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Jul 2026 - Edición 304

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El libro impreso le gana la batalla al digital

Pese a lo que se auguraba hace algunos años, el libro no ha desaparecido, ni está cerca de hacerlo. De aquello dieron cuenta Claudio Aravena, gerente de Desarrollo de Fundación La Fuente, y Sergio Tanhnuz, director de Publicaciones Generales de Editorial SM.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
El libro impreso le gana la batalla al digital

Tal como se informó recientemente por la prensa y en una medida que sorprendió hasta a los más grandes lectores, la cadena de librerías Waterstones, la más importante del Reino Unido, decidió reducir espacio a las tabletas de lectura en sus repisas. ¿Por qué? Entrevistamos a tres expertos en la materia, quienes señalaron si aquella situación también estaba sucediendo en Chile.

 

Sergio Tanhnuz, director de Publicaciones Generales de Editorial SM, cuenta que el ámbito del libro digital “empezó a surgir con mucha fuerza el año 2009, pero desde ahí su crecimiento ha sido lento y las ventas de lo digital han sido mínimas en relación con las de papel. En Chile, no me atrevería a decir que las ventas del digital lleguen al 0,1% de las ventas del libro impreso. Incluso, se dice que la tasa de crecimiento del digital ha decrecido”.

 

Lo anterior justo en momentos en que la tienda más grande de internet en el mundo, Amazon, abrió en noviembre pasado su primera tienda física en Seattle, (Washington), luego de 20 años de empezar en el negocio por internet. La noticia es, dicen los expertos, un indicador clave, porque se trata de un gigante del e-commerce, que viene a confirmar que los libros -como los conocemos- jamás desaparecerán.

 

De hecho Tanhnuz señala que solo en Estados Unidos ha avanzado algo la irrupción del libro digital. “Parece ser que quienes más consumen ese tipo de material no son los jóvenes, sino los adultos que buscan contenidos más técnicos, no tanto para lectura, en el sentido clásico del término, sino más bien como material de estudio o perfeccionamiento profesional”.

 

¿Cree que el libro sigue manteniendo su espacio?

 

Claudio Aravena (CA): “Seguirá manteniendo su reinado, mientras los dispositivos, el acceso a internet y a una tarjeta de crédito no sea el común denominador en todas las sociedades. Por cierto, el avance seguirá sucediendo —lentamente—; sin embargo, no será de la radicalidad de lo sucedido con la música, porque el efecto que produce el papel, la forma en cómo se lee y el prestigio que provoca el tener una biblioteca en una casa, aún no han sido reemplazados por la tableta. El libro impreso no necesita de actualizaciones ni de energía. En todo caso, las nuevas generaciones han hecho de los dispositivos —teléfonos, tabletas y computadoras— la herramienta de comunicación e información esencial (ya nadie mira una enciclopedia) y esa situación es un cambio sin retorno”.

 

Sergio Tanhnuz (ST): “Pienso, efectivamente, que el libro impreso le sigue ganando la batalla al libro digital, con mucho margen. En los jóvenes se impone el papel, por muchas razones, o quizás por una mezcla de factores. En todo caso, augurar en favor del crecimiento del digital y la disminución del papel, o viceversa, siempre va a ser solo un juego de especulaciones. Con la aparición de la televisión, se vislumbraba la muerte de la radio y del cine. Y hoy, 60 años después, el cine y la radio gozan de buena salud.

Pensamos que el libro impreso iba a perder su espacio, pero la realidad ha dicho otra cosa. Debemos subrayar que los niños valoran el objeto-libro como un objeto cultural y emotivo, al que se vinculan desde el ámbito literario, pero también desde su materialidad. Esto no es romanticismo de viejos lectores, como se ha dicho; ya los niños también se expresan en ese sentido”.

 

¿De qué manera mantener el espacio destinado a la lectura, frente a la avalancha de contenidos digitales?

 

ST: “El objetivo de la lectura es el mismo, en digital o en papel. Los contenidos son los mismos, con algunas diferencias de forma. Respecto de las diferencias, pareciera ser que la lectura en papel es una mejor experiencia, más placentera y apetecida, incluso por los lectores más jóvenes. Eso dicta la observación del fenómeno. Pero, como se ha dicho, es más cómodo viajar con una tableta que con una maleta. Entonces, depende de dónde y cuándo estés leyendo. La forma de mantener el espacio de la lectura tradicional en papel tiene que ver con tres aspectos: lo primero es disponer de buenas bibliotecas en las casas y en los colegios —sobre todo en las casas, donde está la mayor carencia—; lo segundo es llevar a los niños a las librerías y ferias del libro y dejarlos elegir, armar su propio mundo literario, su corpus de lecturas; y lo tercero es lo más importante: los adultos deben leer, y deben leer junto a sus niños, tanto sus propias lecturas como las de estos últimos. Si los niños ven leer a sus padres, a sus hermanos mayores, a sus profesores, lo más probable es que también lean”.

 

CA: “No creo que haya que mantenerlo, por el solo hecho de hacerlo, como una lucha de los impresos en papel frente a la tecnología. Los contenidos digitales son fundamentales para crear una experiencia más completa, y ha sido así desde la creación de los libros: la ilustración, la música y, ahora, el movimiento, permiten complementar la lectura; mejor dicho, son otro tipo de lectura que enriquece la percepción de los niños frente a los libros. Lo ideal es que se complementen, es recomendable descargar aplicaciones que apoyen la animación o los relatos.  No hay que cerrarse a nada”.

 

¿Cómo incentivar el gusto por la lectura en el mundo de la era digital?

 

CA: “De la misma forma que en la era no digital: comprando libros y haciendo que el entorno familiar lea en conjunto. En una casa o en una escuela en donde la lectura de libros es fundamental, se traspasará a los niños esa misma importancia. A pesar de la existencia de ebooks o aplicaciones, los niños siguen prefiriendo actividades que realizan con sus seres queridos: leer, jugar, ir a un taller, ir al cine, jugar al fútbol”.

 

ST: “Debemos enfatizar en la necesidad de que lo primero es tener adultos lectores. Adultos lectores sabrán recomendar, incentivar y mediar la lectura. Lo segundo es contar con adultos proclives a la innovación cultural, bien dispuestos hacia los nuevos géneros y hacia otras artes, como el cine y el teatro. De ese modo, esas personas serán capaces, a su vez, de abrir mundos a los nuevos lectores. Por otra parte, paradójicamente, la era digital ha incentivado de gran manera la lectura a través de las redes sociales e internet. Los blogs y YouTube, con la explosión de los booktubers, son grandes herramientas de difusión de libros y de intercambio de experiencias entre los lectores.

 

 

 

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