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Dic 2018 - Edición 227

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El desafío de evitar la Deserción

Muchas familias se esfuerzan para que sus hijos lleguen a la educación superior, que sean profesionales y cumplan el gran sueño; pero para muchos otros, el esfuerzo es para que el niño termine al menos el colegio. Y es que hay gran cantidad de alumno que desertan del sistema, por diferentes causas, alguno vuelven ya de adultos en modalidad vespertina y dos años en uno, pero no es lo ideal. ¿Cuáles son las causas de estas decisiones? Y cuánto cuesta al Estado que un alumno no termine su educación?

Por: Ivette Arriagada
El desafío de evitar la Deserción

 

Entre los años 2014 y 2016, 195.796 personas desertaron del sistema escolar en nuestro país, donde el universo es de 3,5 millones de escolares. Los motivos de estas deserciones son variados, la pobreza, embarazo adolescente, situaciones de abusos o conflictos familiares, problemas psicológicos durante la pubertad, y la repitencia. 

Un estudio del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, revela que estos alumnos desertores producen un gasto de 5 mil millones de dólares al Estado. ¿Cómo se llega a esa cifra?

En primer lugar, son jóvenes que en un trabajo ganarán menos dinero que otro con enseñanza media completa, y consumirán menos, por lo que pagan menos IVA. Este bajo ingreso salarial los llevará a ser beneficiarios de Fonasa en sus categorías A o B, por lo que la salud está fuertemente subsidiada por el Estado.

Además el CIAE, estimó que $631 mil millones del Estado, ya son entregados antes que el alumno deserte, por lo que ahí hay otro gasto estatal. Para la investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP) Sylvia Eyzaguirre, el evitar la deserción es un problema que no se ha considerado a nivel de políticas públicas,”….. el esfuerzo del Estado es mínimo en esta materia. Existe un incentivo económico, pero este no es suficiente para abordar este problema”.

Eyzaguirre plantea que,  “ en primer lugar es fundamental crear a nivel central un sistema de monitoreo por estudiante. Para ello se requiere centralizar información relevante por niño que se encuentra repartida en distintas instituciones del Estado. Esto permite identificar a los niños y jóvenes que hoy están fuera del sistema escolar, además crear perfiles por estudiante para su monitoreo. Luego, es necesario crear indicadores de alerta temprana, que permitan detectar a los niños que tienen más probabilidades de desertar del sistema educativo. Por último, se deben diseñar estrategias que respondan a las necesidades de los niños y jóvenes, pues la solución para una joven embarazada es muy diferente a la de alguien que sufre de depresión o que debe trabajar para ayudar a su familia económicamente”.

Para la investigadora los colegios son un agente importante en un sistema de prevención de la deserción. “Los colegios pueden aportar información valiosa a nivel de alumno para la construcción de los perfiles y el monitoreo, pero además son un lugar privilegiado para implementar diversas estrategias de apoyo a nuestros niños y jóvenes”, señala.

Las tareas y desafíos como sociedad siempre van en alza; que cada vez mayor cantidad de alumnos terminen la educación escolar es uno de ellos. Es necesario un sistema de apoyo integral a los alumnos, donde terminar el colegio, no sea la gran meta, si no, solo el primer paso

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