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Oct 2020 - Edición 245

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Capacitación docente, un desafío permanente

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La ley faculta a los profesores para perfeccionarse. El problema es que, según los expertos, las entidades que capacitan son las mismas que tienen dificultades para formar docentes rigurosos.

Por Marcela Muñoz Illanes

Según la Ley Nacional de Educación, (“Los Docentes y su formación”) los profesores tienen el derecho a capacitarse y actualizarse en forma integral, gratuita y en servicio, a lo largo de toda su carrera. Ese mismo derecho, es también una obligación de los educadores, dice la normativa.

Lo que se busca es “preparar profesionales capaces de enseñar, generar y transmitir conocimientos y valores necesarios para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional y la construcción de una sociedad más justa”.

Sin embargo, los magros resultados en la evaluación docente revelan que en Chile existe una baja capacidad de enseñanza en general. Lo que sucede es que desgraciadamente las entidades que capacitan tienen dificultades para formar docentes rigurosos, pero a su vez, son las encargadas de ofrecer cursos de capacitación con los mismos profesores de la formación inicial, que no pudieron graduar profesores con alta calidad formativa.

¿Un círculo vicioso? “Obviamente. Para romperlo habría que realizar una mayor inversión en capacitaciones orientadas a las prácticas docentes, con acompañamiento en la sala de clase y con evaluaciones externas que puedan verificar la mejora en los resultados”, advierte Ernesto Treviño, académico y Director Ejecutivo Centro de Políticas Comparadas en Educación de la Universidad Diego Portales.

Las dificultades

Según Treviño “por la experiencia que hemos adquirido tengo la impresión que el modelo inductivo es más eficiente. Esto es, cuando se practica el cómo llevar a cabo una estrategia específica y después se le relaciona con los conceptos teóricos que hay detrás. El modelo deductivo de formación teórica y aplicación práctica posterior–que hemos usado por años– claramente se agotó”.

Con ello coincide el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado: “En el ejercicio profesional se observa que muchas capacitaciones son impuestas y ofrecidas desde fuera de la práctica. Desgraciadamente la experiencia nos indica que la capacitación solo tiene sentido y es efectiva cuando surge como una necesidad real por mejorar su práctica profesional”.

Pasa algo parecido a las terapias sicológicas individuales, que funcionan cuando el paciente tiene la voluntad y motivación genuina de mejorar. “Actualmente no tenemos una fórmula generalmente aplicable para desatar en los docentes la motivación intrínseca para la mejora. Tampoco sabemos si existe tal fórmula”, advierte Ernesto Treviño.

Además, confiesa Álvarez, “he podido experimentar perfeccionamientos decididos por autoridades (tanto gubernamentales como institucionales) en conversaciones con prestigiosas universidades y centros de formación. Allí no solíamos estar presentes los docentes que íbamos a ser sujetos del perfeccionamiento. Y por ello, después no ocurrían cambios sustantivos en las prácticas pedagógicas”.

Lo que sí funciona

Están de acuerdo en que una capacitación realmente efectiva es aquella que combina formación práctica y teórica, con acompañamiento a los docentes. Esto es, cuando se practica el cómo llevar a cabo una estrategia espec&iacuiacute;fica y después se le relaciona con los conceptos teóricos que hay detrás.

Explica Treviño que idealmente esas intervenciones debieran cubrir los dominios del apoyo emocional, pedagógico y organización de la clase, y enfocarse en cómo las interacciones entre el docente y los niños dan los resultados esperados. “Si no se obtienen los resultados deseados, entonces es necesario analizar paso a paso la intervención, detectar las fallas y corregirlas. Es un proceso largo, donde debemos permitirnos cometer errores y aprender de ellos. Las innovaciones nunca resultan bien a la primera, y siempre se pueden mejorar”.

Por el contrario, señalan los expertos, obligar a los profesores a capacitarse es poco efectivo, salvo en el caso de aquellos con evaluación docente muy baja. “De hecho, las formas de capacitación teórica se agotaron, dado que no provocan cambios sustantivos a las interacciones en clase. Deberíamos promover la motivación intrínseca de los docentes y capacitarlos en estrategias concretas de mejora de acuerdo a sus necesidades. Debemos reconocer que este tipo de perfeccionamiento es más caro, pero me atrevería a garantizar que tendrá muchos mejores créditos en cuanto al aprendizaje de los niños y la construcción de capacidades docentes”, advierte Ernesto Treviño.

¿Cómo seleccionar la capacitación correcta?

En primer lugar, los profesores deberían preguntarse cuáles son los problemas que enfrentan en la sala de clases, y buscar una herramienta que apunte a resolverlos. En segundo lugar, aseguran los expertos, es necesario buscar modelos de capacitación que se enfoquen en la práctica, y que expliquen cómo el discurso teórico se implementa en la sala de clases. Además, en tercer lugar, para generar una situación de mejora continua, es indispensable que los docentes elijan aquellos cursos que conllevan autoevaluaciones genuinas, además de evaluaciones.

“En cuarto lugar, la acumulación de puntos para subir la remuneración por capacitarse no debería ser el principal motivo para escoger un curso. Finalmente, es aconsejable e imprescindible fijarse en la institución que ofrece los cursos, verificar que tenga capacidades factibles de llevar los cambios a la práctica y sean formadores con trayectorias reconocidas en este ámbito”, termina Treviño.

 


 

Violeta Arancibia, Directora del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP).

¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen los profesores al momento de escoger los cursos y áreas en las cuales capacitarse?

A veces se seleccionan cursos sin que éstos tengan una adecuada relación con los objetivos educativos planteados por el establecimiento educacional en el que trabajan. Para que el desarrollo profesional docente sea efectivo, debe focalizarse en promover el logro de los estudiantes y estar basado en las necesidades de las escuelas.

En esta tarea el director debería cumplir un rol relevante, pues lo que más contribuye a la calidad de la educación del establecimiento es asegurarse que los profesores trabajen de acuerdo a los objetivos educacionales planteados y que las actividades de desarrollo profesional docente concuerden con ellos.

¿De qué manera el CPEIP como institución, puede asegurar a los profesores y equipos directivos un óptimo proceso de perfeccionamiento y capacitación?

El CPEIP ofrece distintas instancias de perfeccionamiento, presenciales y a distancia. La más reciente es el programa de educación continua “Innovar para Ser Mejor”, que nació justamente ante la urgente necesidad de brindar posibilidades efectivas, accesibles y equitativas de desarrollo profesional docente continuo, para todos los profesores y profesoras del país. Esta iniciativa es cien por ciento online, lo que permite romper las barreras geográficas.

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