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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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Harald Beyer, Subdirector del Centro de Estudios Públicos

'No creo que la educación chilena sea un desastre' -Ha sido uno de los principales investigadores en materia educativa. Quizás una de las personas más optimistas, porque a su juicio, con las nuevas normativas y proyectos es posible mejorar gradu

¿Qué tan mala es la educación en Chile?

-Yo no creo que la educación chilena sea un desastre como a menudo se simplifica en el debate, sobre todo atendido el hecho de que durante gran parte del siglo XX invertimos poco y mal en educación. Tuvimos un rezago muy grande que recién en las últimas décadas estamos comenzando a reparar y estamos todavía pagando las consecuencias. Dicho eso, aún nos falta mucho para avanzar en calidad y equidad.

 

¿Crees que la meta de alcanzar un rendimiento equivalente al promedio de todos los países que rinden el Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS) es posible?

Un objetivo razonable para la próxima década es alcanzar el nivel que en pruebas internacionales como PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE) y TIMSS obtienen los países desarrollados de menor desempeño como Portugal o España. Eso significa subir en PISA del orden de 40 puntos. Para ello es fundamental aprovechar las reformas que se han realizado en el último tiempo. Por ejemplo, hacia 2020 deberíamos tener en todos los establecimientos muy buenos directores y no deberíamos permitir que existiese ningún establecimiento que en cuarto básico tuviese, por ejemplo, menos de 230 puntos (un estándar inicial que luego puede comenzar a subirse). Al mismo tiempo, deberíamos tener funcionado por un buen rato un proceso de preparación y selección de nuestros docentes mucho más exigente. Además. los actuales docentes deberían estar sometidos a una carrera docente más profesional, pero también más exigente que los motive a dar lo mejor de sí en las aulas distribuidas a lo largo del país. Me parece que un trabajo sistemático y bien enfocado, son metas posibles de alcanzar.

 

¿De qué manera es posible elevar la calidad de la educación en plazos prudentes y con los recursos que actualmente disponemos?

-Creo que es posible mejorar gradualmente la educación en Chile si se logran articular adecuadamente los cambios recientes que han estado ocurriendo en el ámbito educativo. Tenemos, por primera vez, desde 2008 una subvención escolar preferencial y actualmente un proyecto en el Congreso que mejora su monto, diseño y operación. Se acaba de aprobar una legislación que les otorga más atribuciones a los directores en la gestión de los establecimientos. Finalmente, una ley de aseguramiento de la calidad que cumple un papel distinto al Estado, concentrándolo en el control de estándares precisos de aprendizajes. Así, los establecimientos estarán más exigidos para asegurar una educación de calidad aceptable y también podrán contar con las herramientas para satisfacer esas exigencias.

Sobre la brecha y equidad en la educación, ¿por qué crees que la diferencia que existe en Chile en rendimiento entre alumnos de hogares de altos y bajos recursos educacionales es la más pronunciada entre todos los países participantes en la prueba TIMSS?

Hay que recordar que Chile es un país muy desigual y que las brechas de escolaridad de las generaciones de 35 años y más son muy acentuadas. Los niños y jóvenes que están en los establecimientos educativos ahora son mayoritariamente hijos de esas generaciones. Tampoco hemos tenido una política que intente sistemáticamente corregir desde el inicio esas brechas. Nuestra educación preescolar es débil y de baja cobertura. Tampoco hemos tenido, salvo después de la introducción de la subvención escolar preferencial, una concentración de recursos en los niños de origen menos afortunado. Así, es difícil pensar que se pueden corregir las brechas educativas.

 

Sobre nuevas normas y sistemas de medición

¿Qué modificaciones debieran introducirse al SIMCE que es la única prueba que existe actualmente para evaluar el desempeño de los establecimientos educacionales?

– La ley de Aseguramiento de la Calidad le impone a la agencia la obligación de informar otros indicadores de desempeño (tasa de retención, repitencia, egreso oportuno) y de procesos a partir de sus visitas inspectivas a los establecimientos. Eso va a enriquecer la información respecto de la marcha de los establecimientos educativos del país y también el proceso de deliberación de las distintas comunidades educativas. Pero el énfasis desde el punto de vista del control va a seguir estando en el SIMCE, pero no solamente en los promedios como ocurre hoy sino en la dispersión al interior de los establecimientos para intentar evitar que algunos niños vayan quedando rezagados. El SIMCE no es el único indicador de calidad, pero es difícil pensar que en un establecimiento de muy bajo desempeño en esta prueba esté ocurriendo una experiencia educativa valiosa.

 

¿Crees que existe impunidad en los establecimientos y directores respecto a la falta de medición y rendición de cuentas?

Tenemos una larga historia de establecimientos públicos y particulares subvencionados que permanentemente les va mal y no hemos tenido políticas educativas que impidan esa inercia. Recién ahora vamos a tener estándares que todos los establecimientos deben satisfacer y en caso de que no lo logren en un plazo prudente esos establecimientos no podrán seguir recibiendo la subvención. Es una medida dura, pero necesaria, atendida la heterogeneidad de los establecimientos educativos existentes en Chile. Con este nuevo enfoque ahora los directores tendrán que articular mejor su liderazgo. Es una exigencia razonable atendido el hecho que ahora se los va a remuneras mejor y se les va a dar más atribuciones.

 

¿Qué cambios introducirías en el estatuto docente? ¿Crees que algunos de los cambios de la ley de Calidad y Equidad podrían ser positivos en ese sentido? ¿Cuáles?

Creo que los cambios incluidos en esta ley le dan más responsabilidades a los directores y a cambio de ello les exige más y los remunera mejor. Todo ello va en la dirección correcta, porque el director es un actor clave en el resultado de un establecimiento educativo. Al dársele un margen para desvincular a profesores no comprometidos con el proyecto educativo le da una herramienta que es fundamental para liderar un equipo de personas detrás de un objetivo común.

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