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Regístrate y accede a la revistaLos resultados SIMCE 2025 muestran que seis de cada diez estudiantes de II medio técnico-profesional se encuentran en nivel Insuficiente tanto en Lectura como en Matemática. La situación se repite en todas las regiones, aunque con intensidades distintas. Mirar dónde se concentran estos estudiantes abre una forma concreta de pensar la innovación: usar la evidencia para intervenir antes y lograr que más jóvenes alcancen los aprendizajes fundamentales.
La innovación educativa suele asociarse a nuevas tecnologías, inteligencia artificial o metodologías diferentes. Pero los resultados de aprendizaje obligan a mirar también algo más básico: ¿sobre qué aprendizajes se construye esa innovación?
SIMCE permite aproximarse a esta pregunta no solo desde los puntajes promedio. Los Estándares de Aprendizaje distinguen tres niveles: Adecuado, Elemental e Insuficiente; y permiten observar cuántos estudiantes todavía no demuestran consistentemente los conocimientos y habilidades más elementales definidos para el período evaluado.
El promedio muestra una brecha; los estándares muestran su profundidad
En Lectura, los estudiantes HC obtienen 260,6 puntos, frente a 231,5 en TP. En Matemática, los promedios son 275,8 y 237,2, respectivamente. Las diferencias alcanzan 29,1 y 38,6 puntos.
Pero la distribución por niveles muestra algo más. En Lectura, 39,4% de los estudiantes HC se encuentra en Insuficiente, frente a 63,2% de los TP. En Matemática, las cifras son 39,7% y 64,4%.
Casi dos de cada tres estudiantes de II medio TP están en nivel Insuficiente en ambas áreas. Y son pocos los que alcanzan el nivel Adecuado: 11,8% en Lectura y 8,9% en Matemática.
Una brecha que atraviesa todas las regiones
Hay un resultado que llama especialmente la atención: en las 16 regiones, TP presenta una mayor proporción de estudiantes en Insuficiente que HC, tanto en Lectura como en Matemática.
En Lectura, el porcentaje TP va desde 59,6% en Arica y Parinacota hasta 70,6% en Atacama. Entre ambos extremos aparecen realidades diferentes. Atacama, por ejemplo, registra una distancia de 39,2 puntos entre HC y TP; en Los Ríos, la diferencia es de 16,6 puntos.
No hay, entonces, una realidad TP idéntica en todo Chile. El problema está presente en todas las regiones, pero su magnitud cambia.
Cuando Lectura y Matemática cuentan la misma historia
Hay regiones donde los resultados de ambas asignaturas coinciden de manera especialmente marcada. Atacama registra 70,6% de estudiantes TP en Insuficiente en Lectura y 70,8% en Matemática. Magallanes alcanza 69,7% y 75,5%; La Araucanía, 67,7% y 68,5%.
Estos datos no explican las causas. Sí permiten identificar dónde conviene profundizar el diagnóstico, especialmente porque Lectura y Matemática sostienen aprendizajes que exceden esas asignaturas. En la EMTP intervienen también en la comprensión de instrucciones, la interpretación de información, la resolución de problemas y el aprendizaje técnico.
SIMCE y PISA: dos mediciones diferentes, una alerta convergente
Los resultados pueden leerse junto con PISA 2025, aunque con una precaución necesaria: SIMCE y PISA no miden exactamente lo mismo y sus niveles de desempeño no son equivalentes. SIMCE está vinculado al currículo nacional; PISA evalúa en estudiantes de 15 años la capacidad de utilizar conocimientos y habilidades en diferentes contextos.
En PISA 2025, 41% de los estudiantes chilenos alcanza al menos el Nivel 2 en Matemática; por lo tanto, aproximadamente 59% queda bajo ese umbral. En Lectura, 62% alcanza al menos el Nivel 2 y 38% queda por debajo.
No corresponde trasladar esos porcentajes a las categorías SIMCE. Lo interesante es la coincidencia en la pregunta que dejan ambas mediciones: cómo asegurar que más estudiantes alcancen aprendizajes fundamentales, en Lectura y Matemáticas.
Innovar desde la base
Esta discusión adquiere especial sentido cuando los establecimientos están incorporando inteligencia artificial, tecnologías digitales y nuevas metodologías. PISA 2025 también ha ampliado su mirada hacia competencias relacionadas con la resolución de problemas en entornos digitales.
Pero incorporar herramientas nuevas y asegurar aprendizajes fundamentales no son objetivos contrapuestos. La tecnología puede utilizarse precisamente para detectar brechas, personalizar apoyos o entregar retroalimentación más oportuna. También hay innovaciones menos tecnológicas: tutorías focalizadas, reenseñanza, agrupamientos flexibles o sistemas de seguimiento que permitan actuar antes de que las brechas se acumulen.
La pregunta no es cuán novedosa es una estrategia, sino si consigue que un estudiante aprenda lo que antes no había logrado aprender.


Lo que muestran los datos
Los resultados SIMCE 2025 permiten identificar tres patrones. Primero, existe una brecha importante entre HC y TP en II medio que no solo se expresa en los puntajes promedio, sino especialmente en la distribución por niveles de aprendizaje.
Segundo, el nivel Insuficiente constituye el principal desafío para la modalidad TP: alcanza 63,2% en Lectura y 64,4% en Matemática, y supera al HC en las 16 regiones en ambas asignaturas.
Tercero, detrás de ese patrón nacional existe heterogeneidad territorial. Algunas regiones concentran porcentajes particularmente elevados de estudiantes en Insuficiente, mientras otras presentan resultados relativamente mejores dentro de la propia modalidad. Esa diversidad abre una oportunidad para identificar, estudiar y contextualizar prácticas de aquellos territorios y comunidades que logran mejores trayectorias.
Quizás una de las innovaciones más importantes no sea agregar algo nuevo al sistema, sino conseguir que aquello que constituye su base llegue efectivamente a todos los estudiantes.
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