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Sep 2020 - Edición 244

Tecnologías ¿De enemigas a aliadas?

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Lo vi en la TV. ¿Pero qué ves cuando ves TV? / Educación en Medios en el contexto escolar

Por Verónica Silva, Psicóloga, Jefa Departamento de Educación en Medios CNTV

“La educación es el proceso de aprendizaje permanente que abarca las distintas etapas de la vida de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas. Se enmarca en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad nacional, capacitando a las personas para conducir su vida en forma plena, para convivir y participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad, y para trabajar y contribuir al desarrollo del país” (Ley General de Educación, 2009)

¿Es la escuela el único agente socializador responsable de implementar este proceso educativo con nuestros niños? No. En primer lugar, junto a la escuela está la familia, que forma parte de la comunidad educativa. Distintos estudios y publicaciones han evidenciado la ineludible necesidad de integrar a la familia en el proceso educativo de los niños. En segundo lugar, junto a la escuela están los medios de comunicación como responsables en este proceso de formación y desarrollo de nuestros niños y jóvenes.

¿Por qué a los medios y, en especial la TV, le podemos adjudicar esta responsabilidad? Porque se han consolidado como un factor de desarrollo individual y social de las nuevas generaciones, lo que se evidencia en una creciente apropiación y uso cotidiano. La TV está prácticamente en todos los hogares chilenos (98%), con un promedio de 2,7 aparatos por hogar y con un consumo promedio de 3,24 horas diarias. Si consideramos que la jornada escolar se extiende en promedio hasta las 16 horas, nuestros niños pasan gran parte de su tiempo libre frente a esta pantalla. Junto al creciente equipamiento, el paisaje televisivo se diversifica y se hace más complejo. Las audiencias ya no ven TV sólo a través del aparato tradicional, sino que este consumo se ha diversificado a otras plataformas audiovisuales como internet y la telefonía móvil. Entre los niños menores de 13 años, el 48% ve contenidos audiovisuales a través de internet y un 39% a través del celular .

Sin embargo, por muy instalada que esté en nuestro hogar, la TV no es un hecho natural, sino producto de una industria con estrategias particulares. Todo programa de TV tiene un propósito y entrega mensajes, valores, visiones de mundo, de nuestra cultura y la de otros. La TV nos emociona, entretiene e informa. La tan popular frase “salió en la tele”, la valida socialmente como un poderoso transmisor de información y lo que aparece no en la TV es como si no existiera en nuestra realidad sociocultural.

Las imágenes de los medios son relevantes para la construcción de la identidad (de sí mismos) y los contenidos de TV se vuelven en punto de apoyo y referente para las preguntas que emergen durante el desarrollo infantil. En un nivel más global, a través de la TV se genera un flujo de información constante que mantiene vigente y actualiza el proceso de identidad común en las comunidades escolares, locales, regionales, nacionales y globales. Se puede potenciar el tejido social, sentido de pertenencia y calidad de vida de las comunidades. A través de las construcciones mediáticas también se establecen convenciones sociales y culturales sobre los roles de hombres y mujeres.

La TV y los medios de comunicación se pueden convertir en un poderoso medio de expresión para los niños, adolescentes y jóvenes. A través de la TV y las redes sociales tienen la posibilidad de abrirse al mundo, mostrar sus inquietudes y contar sus esperanzas. La TV puede ser espejo de las preocupaciones ciudadanas. Se crean, editan y distribuyen símbolos, de modo que expresiones individuales son compartidas por muchas personas, permitiendo la integración de distintos sectores sociales.

¿Pero aborda la escuela la enseñanza sobre los medios de comunicación y la TV en su trabajo educativo? ¿Los contenidos televisivos están en sintonía con los valores que la escuela busca transmitir? ¿Cómo se relacionan los contenidos de la TV con los contemplados en los Objetivos de Aprendizaje Transversal (OAT), tales como la convivencia escolar, el respeto a la diversidad cultural, la autoestima, el fomento del pensamiento crítico, la salud y el auto-cuidado?

La UNESCO plantea que la Educación en Medios forma parte del derecho fundamental de todo ciudadano. No defiende a los niños y jóvenes de los medios sino que les prepara para ser usuarios competentes y alfabetizados mediáticamente. La alfabetización televisiva implica conocer los códigos, estrategias, lenguajes y narrativas de la TV; tener la capacidad de analizarla de forma crítica y activa para aprobar o rechazar sus contenidos e interactuar con ella y participar de forma responsable, creativa y solidaria.

Por su parte, a través de la Educación en Medios el CNTV tiene como objetivo fortalecer la formación de una ciudadanía crítica, activa y responsable, que contribuya a una televisión de calidad, respetuosa de la protección a la audiencia infantil, la dignidad de las personas, la diversidad cultural, étnica y religiosa, entre otros. Así como fomentar la mediación de parte de padres, apoderados y docentes de modo que guíen el consumo televisivo de los niños de manera informada, instruida y activa.

Esto implica capacitar a los estudiantes para que sean capaces de preguntar y preguntarse sobre los mensajes que los medios difunden y, en consecuencia, la representación de realidad que nos comunican. A través de talleres de formación de audiencias, crear espacios de debate y reflexión en las comunidades educativas sobre las distintas formas de ver, usar los medios y convertirlos en una herramienta de expresión, difusión y discusión respecto a los temas de interés de nuestro entorno.

¿Qué veo en la TV? ¿Qué me gusta de la TV? ¿Qué no me gusta? ¿Qué aprendo de la TV? ¿Cómo me representa la TV? ¿Están los temas que a mí me gustan, preocupan y/o importan? ¿Cómo se relacionan lo personajes de la TV? ¿Se parecen a cómo me comporto con mis amigos? ¿Cuáles valores y estilos de vida veo se representan en los programas de TV? ¿Se parecen a los míos? ¿Cuál es la diferencia entre un programa de ficción y de no-ficción? ¿Qué recursos audiovisuales se utilizan en estos programas para llamar la atención de las personas? ¿Sé distinguir el propósito de los programas que yo veo? ¿Los hacen para entretener, informar, educar, persuadir, impactar, etc.? ¿Qué puedo hacer yo para mejorar la TV? Son parte de las preguntas que proponemos a través de la Educación en Medios, la que, más que una materia nueva que el docente tiene que impartir, se debe abordar como un tema transversal en el proceso educativo, comenzando desde el inicio de la etapa pre-escolar.

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