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Regístrate y accede a la revistaLas restricciones al uso de celulares y redes sociales en distintos países han reabierto el debate sobre cómo integrar la tecnología en la educación. Más que prohibir, el desafío parece estar en formar estudiantes capaces de utilizar estas herramientas con criterio, responsabilidad y sentido ético. Ese fue uno de los principales temas abordados por Sebastián Pérez, coordinador general de Maker Campus de la Dirección de Innovación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo, en una nueva edición del podcast Educar Conectados.
Francia aprobó recientemente la prohibición de redes sociales para menores de 15 años y amplió las restricciones al uso de teléfonos móviles en los establecimientos educacionales. Australia ya había impulsado una medida similar para menores de 16 años. En Chile, en tanto, comenzó a regir la Ley 21.801, que regula el uso de celulares y otros dispositivos móviles en establecimientos educacionales reconocidos por el Estado.
Para Sebastián Pérez, estas decisiones responden a preocupaciones legítimas sobre la salud mental, la concentración y la convivencia escolar. Sin embargo, advierte que la discusión no puede reducirse únicamente a restringir el acceso a la tecnología, sino que debe incorporar una reflexión más amplia sobre cómo formar ciudadanos digitales capaces de desenvolverse responsablemente en un entorno cada vez más conectado.

Sebastián Pérez, coordinador general de Maker Campus de la Dirección de Innovación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo.
Desde Maker Campus, explicó, el trabajo consiste en acercar a estudiantes y docentes a tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la programación, la impresión 3D y la fabricación digital. El propósito no es simplemente enseñar a utilizar herramientas, sino comprender cómo funcionan, cuáles son sus alcances y qué impacto pueden generar en la sociedad.
«Queremos que las personas se transformen en creadores de tecnología y no solo en usuarios», señaló. Esa mirada busca desarrollar capacidades de innovación, creatividad y resolución de problemas, junto con una comprensión crítica de las oportunidades y riesgos que ofrecen estas herramientas.
Uno de los conceptos que más enfatizó durante la conversación fue el acompañamiento. A su juicio, la tecnología llegó para quedarse y, por lo mismo, los estudiantes necesitan adultos que orienten su uso. Sin embargo, advirtió que esta responsabilidad no puede recaer exclusivamente en los profesores.
Las familias, las empresas tecnológicas, el Estado y las políticas públicas también tienen un rol que cumplir. De hecho, planteó que muchas veces se exige a los docentes formar en ciudadanía digital sin entregarles el tiempo, las herramientas ni la capacitación necesaria para asumir esa tarea.
Precisamente por ello, una de las líneas de trabajo de Maker Campus es la capacitación docente. Los programas buscan que los profesores integren la tecnología de manera pertinente a sus objetivos pedagógicos, desarrollando experiencias de aprendizaje donde las herramientas digitales aporten valor y no se conviertan en un fin en sí mismas.
El trabajo también considera experiencias para estudiantes universitarios y escolares, promoviendo el emprendimiento, la innovación y el pensamiento computacional como competencias relevantes para el futuro.
Durante el podcast también se abordó la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, que invita a reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial, la digitalización y la robótica en la dignidad humana y el bien común. Pérez valoró esta mirada, señalando que aún existen muchas preguntas sobre los efectos que estas tecnologías tendrán en las personas y en la sociedad.
En ese contexto, sostuvo que el uso educativo de la inteligencia artificial debe estar guiado por principios como la honestidad, la responsabilidad, la protección de datos personales, la justicia y el respeto por la dignidad de cada persona. Formar estudiantes críticos implica enseñarles no solo a utilizar la tecnología, sino también a comprender sus implicancias éticas.
Entre los principales riesgos, el especialista mencionó la dependencia tecnológica, la exposición de datos personales y la circulación de contenidos inadecuados. Frente a ello, insistió en la necesidad de fortalecer las regulaciones para las plataformas digitales, pero también de promover una cultura de uso responsable.
Como reflexión final, hizo un llamado a los docentes a continuar formándose para responder a los cambios que vive el sistema educativo. A su juicio, la educación enfrenta una oportunidad histórica para aprovechar el potencial de la tecnología sin perder de vista que el objetivo último sigue siendo formar personas capaces de aportar al bien común.
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