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Abr 2020 - Edición 239

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Cuando el ausentismo preescolar crónico se hace presente

Comer, bañarse y leer, son prácticas que el niño aprende en sus primeros años de vida, creando a la vez hábitos para el futuro. Si bien algunos de ellos se obtienen en la casa, una gran parte del aprendizaje proviene de la asistencia al jardín infantil. ¿Te has preguntado qué pasaría si alumnos pequeños comienzan a faltar sistemáticamente?

Por: Dafna Ergas
Cuando el ausentismo preescolar crónico se hace presente

¿Quién alguna vez en su época de colegio no quiso faltar a clases e incluso se hizo el enfermo para lograrlo? Sin importar si eran grandes o pequeños, todos sabían que ese día perderían clases y, por lo tanto, la oportunidad de aprender algo nuevo. Pero, ¿pensaste alguna vez que eso podía convertirse en ausentismo crónico provocando el fracaso académico y la falta de sociabilidad y autoestima?

El ausentismo crónico se entiende como el hecho de faltar un 10 por ciento o más a clases en un año, es decir, 20 días aproximadamente. Un estudio realizado por la Fundación Educacional Oportunidad en conjunto con miembros de la Universidad de Harvard y la Universidad Diego Portales, dio a conocer que dentro de la Región Metropolitana, el 65 por ciento de los niños que asisten a prekínder y kínder tienen ausentismo crónico. Los de prekínder tienen en promedio un 23% de inasistencia, lo que equivale a más de 40 días, mientras que los de kínder faltan un 21%.

 

En la Región Metropolitana, el 65% de los niños que asisten a prekínder y kínder tienen ausentismo crónico

 

Yanira Alée, coordinadora de Asistencia de la Fundación Educacional Oportunidad, señala que se tiende a pensar que la mayoría de las ausencias de los niños a clases es por enfermedades. Sin embargo, hay otros motivos que también predominan. “Los padres piensan que los niños solo juegan, por ende, no es grave que falten”, menciona la coordinadora, al hacer referencia a la escasa importancia que se le da a la educación inicial por parte de los padres o apoderados. Indica que esto se ve reflejado en que muchas veces se priorizan otras actividades por sobre la asistencia de los niños a clases, como llevarlos a la feria o al médico.

El ausentismo crónico en la etapa preescolar tiene efectos en el futuro del infante. “Las implicancias van desde lo estrictamente pedagógico, pues deja de vivir experiencias de aprendizajes que se alcanzan en la convivencia y en el juego con otros, hasta dejar de recibir una alimentación adecuada dado que la Junji cuenta con un excelente programa de alimentación especializada para la primera infancia”, señala María Teresa Vio, directora regional metropolitana de la Junji. Añade que, desde lo social, considerando que en muchos casos los establecimientos constituyen un espacio de cuidado y protección de una infancia en riesgo, la no asistencia en la etapa preescolar vulnera el derecho de los niños a contar con educación pública, gratuita y de calidad desde la cuna.

Yanire Alée, coordinadora de Asistencia de la Fundación Educacional Oportunidad

Según Vio, el ausentismo ocurre por diversas razones. Entre ellas está el factor de vulnerabilidad social de las familias, que en algunos casos no logran visualizar la sala cuna y jardín infantil como una institución educativa. A esto se suma la inestabilidad en la salud del niño, sobre todo en el periodo de invierno, cuando por ese motivo dejan de asistir a los establecimientos. Otro factor determinante, según la directora regional metropolitana, es el horario de trabajo de los padres o personas a cargo. Los padres que trabajan por turnos, cuando pueden estar en casa, en muchos casos, prefieren dejar a sus hijos y compartir con ellos, ya que el resto del tiempo no lo pueden hacer.

Según un comunicado respecto al ausentismo crónico de la Fundación Educacional Oportunidad del año 2017, dicha situación en el ciclo preescolar tiene efectos negativos no solo a corto plazo, sino que también estos pueden repercutir en el futuro de los infantes. Comportamiento anómalo, poca autoestima y dificultad en las relaciones familiares, son algunos de ellos.

“La asistencia a clases es crucial porque quien asiste constantemente, adquiere aprendizajes académicos y de desarrollo personal y social de base para los años posteriores. La asistencia incide directamente en los aprendizajes, por ello nuestro lema ‘Hay que estar para ganar’, asistir a clases es ganar aprendizajes”, señala Alée. Es por eso que la Fundación Educacional Oportunidad ha implementado diversas estrategias para paliar el ausentismo crónico, unas enfocadas en el curso en general y otras dirigidas a los niños que presentan riesgo de ausentismo crónico.  

Estrategias concretas

  1. Elaborar un panel de asistencia con incentivos mensuales para trabajar la responsabilidad y motivación de los niños para asistir a clases.
  2. A nivel individual, se necesita detectar mensualmente a los niños que están en riesgo de ausentismo crónico.
  3. Generar un compromiso con los padres, después de que ellos cuentan la cantidad de días ausentes que lleva su hijo a la fecha.
  4. Implementar la estrategia “Padrinos de asistencia”. Esto consiste en un rol que toma alguien de la comunidad educativa con uno o dos niños que presenten riesgo de ausentismo crónico, con el fin de realizar intervenciones concretas.

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