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Sep 2020 - Edición 244

Tecnologías ¿De enemigas a aliadas?

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Los directores que nuestras escuelas necesitan

Así como en una orquesta es clave el rol del Director para armonizar los diferentes instrumentos musicales y dar vida a la música, en las escuelas esa función primordial la llevan a cabo los Directores Escolares. De hecho, la investigación internacional reciente ha confirmado que el liderazgo es un factor decisivo para el mejoramiento de la calidad de la educación, pero es clave distinguir de qué manera inciden y quiénes conforman el grupo de Directores de Establecimientos Educacionales en Chile. Actualmente, los problemas de convivencia escolar constituyen una de la dificultades más reiteradas que enfrentan los directores.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
Los directores que nuestras escuelas necesitan

 

Es justamente lo que buscó determinar el estudio (publicado en marzo de 2015) del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile (CIAE) y UNICEF sobre cómo se inician y sostienen procesos de mejoramiento escolar. El trabajo analizó aquellas escuelas que en la década del 2000 tuvieron mejoramientos sostenidos, detectando que solo el 10% de los establecimientos tuvo progresos considerables.

La investigación reveló cuatro factores claves de mejora. Ellos son: el contexto (los sostenedores, el ámbito local y las políticas educacionales), la gestión institucional (los directivos, la dupla de liderazgo que ejercen el director y el jefe UTP, las políticas de recursos humanos y la innovación), una cultura en común y alta motivación, y la gestión técnico-pedagógica.

Según Ana María Tomassini, directora del colegio Villa María Academy, “sin duda los profesores inciden directamente. Sin embargo, los directores pueden influir en el sentido de dar orientaciones claras respecto a lo que se espera de los profesores y de los alumnos, facilitando el proceso de enseñanza-aprendizaje”.Un líder que está pendiente de lo académico contribuye brindando espacios a la discusión académica, facilitando y permitiendo el perfeccionamiento, y también estimulando a los alumnos a través del contacto que pueda tener con ellos en las diversas instancias.

El aprendizaje, como lo señala la experiencia internacional, está mediado por varios factores. “Los directores son parte clave e influyen indirectamente. ¿Cómo? Conformando un equipo de profesores muy capacitados, introduciendo o facilitando a sus docentes capacitaciones metodológicas, y estimulando a que sus educadores ejerzan un liderazgo sobre sus alumnos que se caracteriza por: gran dominio en la sala de clases, tener un modo entusiasta de hacer sus clases, criterios de educación equilibrados y directamente relacionados con la materia que se tiene que enseñar”, explica Jorge Montes, director del Colegio Tabancura.

 

Sucede que “por ser su influencia indirecta, muchas veces se desconoce la importancia y trascendencia de los directores. Por ello, resulta clave no desconocer el rol que ejercen, ya que un buen liderazgo genera ambientes que estimulan al logro de los objetivos, por lo que tiene un impacto muy relevante en los resultados de los estudiantes y, por lo mismo, moviliza al establecimiento hacia la mejora continua. De allí que en muchos sistemas escolares se estén emprendiendo diferentes iniciativas para reforzar su capacidad de reclutar buenos directivos, así como para potenciarlos en sus funciones”, explica Yasna Jelincic, directora de escuela de la Facultad de Educación de la UDD y ex directora del Colegio Puelmapu.

Opinión que comparte el director del Liceo República de Siria en Ñuñoa, Óscar Vilches, quien asegura que “el rol es vital. El director es el encargado de fijar las metas de carácter técnico-pedagógico, cumplir con los planes y programas y establecer los mecanismos para que la unidad técnica pueda abordar las estrategias para que todos los alumnos aprendan”.

¿Quiénes son nuestros directores?

 

El promedio de edad de los directores chilenos es más alto en el sector municipal que en el particular subvencionado y, a su vez, en este es mayor que en el particular pagado. En el sector municipal los directores menores de 50 años son una excepción. Más allá de la dependencia, los directores más jóvenes se ubican en el nivel socioeconómico medio o alto y en establecimientos de tamaño más pequeño. El promedio de edad es de 55,7 años. (¿Qué sabemos sobre los directores de escuela en Chile?, José Weinstein y Gonzalo Muñoz).

 

Desde el punto de vista del género, y a diferencia de muchos países donde los hombres prevalecen sobre las mujeres, en nuestro país la distribución de hombres y mujeres es más equilibrada y con una ventaja a favor de estas últimas, particularmente en el sector privado.

 

Las investigaciones señalan que un 57% de las escuelas básicas están dirigidas por directoras, mientras en el sector municipal los hombres igualan a las mujeres. En cambio, la preponderancia femenina es notoria en el particular subvencionado (60%). Además, se observa que las directoras mujeres tienen, en general, mayor presencia en establecimientos pequeños y se encuentran con mayor frecuencia en escuelas de nivel socioeconómico medio o alto, algo que también ocurre a nivel internacional.

¿Qué rasgos tiene un director exitoso?

Contar con directores empoderados en su rol, con un sentido de equipo para el logro de metas y con foco puesto siempre en la mejora de aprendizajes. “Un buen líder es capaz de influir poderosamente en el aprendizaje de los alumnos, tanto en los resultados formativos como en los académicos. Serán también los encargados de conducir eficazmente el funcionamiento del establecimiento, cumpliendo el proyecto educativo y las metas pedagógicas”, asegura el ex secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Sebastián Izquierdo.

Por ello, un director exitoso, explica el director del Colegio Tabancura, “debe tener muy clara la misión/visión del colegio, también la capacidad de formar un equipo de profesores muy comprometidos con el proyecto educativo, establecer con las familias una relación de trabajo formativa de gran confianza y mutua colaboración. Además, establecer con claridad las metas de trabajo para cada año, haciendo un seguimiento frecuente de sus logros”.

Ana María Tomassini asegura que es vital que los directores se empoderen profundamente del proyecto educativo del establecimiento o el sello que este tiene. “Al saber qué tipo de alumno se quiere formar y de qué modo el director puede desarrollar estrategias que conduzcan a la comunidad escolar en ese camino”.

En segundo lugar, es importante interpretar lo que quieren los apoderados, ya que son ellos quienes han elegido ese establecimiento y, en Chile por lo menos, generalmente esa elección no ha sido solo por localización geográfica o conveniencia, sino por lo que ofrece el colegio y el tipo de egresados que produce. “Se necesita comunicar con claridad hacia dónde se pretende conducir al colegio, en lo formativo y en lo académico, y ser capaz de transmitírselo a los alumnos, al profesorado y a los apoderados, en forma coherente y consistente en el tiempo”, dice la directora del colegio Villa María Academy.

Se trata nada menos que de “crear un sentido de compromiso común a ellos, lo que llevará a un ambiente colaborativo que permitirá cumplir con los desafíos de la tarea educativa. Padres, profesores, funcionarios y estudiantes deben poder trabajar juntos, comunicarse, compartir, respetarse; y el director generará y coordinará esos vínculos. Así, estableciendo y compartiendo orientaciones, prioridades y metas con altas expectativas —de acuerdo a lo definido en el proyecto educativo—, se afecta positivamente en las prácticas pedagógicas y en la gestión escolar, y por ende, en los resultados de los estudiantes”, asegura Sebastián Izquierdo.

“El estilo ideal de liderazgo siempre dependerá del contexto en el cual esté inmerso, por lo que un director exitoso primero que todo debe ser capaz de leer las necesidades de ese equipo para adaptarse y desarrollar un plan de trabajo específico a esa institución”, opina Yasna Jelincic.

Por ello, es clave que “el director sea capaz de trabajar en equipo para responsabilizar a todos por los resultados de su institución, no perder de foco el objetivo asociado al aprendizaje de los estudiantes, trabajar con proactividad para la resolución de conflictos y consecución de metas, flexibilizar su plan en caso de requerirse y, por sobre todo, crear las condiciones favorables para lograr las metas propuestas”, dice el ex secretario de la Agencia de Calidad de la Educación.

En pocas palabras, advierte el director del Liceo República de Siria, “un director debe ser capaz de proyectar liderazgo, trabajar en equipo y ser eficiente en la resolución de problemas”. En todo caso, coinciden los directores, es clave continuar siempre haciendo clases, ya que de esa forma se lleva el pulso de lo que piensan y dicen los alumnos.

¿Quién debe llevar las cuentas?

Un ámbito de extrema relevancia dentro de la gestión corresponde a la capacidad de toma de decisiones que poseen los directores. La creciente rendición de cuentas (accountability) que impera en la actualidad puede significar que muchas veces se les entreguen mayores atribuciones a los directores.

 

Para el ex secretario de la Agencia de Calidad, “más allá de contabilidad, que es una acción muy puntual, hablaría de ‘gestión de recursos’. Esta es clave para el funcionamiento del establecimiento, ya que provee el soporte para el desarrollo de la labor educativa. Además, una adecuada gestión de los recursos permite asegurar la sustentabilidad del proyecto educativo. Por ende, todo establecimiento debe gestionar la matrícula y la asistencia de los estudiantes, contar con procesos de planificación, registros ordenados de los ingresos y gastos”.

 

Por esta razón, advierte Izquierdo, “los directores de escuela deben estar preocupados de una correcta gestión de los recursos al interior de la misma, pero a la vez deben ser capaces de coordinar a las personas que tienen roles sobre las prácticas de los docentes y sobre los resultados académicos de los estudiantes, dado que ambos ámbitos son complementarios en pos de buscar una adecuada labor educativa para sus estudiantes”.

 

Recomienda Ana María Tomassini: “Poder derivar el tema administrativo en general (contabilidad, personal, adquisiciones) en una persona y un departamento separado es clave para dedicar el 90% del tiempo al ámbito formativo y pedagógico. Creo que quienes somos directores no tenemos necesariamente experiencia y experticia en temas contables, de tesorería, de balances y auditorías. Recomiendo de todos modos buscar una persona idónea y de confianza con quien se mantenga un diálogo permanente y que rinda cuentas, pero que se haga cargo de esos temas e incluso le ponga límites a uno mismo en temas de gasto”.

En el caso de los establecimientos municipales como el Liceo República de Siria, “se maneja solamente la subvención de mantenimiento ministerial y se pueden realizar las labores de rendición de cuentas y conciliación bancaria sin necesidad de un contador”, narra su director.

Los problemas a los que se enfrenta un director:

Ana María Tomassini: “Los colegios nos encontramos con un número de familias que no están necesariamente alineadas con nuestros proyectos educativos. Con el tiempo también han ido creciendo las dificultades psicológicas y emocionales de nuestros alumnos, lo que nos hace invertir mucho tiempo en resolverlas, pero nos garantiza una educación personalizada, con equipos atentos a las necesidades de los alumnos”.

Jorge Montes: “Las principales dificultades se refieren a la disparidad de criterios formativos y disciplinarios entre los profesores. También la comunicación defectuosa e inoportuna con los apoderados y los problemas serios de convivencia escolar de los alumnos”.

Óscar Vilches: “Nos enfrentamos a múltiples dificultades, en diferentes ámbitos; con los estudiantes, los apoderados, los profesores, con la comunidad, con el Mineduc y la Superintendencia de Educación. Todos los problemas deben ser abordados con registros acuciosos de los procedimientos, trabajo en equipo que nos permita conocer en detalle la normativa pertinente para cada caso, los protocolos de actuación y la aplicación de criterio”.

 

 

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