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Oct 2020 - Edición 245

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David Kraus: No hay excusa para no leer

En una entrevista al diario español El País, Daniel Goldin, editor, ensayista y director de la biblioteca Vasconcelos de México –una de las más grandes de Latinoamérica–, señaló que “más que discutir si se lee mucho o poco, es necesario plantear la manera en que esa actividad puede producir sentido, valor para el lector”. David Kraus reflexiona sobre ello y expresa sus ideas sobre la convivencia con la tecnología.

Por: Dafna Ergas
David Kraus:  No hay excusa para no leer

Según la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, México ocupa el segundo puesto de Latinoamérica en hábitos lectores. Sus ciudadanos leen en promedio 5.3 libros al año y es el país que organiza la mayor feria del libro en español del mundo.

Dentro de los beneficios que entrega la lectura están la imaginación, la disminución del estrés y el mejoramiento de la concentración. Sumado a esto, Goldin indicó que este hábito les permite a las personas tener un mayor control sobre sus propias vidas, al tener en cuenta el pasado, presente y futuro que se desprende de las lecturas.

Tal como se indica en el estudio internacional PISA 2015, Chile se ubica en el primer lugar de Latinoamérica con un alza importante en lo que respecta a la lectura. David Kraus, escritor y autor de los libros “Te buscaré en mi ciudad” y “La habitación lluviosa”, enfatiza la importancia de la lectura. “Es el más alto medio para contar historias debido a que fomenta el pensamiento abstracto y la construcción de ideas. Se trata de un proceso personal, íntimamente ligado a la experiencia del lector”, señala el escritor.

Sin embargo, también es crítico e indica que no basta con solo leer, se debe también hacer una selección de textos, ya que –según él– los libros más vendidos y los que están de moda, tienden más a la idiotización y en vez de fomentar el pensamiento abstracto, lo anulan. “Se caracterizan por una gramática simple, léxico pobre y falta de figuras retóricas, acercan al lector a una trama trepidante que aparentemente toca temas serios, pero siempre de manera trivial y redundante”, apunta.

El escritor chileno cree que la práctica de seleccionar los textos y no solo leerlos, trae grandes beneficios. “El principal, no caer en la cultura global del ‘facilitarismo’, no dejarse llevar por la idiotización imperante, tener una forma de pensar personal en vez de una global dominada por las grandes empresas de comunicaciones”, indicó.

Solo en Santiago existen más de 60 bibliotecas públicas. Algunos pueden pensar que estas ya son espacios olvidados en el mundo. Sin embargo, el tercer recinto cultural más visitado en México es la biblioteca Vasconcelos. Según Kraus, tener tantos libros en un solo lugar fomenta la capacidad de selección en el usuario, que puede elegir sanamente según sus intereses e inquietudes. “Ir a una biblioteca puede también convertirse en una forma de ocio, en la que los libros no solo entregan diversión al ser leídos, sino también cuando son seleccionados, hojeados o simplemente contemplados”, agregó.

“La lectura destaca su beneficio en el pensamiento abstracto y la creación de ideas. Es triste que estemos dejando de lado este medio tan importante”

Pese a que, según Goldin, en el mundo hoy se lee más que 50 años atrás, Kraus cree que específicamente los niños leen menos que antes, ya que llenan su necesidad de historias con otros formatos como la televisión, la tableta y celulares. Kraus no quiere que el libro y las bibliotecas queden en el pasado. “Es necesario que el alumno observe el libro como un objeto cotidiano, que lo vea en su casa y vea a su familia también leyendo. Pero, a la vez, tiene que verlo como un objeto de entretenimiento, del cual puede obtener goce tal como lo obtiene de sus juegos o del audiovisual”, aconsejó.

La tecnología y los libros

Muchos pensaron que con el avance de la tecnología y la llegada de las tabletas, el papel desaparecería. Según el Reporte Bookwire de evolución y tendencias digitales en Latinoamérica 2015, México es el país con más descargas de libros electrónicos de la región, con 720 mil al año. “Es evidente que las nuevas tecnologías suplen a la lectura en un sinfín de espacios, por lo que es necesario que ambas convivan sanamente, cada una cumpliendo sus respectivos objetivos”, dice Kraus. Respecto a este fenómeno, el escritor recalca la importancia de la llegada de la tecnología al mundo de los textos. “Gracias a los libros electrónicos se sumó un ingente número de nuevos lectores, y gracias a internet tenemos acceso rápido a qué libros queremos leer o a textos desconocidos”, dijo.

—¿Qué sucede con el acceso a los libros?

—La brecha económica está presente, viéndose mucha gente imposibilitada de poseer ciertos libros que le gustaría leer. En nuestro país leer es caro, pero no es tan caro como antes si uno se maneja en las nuevas tecnologías. Con internet de la mano, ya no hay excusa para no acceder a la cultura. Si no se hace es porque no se quiere.

El problema de la brecha económica ha hecho que el Gobierno tome cartas en el asunto. Junto con la reforma educacional, comenzó un Plan Nacional de la Lectura 2015-2020, el cual considera el acceso a los libros como un derecho que debe ser garantizado por el Estado. También Goldin cree que es la autoridad del país la que debe proveer el acceso a los libros y así poder llegar a una igualdad en cuanto a oportunidades.

—¿Cómo afectan las nuevas tecnologías?

—El lector está reemplazando este hábito por otros como la televisión, computadores, celulares, tabletas y todo lo que pueda ser conectado a internet. Sin embargo, no es correcto demonizar las nuevas tecnologías, más bien deben cohabitar sanamente con la lectura. Para lograr esto, es importante que el niño considere la lectura como un hábito cotidiano, viéndolo en sus pares y mayores, entendiéndolo como un soporte válido de ocio.

Los avances de la tecnología pueden ayudar a esto publicitando los hábitos de lectura, mostrándolos como algo del día a día y de fácil acceso. Esto queda demostrado con la existencia de los libros electrónicos. “Pueden resultar bastante amigables para los niños, habituados a las nuevas tecnologías, y tienen un amplio catálogo que puede sorprender a los más pequeños”, dice Kraus.

 

 

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