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Oct 2020 - Edición 245

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Las bondades del tiempo de círculo

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Las vacaciones de invierno, esa pausa que nos deja fuera de la sala de clases, son una buena oportunidad para re-pensar nuestra actividad docente. Esta distancia que nos separa de la escuela, no medida en metros… kilómetros, sino que pensada metafóricamente, nos permite mirar desde lejos nuestras prácticas al interior del aula. ¡Qué buen momento para hacerlo! vamos a mitad de camino. El evaluar el semestre que se fue y visualizar ciertas innovaciones para el entrante parecieran ser actividades que forman parte de nuestro merecido descanso. 

Por Alejandra Buchholtz, Licenciada en Educación y Magíster en Humanidades con mención en Filosofía.

Con motivo de la “educación” un grupo de personas; que  participamos o nos interesamos de algún modo del sistema educativo,  fuimos invitados a discutir sobre las diferencias, si las había, entre educación y aprendizaje. Sin entrar en el detalle de la discusión, me remito a la experiencia, valga la redundancia, de aprendizaje ahí vivida. 

Sucedió así: después de una cariñosa bienvenida, acompañada de sonrisas, cafés y emparedados, pasamos a un salón para participar de una actividad para la cual no hubo instrucciones muy precisas; tampoco se habló de técnicas; más bien, recibimos un regalo, un pañuelo, el cual debíamos intervenir con los materiales y pócimas que se encontraban dispuestas en varias mesas. Cada uno de los invitados tomó su propio camino, pero tras observar, preguntar, copiar, probar, ensayar y errar, nuestros caminos terminaron por cruzarse. Lo que comenzó como un proyecto individual, se convirtió en un trabajo colaborativo. Es que, como dijo Aristóteles, el hombre es un ser social, y alcanzamos mayor plenitud con los otros que en forma aislada. 

Si bien a estas alturas de la historia de las metodologías de aprendizaje se sabe que hay aprendizaje significativo cuando hay vivencia y que los alumnos deben descubrir, por sí mismos, a través de la experiencia, nuevos conocimientos, a veces olvidamos aquella parte que tiene que ver con el compartir el nuevo aprendizaje. Y es por esta razón que quiero detenerme en lo que vino después de la actividad de tinturar. 

Sucedió así: pasamos a un nuevo salón donde nos esperaban veinte sillas dispuestas en un círculo donde discutiríamos de educación. Sentados, mirándonos todos las caras, en igualdad de posición, sin ganas de dictar ninguna cátedra, cada uno de los que conformábamos esta línea sin fin, comenzó a compartir su experiencia, siendo en ese momento significativo. 

Y es que, si bien, ya en casi todas las asignaturas hemos incorporado actividades en las que los alumnos son los protagonistas de su aprendizaje y descubren por sí solos, hay pocas instancias de círculos, donde los alumnos pueden discutir lo aprendido. En el diagrama clásico de la clase expositiva, banco tras banco, la profesora al frente, si bien los alumnos pueden levantar la mano y comentar sus aprendizajes, lo que se logra, en lo que respecta a desarrollo de habilidades cognitivas y socio-emocionales no es lo mismo que en un círculo. En el círculo, estrategia pedagógica muy utilizada en educación preescolar y que a medida que se avanza de nivel escolar desaparece totalmente, es cuando el aprendizaje logra realmente ser significativo. Porque un aprendizaje que no se comparte, no es más que un aprendizaje individual, ni siquiera personal. 

El discutir en un círculo, fomenta la participación de todos en el intercambio de experiencias y opiniones. La posición de igualdad que cada uno ocupa, incluida la profesora, genera un ambiente en el cual el respeto y el cariño surgen espontáneamente cuando no son voces lo que escucho sino que son  rostros, personas, quienes cuentan su experiencia y dan su opinión; y ya no son espaldas a quienes les hablo sino miradas atentas a quienes explico y con quienes discuto la idea que me he formado. 

Queridos profesores, recordando los cuatro pilares de la educación (aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser persona) los incentivo a re-incorporar “el tiempo del círculo” en nuestras salas de clases.

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