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Dic 2025 - Edición 299

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La nueva actualización curricular en la EMTP: Flexibilidad, tecnología y trayectorias diversas

El Ministerio de Educación avanza en una profunda actualización del currículum técnico-profesional, con foco en mayores oportunidades formativas, articulación con la educación superior y nuevas habilidades para un mundo laboral en transformación. Conversamos con Cristian Lincovil, secretario ejecutivo de Educación Media Técnico Profesional, sobre el sentido y el impacto de estos cambios.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
La nueva actualización curricular en la EMTP: Flexibilidad, tecnología y trayectorias diversas

La Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) está viviendo uno de los procesos de transformación curricular más relevantes de la última década. Tras un diagnóstico iniciado en 2024 y una consulta pública realizada durante 2025, la propuesta de nuevas bases curriculares avanza hacia su etapa final. “Se trata de una actualización que busca responder a cambios tecnológicos, productivos y sociales que desafían tanto a los estudiantes como a los establecimientos formadores”, señala Cristian Lincovil, secretario ejecutivo de Educación Media Técnico Profesional del Mineduc.  

-¿Cuáles fueron los principales objetivos para realizar esta actualización de las bases curriculares de la EMTP?

-Entre la última versión del currículum, que data del 2013, y la realidad actual han ocurrido transformaciones importantes, tanto en el sector productivo como en la manera de comprender la educación técnica. Por eso, el primer objetivo fue reducir esa brecha y responder a las necesidades del país. También buscamos hacernos cargo de un mundo laboral cambiante, donde las trayectorias ya no son lineales. La idea es que los estudiantes puedan construir proyectos diversos, continuar estudios superiores si lo desean y, sobre todo, adaptarse a cambios que serán cada vez más frecuentes a lo largo de su vida.

“Queremos que la actualización curricular sea un proceso participativo y que todas las voces del ecosistema técnico-profesional se vean reflejadas en el resultado final”.

-¿Cuáles considera los principales cambios incorporados en esta actualización?

-Destacaría tres ejes centrales. Primero, el perfil de egreso integra objetivos de aprendizaje técnicos y tecnológicos, de modo que los estudiantes comprendan no solo cómo realizar tareas propias de su especialidad, sino también cómo funcionan las herramientas y tecnologías que ocupan. Segundo, los objetivos de aprendizaje ahora incorporan habilidades del siglo XXI de manera contextualizada en cada especialidad. Por ejemplo, el trabajo en equipo no se expresa igual en minería que en agricultura, y eso está reflejado en la propuesta. Tercero, se crea un ámbito de flexibilidad curricular entre un 20 y un 30% del tiempo. Este espacio permite a los liceos ofrecer trayectorias diferenciadas sin necesidad de abrir cursos nuevos y facilita la articulación con certificaciones laborales vinculadas a perfiles demandados por el sector productivo.

-¿Cómo se traduce esta flexibilidad curricular en oportunidades para los estudiantes?

-Esta flexibilidad permite que un mismo curso se diversifique. Si un establecimiento cuenta con las capacidades, algunos estudiantes pueden tomar un electivo de profundización en un área y otros en otra, sin duplicar cursos. Además, entrega un espacio más formal para articular certificaciones laborales que pueden fortalecer su transición al trabajo. Todo esto abre itinerarios más pertinentes y reales para los jóvenes.

-¿En qué etapa está actualmente el proceso tras la revisión del Consejo Nacional de Educación?

-Estamos incorporando las observaciones del Consejo, que valoró la dirección general del proceso. La actualización curricular es por naturaleza iterativa, por lo que puede contemplar más de una revisión. Nuestra expectativa es contar con las bases aprobadas durante 2026, para avanzar luego en planes y programas. Con ese calendario, la implementación en los liceos podría comenzar en 2027 o, a más tardar, en 2028.

-La actualización también busca fortalecer la articulación con la educación superior. ¿Cómo se incorporó esa mirada?

-Las trayectorias educativas hoy son diversas y la mayoría de los alumnos de la EMTP continúa estudios superiores. Por eso involucramos desde el inicio a instituciones formadoras y utilizamos el Marco de Cualificaciones como referencia para calibrar los aprendizajes esperados en la Educación Media Técnico-Profesional. También buscamos que la actualización converse con la Estrategia Nacional de Formación Técnico Profesional, lo que permite construir un sistema más articulado y consistente a nivel país.

-Otro eje relevante es la integración de habilidades del siglo XXI. ¿Por qué fue tan importante incorporarlas?

-Vivimos en un contexto donde los cambios tecnológicos, demográficos y sociales influyen directamente en las trayectorias de vida. Por eso necesitábamos que el currículum incluyera habilidades como pensamiento crítico, resolución de problemas, trabajo colaborativo o conciencia ambiental. Estas competencias no pueden enseñarse de forma aislada, sino integradas a los objetivos técnicos. Un currículum que solo describa tareas específicas quedaría obsoleto rápidamente; en cambio, uno que prepare para adaptarse a los cambios permite a los estudiantes navegar mejor en un entorno inestable.

-Este proceso incluyó una consulta pública nacional. ¿Qué aportó a la propuesta?

-La consulta es obligatoria, pero quisimos ir más allá. Organizamos un congreso pedagógico y un levantamiento de aspiraciones con estudiantes de la EMTP, además de mesas sectoriales con establecimientos, educación superior, sector productivo y organismos públicos. Esta participación permitió identificar necesidades reales, temores respecto a la implementación y, sobre todo, una valoración general de la pertinencia de los cambios. También nos entregó insumos para pensar mejor los apoyos que requerirán los establecimientos en la fase de implementación.

“La educación técnico-profesional es clave para el desarrollo sostenible del país; sin ella, cualquier promesa de crecimiento queda incompleta”.

-¿Cómo imaginan evaluar el impacto de esta actualización en los aprendizajes de los estudiantes?

-Las bases curriculares entregan un marco, pero el impacto real se jugará en la implementación. Hemos trabajado con metodologías que permiten evaluar la teoría de cambio detrás de estas políticas y observar si las transformaciones que se buscan ocurren efectivamente en las escuelas. Los resultados estandarizados son una dimensión, pero también será clave analizar la movilidad de los estudiantes en el mundo laboral y educativo, y su capacidad de proyectarse en trayectorias diversas.

-¿Qué percepción han recogido desde las comunidades educativas respecto de esta actualización?
-La recepción ha sido positiva. Existe consenso en la necesidad de contar con un currículum más actualizado, flexible y robusto. El gran desafío será la implementación, especialmente la actualización de conocimientos técnicos de los docentes, que requiere colaboración con el sector productivo. Programas como Red Futuro Técnico y la Estrategia Nacional de Formación Técnica serán fundamentales para acompañar este proceso. La educación técnico-profesional es clave para el desarrollo del país, y fortalecerla significa ampliar oportunidades reales para miles de jóvenes.

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