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Oct 2020 - Edición 245

Educar en el cuidado del medio ambiente

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Cómo lograr descansar bien

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Por Solange Favereau, Profesora de Filosofía y profesional del equipo de Educación Continua del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación.


Por Angélica Cabezas Torres.

¿Por qué es importante desconectarse del trabajo?

El descanso es reparador, tanto de fuerzas físicas como de energía creativa. Hay que tomar nuevos aires, “cambiar de canal” y planificarse con todas esas cosas con las que siempre estamos en deuda. Desconectarse del trabajo para conectarse con uno mismo. Pero no se trata de una conexión egocéntrica y solitaria, sino una conexión también a través de los otros, con aquellos que son importantes y para los cuales nunca tenemos tiempo: los padres, los hijos, los abuelos, la vecina, el amigo de siempre, etc.

El desgaste natural, las presiones, los conflictos, los malos ratos, necesitan una válvula de escape. Hay que destensionar el interior para que naturalmente vuelva a un cauce de tranquilidad. Es cierto que en las vacaciones los problemas pueden seguir estando, las penas familiares pueden seguir ahí, pero también es claro que podemos dar el tiempo a quienes, por la agitación diaria, hemos dejado de lado.

¡El descanso me ayuda a ordenar el closet interior! Los buenos momentos hay que planificarlos. El mundo de hoy tiende a sacarnos hacia fuera. El tiempo de “ocio” (en el profundo sentido de la palabra) nos ayuda a poner las cosas en su lugar y reordenar las prioridades de la vida. Es el tiempo de pensar en mis ideales profesionales, sin presiones ni tensiones. Es el tiempo en que puedo proyectarme en lo que necesito, en lo que me falta para que mis alumnos reciban todo lo mejor de mi profesión.

¿Qué consejos pueden seguir los profesores para que logren descansar en sus vacaciones?

El trabajo de un profesor siempre es demandante, tanto a nivel intelectual como emocional. Estar dentro de una sala de clases es estar en contacto con otros que nos exigen y reclaman en nuestro mejor estado; y debemos estar bien. Pareciera que el profesor no puede cansarse ni tampoco estresarse; y, muchas veces, debe realizar un esfuerzo sobrehumano para dar lo mejor de sí. A veces pareciera que una semana de vacaciones es nada, no alcanzamos a salir cuando ya el timbre nos convoca de nuevo. Pero lamentarse solo acrecienta la sensación de un no descanso.

Cuántas veces decimos: “cuando salga de vacaciones voy a… y también… y además…”. Pero llegó ese lunes de vuelta y ¡mi lista de pendientes quedó frustrada! Quizá es el momento que la lista sea guardada en un cajón, y viva una semana desde la máxima simplicidad, estando, tan solo estando.

Las largas caminatas ayudan a reencontrarse, a volver a situarse en el propio eje; un buen paseo, tal vez bajo la lluvia, sin prisa, sin que nadie me espere, a paso lento y respirando hondo, es una forma de sentirle el pulso a la vida nuevamente. Esa conversación que tengo sin terminar. ¿Por qué no darle su tiempo, junto a unas buenas sopaipillas o un café, en donde la tarde tenga gusto a encuentro, y pueda mirar al otro con ojos reponedores, con una conversación relajada y franca?

A veces, las vacaciones nos regalan rayos de sol, fríos pero luminosos. ¿Por qué no sentarme en el patio de la casa a oír sonidos y no ruidos, a descubrir detalles nuevos de mi jardín? Es el momento de retomar viejos sueños, darles nueva vida, y creer que aún es tiempo para hacerlos andar.

¿Cuántos libros hemos empezado, y ahí en la mesa de velador quedan a medio terminar? Es hora de darle vueltas a esas páginas que, sin duda, en la calma del descanso se leen diferentes.

Volver a jugar. ¡Somos tan serios siempre! Tirarle el hueso al perro y verlo cómo no se cansa de volver una y otra vez; jugar con los niños, empaparse de su risa, y reír tanto como si el alma retrocediera a la niñez.

Vivir corriendo y trabajando como si ésa fuera la meta de la vida, no tiene sentido. El trabajo es el medio con el cual te haces presente en el mundo, aportas y haces crecer a otros, pero es solo un medio. Las vacaciones son el gran paréntesis de la recuperación existencial, detenerse para volver a recuperarse, para volver a ser.

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