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Jun 2017 - Edición 211

[LIBERADA] Familia y escuela: La alianza más poderosa

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Colegio el Almendral de la Pintana: Formando el carácter y efectividad de sus alumnas

Por: Angélica Cabezas Torres
Colegio el Almendral de la Pintana: Formando el carácter y efectividad de sus alumnas

Para el colegio uno de los principales objetivos es formar mujeres con valores”, asegura Javiera Araos, alumna de tercero medio de la especialidad de  Administración del Colegio  Almendral de La  Pintana.  Desde sus  inicios  este  establecimiento  que  atiende  a  niñas  de  sectores  vulnerables  de  la zona sur de Santiago, ha puesto el foco en la formación integral de sus alumnas. 

Cuando  se  fundó,  en  1999,  el  colegio creó el “Programa  de  Educación  del Carácter  y  la  Afectividad”  para  guiar  la  formación  de  las  estudiantes  y también de sus familias, desde sus primeros años de escolaridad hasta cuando egresan en cuarto medio.

El  objetivo  es “facilitar  y  apoyar  la  educación  integral  de  las  alumnas  en  relación  a  la  formación  del  carácter  y  de  los  afectos,  de  acuerdo  a  sólidos principios  valóricos,  de  modo  que  les  permita  descubrir y  desarrollar  un  proyecto  de  vida  en  el  proceso  gradual  de  crecimiento  que compromete  a  los padres y profesoras del colegio”, cuenta la profesora Marianela Pacheco, encargada del programa.

La iniciativa contempla el trabajo coordinado con padres, profesoras y alumnas. A través de algunas charlas y talleres durante el año, se les trata de dar a los padres herramientas para que puedan cumplir su misión como primeros educadores, considerando el desarrollo y crecimiento de sus hijas. 

“Todo  lo  que  sea  información  a  nosotros  nos  sirve,  porque  no  tenemos  la  experiencia  como  papá.  Uno  no  sabe si  lo  está  haciendo  bien  o  mal”,  dice Ricardo Briones, padre y apoderado de una alumna de séptimo básico.“Hay situaciones que uno no las sabe abordar, uno cree que solo le ocurren a tu hija, pero con los talleres se aprende que es producto de la edad, por los cambios físicos y biológicos que van teniendo”.

Las  profesoras  también  reciben  charlas  de  formación  en  los  diversos  aspectos  del  programa,  como  también  en  el  uso  de  los  textos,  planificación, desarrollo  y  retroalimentación  de  sus  clases,  y  uso  del  material  audiovisual,  de  manera  que  estén  capacitadas  para  trabajar  con  sus  alumnas  y apoderados.

Blanca Reyes, estudiante de primero medio, cuenta que “la relación con las profesoras es bastante buena, porque gracias a la afectividad y a la unión se forma un vínculo potente, que incluso algunas compañeras no tienen ni con sus padres”.  Las estudiantes participan en una clase de una hora todas las semanas, donde trabajan con su profesora jefe. Las actividades y temáticas específicas que traten y  aborden dependen del nivel de las estudiantes.

IMPACTO

A  la  hora  de  hablar  de  resultados,  Marianela  Pacheco  cuenta  que  este  programa  ayuda  al  desarrollo  del  proyecto  de  vida  de  las   alumnas;  al autoconocimiento  y  maduración  armónica;  logran  una  regularidad  en  la  asistencia a  clases,  porque  son  alumnas  que  se  comprometen  con  su  futuro; mejora su valoración de la persona y respeto por la vida; valoran la familia; los padres se involucran en la educación de sus hijas; y hay escasa tasa de embarazo adolescente.

“Las clases de afectividad nos sirven para ir conociéndonos entre nosotras, porque no todas las compañeras somos amigas, pero compartimos temas y escuchamos otros puntos de vista”, sostiene Javiera  Araos, mientras que Isidora Rapimán, alumna de segundo medio, destaca el respeto entre las compañeras. “Yo he estado en otros colegios y allá se daba mucho el bullying, el maltrato, y lo veían como algo normal, y eso aquí no pasa. Acá todas nos tratamos bien”. 

Para Ricardo Briones el programa ha sido una gran ayuda y está seguro de que para otros papás también. “Yo a veces escuchaba a papás que decían ‘ vamos a perder el sábado’ , porque es un día que uno usa para jugar a la pelota o compartir con los amigos, pero cuando finaliza la charla, después de compartir ideas y experiencias, terminamos diciendo: ‘ qué bueno que vinimos, porque aprendimos bastante’ ”.

Asimismo, Ricardo dice muy seguro que es fundamental que el programa también los contemple a ellos, los padres, que si el colegio solo se preocupara de las niñas el resultado no sería el mismo. “Al recibir los dos la información de una persona profesional, que sabe del tema, nos permite desarrollar el tema en la casa”, revela. 

Marianela cuenta que, con el tiempo, han ido perfeccionando el programa, pues su aporte al desarrollo de las alumnas y sus familias es innegable. “Para el colegio los padres son los primeros y principales educadores de sus hijas e hijos, tienen un rol y responsabilidad insustituible, ya que las niñas en el seno de su familia ven, sienten, escuchan y aprenden experiencias que las van formando. Es en la familia donde se es reconocido y valorado”, asegura.

Y  las  alumnas  así  lo  sienten y  lo  agradecen  real  y  profundamente. “El  colegio  se  preocupa  de  formarnos  tanto  en  las  virtudes como  en  lo  académico, para crecer con valores. Si algún día llegamos a tener una carrera, poder hacerlo bien, con educación, siendo respetuosas”, termina Isidora.

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