderse del bullying”, “Alcohol y drogas”, por ejemplo. “Una metodología grupal y cooperativa será de mayor eficacia que cualquier discurso de un adulto. También, bajar programas de Desarrollo Emocional y hacer ejercicios orientados a favorecer la empatía, contribuyendo así a cambiar comportamientos de riesgo y a lograr desarrollar la autogestión emocional”, dice la psicóloga de la UC.

Daniel Tramer, Director del Centro de Recursos para la Enseñanza y el Aprendizaje del Colegio Instituto Hebreo. “La tecnología es neutra, el buen uso, controlado, dirigido y acompañado, no tiene impacto negativo en el alumno”

Lo que suele ocurrir, advierte Soledad Garcés, es que el profesor que enseña a los alumnos hoy está atemorizado frente a las TIC, pero estas tienen mucho potencial. “En general, ven su uso como un problema, pero cuando aprenden a usar algunas herramientas digitales, se enamoran de los resultados y las usan muchísimo”.

Para esto, los docentes pueden aprovechar las plataformas de gestión de aprendizajes que existen y aprender a usarlas para liderar estos procesos. “Veo necesario capacitarlos en metodologías activas de aprendizajes, fomentando el trabajo colaborativo que sea apoyado con herramientas digitales que faciliten la gestión docente y el proceso de enseñanza mismo. Hay muchos ejemplos; la clase invertida, el aprendizaje basado en problemas, instrucción entre pares y varias otras más”, termina Soledad Garcés.

Para los Padres...

No prohibir, pero sí poner límites claros de tiempo y horario que se pueden dedicar a la tecnología. Los aparatos no deben dormir con los niños ni los adolescentes. Se pueden perder muchas horas de sueño navegando, lo que afecta el aprendizaje y la salud mental, ya que el sueño es un mecanismo básico de reparación cerebral. Por otra parte, muchas páginas de pornografía infantil funcionan por las noches y muchos pedófilos andan a la caza de niños vulnerables.

Es recomendable ponerse de acuerdo con los padres de los compañeros de curso en cuanto a los límites, de manera que haya una sensación de mayor igualdad entre los niños.

También es aconsejable tener panoramas familiares que resulten atractivos para los niños. Salir a parques y plazas, subir un cerro, ir al teatro, al cine o a un concierto, son espacios de encuentro que favorecen la comunicación.

Y algo no poco importante: como adultos, reflexionemos respecto a cuál es el modelo que somos en relación al uso y abuso de las nuevas tecnologías.

Deja un comentario

Mantengamos la conversación, búscanos en twitter como @grupoEducar

Ingresa a nuestra comunidad en Facebook y profundicemos el debate.

Créate una cuenta en grupoeducar

Revisa nuestro contenido en todas las plataformas desde un teléfono hasta nuestra revista en papel.