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Ene 2021 - Edición 248

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“Una sana convivencia debe inundar todo el entorno escolar”

En México implementaron el programa “Olweus Bullying Prevention Program” para mejorar los índices de convivencia escolar. Se trata de una novedosa iniciativa cuya premisa central es el trabajo del clima al interior de la escuela. Conversamos con Emma Tinoco, una de las gestoras de esta interesante iniciativa.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
“Una sana convivencia debe inundar todo el entorno escolar”

El programa de Prevención de la Intimidación de Olweus (OBPP, su sigla en inglés) incorpora lo que los investigadores y profesionales han identificado como las mejores prácticas en la prevención y la intervención de la intimidación. “Está comprobado que para reducir el bullying es importante cambiar el clima de la escuela y las normas sociales con respecto a la intimidación. Debe estar normado para que el personal y los estudiantes noten y reaccionen cuando un niño es intimidado o excluido”, explica desde México Emma Tinoco, una de las gestoras de esta interesante iniciativa.

Emma Tinoco

Para ello, se trabaja en la implementación de una encuesta anónima, basada en la investigación y administrada a los estudiantes para evaluar la naturaleza, el alcance y la ubicación de los problemas de intimidación en la escuela. Sin embargo, debido a que la intimidación no es responsabilidad exclusiva de una sola persona en la escuela, esta herramienta requiere del empoderamiento y los esfuerzos de todos en la escuela: maestros, administradores, consejeros, empleados de cafetería, bibliotecarios, choferes de autobuses escolares, padres de familia y estudiantes.

 

—¿De qué manera los profesores pueden apoyar y trabajar nuevas estrategias de prevención?

 

—Buscamos que la comunidad escolar aprenda a reconocer las conductas de intimidación y aprendan a reaccionar de manera correcta cuando se presencia una escena como aquella. Cuando los alumnos se dan cuenta de que los adultos no reaccionan ante estas situaciones, se genera un clima de impunidad y las conductas tienden a repetirse. Este programa entrena y anima al personal a intervenir cuando se observa, sospecha o denuncia un problema de intimidación.

 

Otra estrategia –asegura la experta mexicana– con la cual cuenta este programa es el Cuestionario (OBQ, su sigla en inglés). Se trata de una encuesta anónima, basada en la investigación y administrada a los estudiantes para evaluar la naturaleza, el alcance y la ubicación de los problemas de intimidación en la escuela. “La mayoría de las veces los adultos no son precisos en estimar la prevalencia de la intimidación en sus escuelas y frecuentemente son sorprendidos por la cantidad de casos que se dan en ellas, los tipos de intimidación que son más comunes y por los ‘focos rojos’ donde ocurre la intimidación. Al contar con información sobre el tema se puede establecer una mejor planeación para poder reducir la incidencia”.

 

Este cuestionario se aplica de manera anual, por lo cual es sumamente enriquecedor poder ver los resultados año tras año y hacer ajustes a la estrategia.

 

—En el mundo de hoy, cambiante e inserto en las nuevas tecnologías, ¿de qué manera trabajar con ellas los temas de prevención y buena convivencia escolar?

 

—Definitivamente, en esta era digital tenemos el reto de convertir los dispositivos electrónicos en nuestros aliados, de hacerles ver a nuestros estudiantes que son herramientas para el aprendizaje valiosísimas y sumamente útiles, siempre y cuando tengamos claros ciertos principios fundamentales de convivencia. En ocasiones, los niños y adolescentes los utilizan para lastimarse, humillarse y hostigarse entre sí. Una variante a la intimidación es el ciberbullying; es decir, el uso de medios de comunicación digital (como internet y mensajes de texto) para hacer que otra persona se moleste, se sienta triste o tenga miedo, y usualmente, de forma repetida. Aunque no existe consenso en las cifras ya que cada estudio arroja diferentes, sin lugar a dudas el ciberbullying es un tema serio y, lamentablemente, común.

 

—¿Por qué el ciberbullying está provocando tanto daño en la escuela?

 

—Cuando se combina el anonimato que se puede lograr en redes sociales y lo “atractivo” de hacer algo incorrecto, puede ocurrir que un niño o adolescente que cara a cara no diría o no haría algo cruel, presuma para otros. Todo esto sucede en el ciberespacio y puede pasar completamente inadvertido para padres y maestros.

 

Como se puede ver, este tema es sumamente preocupante. Hay varias cosas que podemos hacer como educadores y como padres de familia. La primera y aparentemente fácil de llevar a cabo es controlar su uso, otra de ellas es platicar con nuestros hijos sobre qué hacer si los intimidan. No deben responder, deben bloquear a los intimidadores de manera inmediata e informarle a un adulto en el que confíen, no borrar los mensajes ya que son pruebas para una futura denuncia. Si, por el contrario, nuestros hijos son quienes intimidan, debemos establecer consecuencias estrictas, claras y adherirnos a ellas.

 

A nuestros alumnos podemos recordarles que toda la información privada se puede hacer pública y por ello debemos tener claro a quién le compartimos nuestra información, “si no quieren que el mundo lo vea, mejor es que no lo publiquen ni lo envíen”. Los programas de prevención en este tema se centran en el desarrollo de ciudadanos digitales.

 

Señala Emma Tinoco que para el éxito de programas como Olweus (OBPP) “se requiere un compromiso a largo plazo y entender que el cambio de cultura no ocurre de la noche a la mañana. Se necesita un cambio sistémico para construir un clima escolar que desaliente la violencia, la intimidación y el acoso escolar”.

 

—Se menciona en el programa la importancia de escuchar a los niños e involucrar a los adultos en lugares y espacios en que puede ocurrir el bullying, ¿de qué manera capacitar a los profesores e implementar estrategias efectivas?

 

—Una de las estrategias del componente “escuela” es la creación de un Comité Coordinador (BPCC, su sigla en inglés), dicho comité se compone de un grupo representativo de la escuela que incluye un administrador, un maestro de cada grado, un miembro del personal no docente, un consejero, un padre de familia, en ocasiones un representante de la comunidad para servir como equipo de liderazgo para la implementación del programa en la escuela. El BPCC recibe un entrenamiento completo, altamente organizado durante dos días por un consultor certificado. Este comité se reúne por lo menos una vez al mes para planear las actividades de prevención, entrenar y motivar al personal, estudiantes y padres y asegurar que los esfuerzos se mantengan durante el tiempo.

 

Otra de las actividades que realiza este comité es asegurarse de que los administradores, el cuerpo docente y todo el personal estén adecuadamente capacitados para comprender la naturaleza del acoso escolar y sus efectos, cómo responder si observan la intimidación y cómo trabajar con otros en la escuela para ayudar a prevenir el acoso escolar. Todos los adultos reciben una guía clara sobre cómo identificar el acoso, para esto el personal participa en un entrenamiento de seis horas preferentemente al inicio del ciclo escolar y a través de grupos de discusión se establecen momentos para el desarrollo profesional de forma mensual.

 

Otra herramienta sumamente poderosa es dejar que los estudiantes expresen su voz en el tema de prevención, de esta manera, al involucrarlos se convierten en socios activos en la creación y mantenimiento de un clima escolar seguro. Al escuchar a los estudiantes también podemos tomar el pulso de sus preocupaciones, temores, ideas, y se convierten en parte de la solución. Los alumnos entienden que en las situaciones de intimidación la gran mayoría de los presentes son observadores que con su silencio o sus risas o comentarios de apoyo se convierten en cómplices del problema.

 

—¿Cuáles son los principales obstáculos que han tenido en materia de prevención?

 

—La implementación de este programa tiene varios retos y desafíos. Para el éxito, se requiere un compromiso a largo plazo, entender que el cambio de cultura no ocurre de la noche a la mañana, se necesita un cambio sistémico para construir un clima escolar que desaliente la violencia, la intimidación, el acoso escolar. Se debe alentar el florecimiento de lo contrario; es decir, del cuidado de los unos a los otros, de la empatía, de un sano autoconcepto, de un buen manejo de las emociones, todo esto disuade de las conductas que queremos erradicar. Para lograrlo, se necesita atención continua y debemos “tejer el programa” en todo el entorno escolar para que se convierta en parte cotidiana de la vida escolar. Este programa exige disciplina, planeación, seguimiento y mucho trabajo para lograr crear comunidades escolares armónicas.

 

Nada de lo anterior debe obstaculizar la implementación, la idea de lograr una cultura sin violencia entusiasma a todos, no debemos olvidar que es un derecho fundamental el que todos los niños y jóvenes sean educados en comunidades escolares seguras y humanas.

 

Sobre el programa

El OBPP involucra a toda la comunidad escolar, consta de 23 estrategias en 5 componentes, estos son: la escuela, la sala de clases, el componente individual, la comunidad “externa” y los padres de familia.

Si quieres conocer más sobre el programa, ingresa a http://www.violencepreventionworks.org/public/index.page

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