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May 2021 - Edición 251

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“Los accidentes no ocurren por mala suerte”

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El terremoto en el norte del país y el devastador incendio ocurrido en Valparaíso, nos ha hecho reflexionar sobre las medidas de seguridad existentes en los establecimientos educaciones. Leonardo Aguirre, especialista sénior Sector Educación de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), aclara que en materia de seguridad escolar intervienen muchos factores y no se trata sólo de desastres naturales o emergencias.

Por Angélica Cabezas Torres

¿Sabía ud. que a nivel mundial, la primera causa de muerte en los niños menores de 14 años, son los accidentes? Y Chile no es la excepción, dice Leonardo Aguirre. De ahí la importancia de prevenir y adelantarse a los hechos, pero la realidad dice otra cosa, “somos muy reactivos, tendemos a reaccionar ante una noticia y nos preocupamos un par de meses del tema, y después nos olvidamos”.

¿Cuál es la responsabilidad de los establecimientos educacionales en la seguridad de sus estudiantes?

Los niños mientras están al cuidado de los profesores, colaboradores y directivos de los colegios, están absolutamente bajo su tutela, tanto en actividades dentro como fuera de los límites del establecimiento (salidas educativas o actividades al aire libre). Todo lo que suceda con los alumnos en términos de su bienestar, de su seguridad y por supuesto también de sus aprendizajes, es responsabilidad de la institución.

¿Cuáles son las mayores oportunidades de mejora en materia de seguridad escolar?

Son infinitas, creo que lo más importante es que en educación entendamos que los accidentes no ocurren por mala suerte, sino que tienen causas y no son casuales. Estos hechos pueden suceder por tres razones: problemas en el entorno físico del establecimiento (infraestructura y equipamiento) o en cómo se organiza las actividades educativas o pedagógicas y con eso me refiero a cuáles son las medidas en la organización del trabajo que hay que tener en cuenta. Y el tercer elemento son los aspectos conductuales: cómo se comportan las personas (profesores, apoderados, directivos, alumnos). A la hora de identificar por qué ocurre un accidente hay que preguntarse qué fue lo que lo originó, considerando las tres variables que acabo de mencionar; es decir, aspectos conductuales, de organización de trabajo y de infraestructura.

¿Los colegios deben contar con protocolos de seguridad?

Todos los establecimientos de educación tienen que tener un plan que la ONEMI ha denominado Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE) y que el Ministerio de Educación está promoviendo que exista en todos los colegios, desde educación parvularia hasta los que imparten enseñanza media.

Culturalmente asociamos este plan al famoso plan DEYSE, que ya está obsoleto y creemos que es sinónimo de evacuación; es decir, cómo salimos de la sala a una zona de seguridad en caso de una determinada emergencia. En cambio, este plan debe abordar todos los aspectos de riesgos y de peligros dentro del establecimiento de educación y también en sus alrededores, que puedan afectar la salud y seguridad de las personas que están en él. No olvidemos que un establecimiento de educación está inserto en una comunidad y que su relación con ésta es cotidiana. Un colegio es un sistema completamente abierto.

Con riesgos no sólo me refiero a emergencias, terremotos, tsunamis, incendios o balaceras, sino también a todos aquellos factores que puedan afectar su seguridad desde un punto de vista integral, desde lo emocional hasta la salud física. Los riesgos se debieran identificar, priorizar y definir actividades para intentar controlarlos y luego hacer una buena evaluación de éstos. En este proceso debería participar toda la comunidad educativa: alumnos, directivos, profesores, centros de padres, las juntas de vecinos, carabineros y centros de salud que estén próximos, y con una mirada integral desarrollar este plan de seguridad escolar.

Salud laboral de los profesores

Muchas veces cuando hablamos de prevención o seguridad en los establecimientos de educación nos enfocamos en los niños, sin embargo para que ellos estén bien, quienes los cuidan también deben estarlo. “Las actividades de educación son una de las actividades laborales que más desgaste emocional producen en quienes la desempeñan”, revela Aguirre.

¿Cuál es el impacto de la salud de los profesores en la educación de los niños?

Cuando un docente tiene un accidente o padece una enfermedad profesional, puede permanecer 30, 60 o más días con licencia médica. Reemplazar a un profesor en un establecimiento educacional no es fácil, sobre todo en los cursos más pequeños, ya que hay vínculos que se desarrollan y hay un tema de confianza, que no es menor.  Creo que los directivos de los colegios debieran preocuparse de este tema, de manera importante, porque los procesos educativos se ven irremediablemente afectados. Corres el riesgo de que disminuya también la asistencia de los estudiantes al no estar su profesor. Los colegios que reciben subvención del Estado, al disminuir la asistencia, se ven afectados económicamente, y obviamente esto impacta en los resultados globales que se miden a través de las pruebas PSU o SIMCE.

Todos los establecimientos debieran desarrollar actividades de prevención. El encargado de educación del establecimiento debiera entender que la salud laboral de sus profesores es tremendamente importante, porque de esto depende, por una parte, la calidad de los procesos educativos y, por otra, la seguridad de sus alumnos.

¿Cuáles son las enfermedades más recurrentes en los docentes?

Primero son las laringopatías, los trastornos músculo-esqueléticos (dolores de extremidades superiores y espalda), y los problemas relacionados con la salud mental. No obstante, en gravedad, en el número de días de ausencia que producen, el orden se invierte. Ahora, la relación que existe entre las dolencias músculo-esqueléticas y la salud mental están demostradas.

¿Qué se puede hacer para prevenir?

Nosotros estamos trabajando en una oferta de valor en términos de prevención para el sector educación que aborde estos problemas. Nos hemos dado cuenta de que la salud mental en educación es la «madre de todas las batallas». Hay factores que son difíciles de controlar y que son parte de la naturaleza del trabajo en educación, como el número de niños por sala, el sector donde está  inserto el colegio, entre otros, sin embargo, siempre existen estrategias.

Hay que trabajar en fortalecer ciertas competencias en los profesores, como por ejemplo: habilidades para manejar conflictos, habilidades para identificar en otros probables conductas agresivas, habilidades que les permitan manejar mejor sus emociones, generar espacios validados dentro de la jornada, para compartir sus experiencias y conversar con sus colegas.

 

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