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Sep 2026 - Edición 306

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«Llevo dos años haciendo rúbricas con inteligencia artificial y esto he aprendido»

Desde hace décadas, los especialistas destacan las rúbricas como uno de los mejores instrumentos para evaluar aprendizajes complejos. Sus criterios claros mejoran la consistencia entre evaluadores, facilitan la retroalimentación y ayudan a los estudiantes a comprender cómo realizar un trabajo de calidad.

Por: Hernán Carvallo.
«Llevo dos años haciendo rúbricas con inteligencia artificial y esto he aprendido»

Hernán Carvallo. Docente y fundador de la plataforma IA para Educar, iniciativa orientada a fortalecer las competencias de los profesores en el uso pedagógico de la inteligencia artificial.

Entonces, si son tan buenas, ¿por qué tantos docentes no las usamos? La respuesta casi siempre es la misma: porque hacer una buena rúbrica toma demasiado tiempo; hay que construir criterios claros, redactar descriptores para cada nivel de desempeño, revisar que exista progresión entre niveles y verificar que todo esté alineado con los objetivos de aprendizaje. Sí…, puede tomar varias horas. En el ritmo normal del trabajo docente, ese tiempo simplemente no existe.

La inteligencia artificial cambia completamente ese escenario porque hace desaparecer la parte más costosa del proceso. La IA puede construir un primer borrador en menos de un minuto. A partir de allí comienza el verdadero trabajo profesional del docente.

La rúbrica sigue siendo del profesor

Uno de los errores más comunes consiste en pedirle a ChatGPT una instrucción vaga como: “Crea una rúbrica para evaluar una presentación”. Al hacerlo así se desperdicia gran parte del potencial de la inteligencia artificial, porque la IA desconoce aspectos fundamentales que solamente el docente sabe:

• No sabe qué contenidos realmente se enseñaron.

• No conoce el nivel de los estudiantes.

• No sabe cuáles son los errores más frecuentes de ese curso.

• No entiende cuáles son los aspectos que el profesor desea enfatizar.

Usar la IA como un primer diseñador y luego transformar ese borrador en una herramienta útil es un trabajo que implica estos puntos:

1. Eliminar criterios irrelevantes.

2. Agregar criterios propios de la asignatura, de mi clase o que a mí me parezcan oportunos.

3. Modificar descriptores demasiado generales o específicos.

4. Verificar que cada nivel represente un desempeño realmente distinto.

5. Incorporar ejemplos reales del contexto del curso.

En otras palabras, la IA reduce enormemente el tiempo de construcción, pero el juicio profesional continúa estando en manos del profesor.

Las rúbricas también enseñan

Existe otra ventaja que suele pasar desapercibida. Hay profesores que utilizan rúbricas únicamente para poner notas. Sin embargo, ese probablemente sea su uso menos interesante. Las mejores rúbricas se entregan antes de comenzar el trabajo. Cuando el estudiante conoce desde el principio cómo será evaluado, desaparece una de las mayores fuentes de ansiedad: “¿Qué espera realmente el profesor?”.

La rúbrica transforma esa incertidumbre en criterios visibles. Ya no existe un estándar oculto. El estudiante sabe exactamente qué significa alcanzar un desempeño excelente y puede revisar su trabajo antes de entregarlo. La evaluación deja de ser una sorpresa y comienza a transformarse en una guía para aprender.

QUE LA AUTOEVALUACIÓN APUNTE  A LA METACOGNICIÓN

Cuando los criterios son claros, la autoevaluación deja de ser una actividad superficial, ya que el estudiante puede preguntarse: ¿realmente mi trabajo demuestra este criterio?, ¿tengo evidencia suficiente?, ¿estoy describiendo o analizando?, ¿podría justificar que merezco el nivel más alto?

Esas preguntas son infinitamente más valiosas que simplemente ¿está bueno mi trabajo y cumple todos los criterios? En ese sentido, una buena rúbrica desarrolla metacognición. Obliga al estudiante a mirar su propio trabajo con distancia crítica. Y probablemente esa sea una de las competencias más importantes en una época en la que la inteligencia artificial puede producir textos convincentes en pocos segundos. Pero obviamente, para que esto resulte, al confeccionar la rúbrica, debo agregar criterios de metacognición y pensamiento crítico. Puedo pedirle a la IA que me dé cuatro posibilidades y luego me quedo con la mejor.

¿Dónde producen mayor impacto?

No todas las evaluaciones necesitan una rúbrica. Su mayor valor aparece cuando el desempeño tiene varias dimensiones simultáneamente. Por ejemplo:

• Ensayos

• Investigaciones

• Proyectos interdisciplinarios

• Laboratorios

• Presentaciones orales

• Programación

• Producciones artísticas

• Portafolios

• Resolución de casos

En cambio, tienen mucho menos sentido en evaluaciones en las que existe una única respuesta correcta, como ejercicios rutinarios de cálculo o pruebas objetivas de alternativas.

Ejemplo de prompt 

Crear un primer borrador

Actúa como un especialista en evaluación educativa.

Necesito crear una rúbrica para una actividad.

Información de la actividad

Asignatura: [completar]

Edad aproximada de los estudiantes: [completar]

Unidad o tema: [completar]

Objetivo de aprendizaje: [completar]

Descripción de la actividad: [completar]

Producto esperado: [completar]

Tiempo destinado a la actividad: [completar]

Diseña una rúbrica que:

tenga entre 4 y 6 criterios; utilice cuatro niveles de desempeño; describa conductas observables; evite palabras ambiguas como “bueno” o “regular”; emplee un lenguaje comprensible para estudiantes.

 

Una experiencia

1. Hace algún tiempo comencé a realizar un pequeño ejercicio con mis estudiantes. Les presento una respuesta elaborada por un alumno ficticio y también reales, a veces presentes en la misma sala, y les pido algo muy simple: “Según esta rúbrica, ¿en qué nivel ubicarían este trabajo?”.

2. Las primeras veces esperaba encontrar cierta indulgencia. ¡Error! Ocurre exactamente lo contrario. Los estudiantes suelen ser mucho más exigentes que yo. Ni siquiera discuten. 

3. En ese momento ocurre algo muy interesante. Ya no están pensando únicamente como estudiantes. Están aprendiendo a pensar como evaluadores. Y cuando eso sucede, comienzan también a revisar sus propios trabajos utilizando esos mismos criterios. 

4. Lo último sobre esto: hacer esto con todos los estudiantes presentes y la rúbrica proyectada me ha servido para darme cuenta cuando un criterio está mal redactado o no se entiende. Y uno a veces tiene que corregir y pedir disculpas…

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