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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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Cartas Octubre

Sistemáticamente, Belén Educa se ha negado a seleccionar porque creemos que un proyecto católico es por definición un proyecto para todos, en especial para quienes han partido con una mochila de inequidad a la espalda. Hacemos propia, la legítima aspiración de las familias a que, en nuestros colegios, sus hijos e hijas sean vistos, reconocidos, respetados, desafiados y apoyados para alcanzar los logros que estimulan su capacidad de aprender, su interés genuino por los otros y la esperanza de acceder a más de un futuro posible.

Directivos, docentes y asistentes de la educación trabajan colaborativamente para garantizar el derecho de todos los niños y niñas a aprender y a desplegarse de manera integral, cualquiera sea su origen, raza, condición, género o credo. El cumplimiento de esta promesa no descansa en un gesto individual, heroico y aislado, ni se agota en el acceso a más recursos de aula, diagnósticos y tratamientos. Sabemos que, muchas veces, dos personas que parten en una condición similar, hacen caminos muy distintos según la calidad y la calidez de sus contextos. Si queremos transformar vidas, la inclusión debe traducirse en una cultura de respeto, buen trato y altas expectativas que comprometa a todos los miembros de la comunidad escolar, sin excepción. Para eso, el factor clave son equipos directivos que lideran y modelan las conductas esperadas, dentro y fuera del aula, y asumen, consistentemente, la orientación que adopta la formación continua e integral de sus docentes.

Quién elige educar, elige sobre todo, ser modelo, reflejo y testimonio de humanidad. No se puede hacer bien la pega, si no crecemos junto con todos nuestros niños y niñas.

 

Mara Figueroa

Directora de Formación

Fundación Belén Educa

 

Si un niño no aprende no se produce “inclusión educativa”. Esa es nuestra convicción.

Socializar, interactuar, participar junto a otros es relevante, pero insuficiente para un establecimiento educacional que promueve el desarrollo humano a través de procesos de enseñanza.

Así como a nadie se le ocurriría considerar como “inclusión laboral” que una persona asista a un lugar de trabajo solo para compartir con otros que sí realizan una tarea remunerada y cumplen con una determinada exigencia, del mismo modo, esperamos asegurar que todos nuestros alumnos, con independencia del tipo de necesidad educativa que enfrenten, participen y avancen en su proceso educativo teniendo como referente el marco curricular común a todos. Esto nos desafía a ofrecer calidad de enseñanza junto a equidad; mantener altas expectativas al tiempo de ser flexibles para atender a la diversidad de nuestros alumnos en la sala de clases.

 

Felipe Vergara

Coordinador PIE

Fundación Belén Educa               

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