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Regístrate y accede a la revistaDesde Fundación Astoreca manifestaron su preocupación por la propuesta del Ministerio de Educación de eliminar algunas evaluaciones del SIMCE. Ximena Torres, directora del área de colegios de la institución, enfatizó la importancia de contar con datos objetivos para monitorear trayectorias de aprendizaje, implementar mejoras y disminuir brechas educativas.
La reciente propuesta del Ministerio de Educación de ajustar el calendario de evaluaciones SIMCE —eliminando pruebas como la de sexto básico y la evaluación muestral de inglés de octavo básico— abrió un debate sobre la importancia de contar con mediciones estandarizadas para monitorear los aprendizajes de los estudiantes.
Desde Fundación Astoreca, institución sin fines de lucro dedicada a mejorar la calidad de la educación en Chile, manifestaron su preocupación frente a esta posibilidad. “Cuando se publicó el calendario de evaluaciones SIMCE para este año, la verdad es que estuvimos muy contentos nuevamente con la incorporación de la evaluación de segundo básico y octavo básico inglés. Partimos el año entusiasmados por la incorporación de más evaluaciones que nos permiten tomar decisiones y tener también un historial de las generaciones de nuestros alumnos”, señala Ximena Torres, directora del área de colegios de Fundación Astoreca.
Para la institución, las evaluaciones estandarizadas son fundamentales porque permiten contar con evidencia objetiva sobre los aprendizajes y orientar mejoras pedagógicas. “Parte de un elemento esencial nuestro en la Fundación es la gestión de la evidencia, y la evidencia a través de datos, para tomar esos datos y poder realizar mejoras y feedback a la enseñanza”, afirma Torres.
Uno de los puntos que más preocupa es la pérdida de continuidad en las trayectorias de evaluación. Según explica, contar con mediciones periódicas permite verificar si las estrategias implementadas efectivamente están generando mejoras. “Si te entregan resultados de cuarto básico y generas mejoras en virtud de esos resultados, pero después no te vuelven a evaluar en sexto básico y recién en segundo medio, se pierde también la intención del feedback y de saber si estás en el camino correcto”, sostiene.
Asimismo, la directora enfatiza que estas pruebas permiten tener una visión objetiva del aprendizaje, independiente de las evaluaciones internas de cada establecimiento. “Estas pruebas estandarizadas nos dan una medición absolutamente objetiva. No podemos llegar a la PAES sin haber tenido mediciones intermedias que nos permitan tener datos objetivos de lo que está ocurriendo dentro de la sala de clases”, plantea.
En esa línea, valoró especialmente que se mantuviera la evaluación de segundo básico, reinstalada este año, debido a su relevancia para monitorear la comprensión lectora desde los primeros años escolares. “En la medida que tú evalúes la lectura y la comprensión lectora en segundo básico, puedes generar remediales que te permitan después tener mejores resultados en cuarto básico. Si no lo haces, llegas a cuarto básico con niños que a lo mejor no saben leer comprensivamente”, advierte.
Para Fundación Astoreca, estas mediciones también son clave para disminuir brechas de aprendizaje y orientar decisiones pedagógicas. “Estas pruebas estandarizadas nos dan una fotografía real de lo que está ocurriendo, independiente de las evaluaciones internas de los colegios. Con esos resultados objetivos se pueden generar los remediales que corresponden”, afirma Torres.
Actualmente, Fundación Astoreca administra tres colegios particulares subvencionados: el Colegio San Joaquín en Renca y los colegios San Juan y San José en Lampa, impactando a cerca de 3.000 estudiantes. Además, se encuentran próximos a abrir un cuarto establecimiento en la comuna de Lampa.
En sus colegios, el análisis de datos forma parte central de la gestión educativa. “Tenemos una cultura de evaluación dentro de nuestros colegios, una cultura de analizar permanentemente no solo datos en términos de aprendizaje, sino también asistencia y fortalezas del carácter. Creemos firmemente que lo que no se mide no se mejora”, sostiene.
Además, explica que la comparación de resultados entre establecimientos se utiliza desde una lógica colaborativa. “Si un colegio logra mejores resultados, eso significa que los otros colegios pueden aprender de sus prácticas y acciones. Hay una percepción positiva de la evaluación, entendiendo que nos permite mejorar”, agrega.
Finalmente, Torres expresó su deseo de que se mantenga el calendario original de evaluaciones. “Sería muy lastimoso perder alguna de ellas”, concluye.
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