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Mar 2020 - Edición 238

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Tolerancia

Educar en Familia

Por: María Ester Roblero

Una hermosa definición de este valor dice que es el arte de ser feliz en compañía de los demás. La tolerancia nos permite escuchar y aceptar los distintos modos de ser y pensar de las personas, haciendo posible convivir en un mismo espacio a pesar de las diferencias.

“Vivir con otros no solo es un desafío sino también un aprendizaje significativo, que interpela a nuestras múltiples inteligencias, emociones, sentimientos, apegos y nos ayuda a llegar a la madurez y a la felicidad”, señalan los autores del libro El arte de convivir, María Guadalupe Buttera y Roberto Federico Ré. En un mundo plural, globalizado, multirracial y multirreligioso como el nuestro, los padres y la familia tienen un papel primordial a la hora de enseñar a poner en práctica la gramática del encuentro.

Si existe un valor con un significado que ha ido enriqueciéndose con el paso de los siglos, ese es la tolerancia. Su nombre viene de la palabra en latín “tolerare”, que puede traducirse al español como soportar o sostener. Sin embargo, el concepto de fondo apunta mucho más allá de aguantar y aceptar.

Tampoco es un valor nuevo. Ya el Edicto de Milán (año 313 d.C) hablaba de la necesaria tolerancia religiosa. Y Voltaire, filósofo francés, escribió su Tratado de la Tolerancia en 1764.

Pero hoy en día el valor de la tolerancia se presenta ante nosotros con una importancia renovada. Por un lado, porque vivimos en un mundo global y conectado. Y por otro, porque en gran parte del planeta sostenemos la creencia de que aunque todos los seres humanos somos diferentes, tenemos una dignidad común y por esta razón lo que nos une es mucho más que los nos separa.

De ahí que la tolerancia hoy implique:
 Respeto, aceptación de la diversidad social, étnica, cultural y religiosa y frente a las diferencias de opinión, capacidad de diálogo y búsqueda de acuerdos.
 Actitud positiva ante un mundo plural, multicultural, multirreligioso y global, y aceptar el desafío de vivir juntos.
 Reconocer en el diálogo una forma de encuentro con la gente. Somos seres sociales y debemos evitar la barrera del espejo, que es mirarnos a nosotros mismos.

¿Qué habilidades se deben desarrollar para vivir el valor de la Tolerancia?
 Sabiduría para diferenciar lo sustancial de lo accidental al conocer a otras personas. Y empatía como regla para tratar a los demás, pues ésta permite aceptación y comprensión de los diferentes modos de ser y pensar de los demás.
 Apertura hacia el entorno: Una actitud positiva y esperanzadora frente a cambios.
 Sociabilidad, que es el gusto por conocer y relacionarse con otras personas. Con capacidad de escuchar, sin interrumpir a quien habla.

Algunas ideas importantes para transmitir este valor tanto en la familia como en la escuela. La tolerancia hace posible:
 Valorar el trabajo de otros.
 Aprender de otras personas.
 Rechazar estereotipos injustos.
 Crear lazos con quienes nos rodean.
 Descubrir la misma dignidad en quienes aparentemente son diferentes. Eso es lo más o puesto al prejuicio.
 Maravillarse frente a la unicidad del ser humano.

¿Cómo enseñar el valor de la tolerancia desde pequeños?
 Nuestros hijos deben crecer sabiendo que en el planeta existen personas que usan vestimentas distintas, hablan idiomas diferentes, comen otros alimentos y tienen distintos colores de piel. Y que nada de eso puede se motivo de extrañeza, miedo ni burla.
 A la vez, que en nuestro alrededor, en la misma familia, hay ancianos, enfermos, personas más débiles, que merecen nuestro apoyo y predilección a la hora de tomar decisiones.
 En la casa, también procurar que crezcan entendiendo que nadie es único ni privilegiado y que las decisiones se toman pensando en el bienestar de todos. Si bien la intimidad y necesidad de espacios propios es fundamental, también lo son los espacios comunes en los cuales compartimos y convivimos.

¿Cómo enseñar el valor de la tolerancia a medida que crecen?
 Enseñándoles a escuchar las ideas, anécdotas y opiniones de sus hermanos y amigos.
 Propiciando los juegos y trabajos en equipos. Los niños tienden a ser intolerantes, a frustrarse y a buscar ser el centro de la atención de sus padres. Por ello es clave tener en mente formarles en el compañerismo, la amistad, el compartir.
 En la era del reinado de las redes sociales y de las familias más pequeñas, hacer todo los posible por favorecer la convivencia con otros niños. Así podrán poner en práctica el respeto por las diferencias, evitar las peleas, las burlas y otros motes entre ellos.

CHECK LIST PARA ENSEÑAR EL VALOR DE LA TOLERANCIA EN LA ESCUELA

  • Todo establecimiento cuenta con un proyecto educativo que debe se conocido por todas las familias de la comunidad escolar: en éste, el valor de la tolerancia debe ser entendido en toda la riqueza de su significado. No es simple aceptación, es celebración del arte de convivir para poder ser feliz.
  • También debe ser público y conocido el reglamento que sanciona todo lo que lesione este valor y los profesores ser ejemplares en esto.
  • Al ser un valor transversal, la tolerancia puede ser enseñada desde múltiples disciplinas, pero siempre apuntando a lo que nos une como seres humanos.
  • Enseñando en torneos de debates a diferenciar entre rechazar una idea o creencia y respetar a quien no piensa igual.
  • En la Enseñanza Media, explicar a los alumnos que hoy el mundo laboral exige ser capaz de vivir el valor de la tolerancia pues solo quien es tolerante podrá trabajar en equipos colaborativos.
  • Abrirse a las empresas y favorecer que los adolescentes conozcan equipos profesionales marcados por la diversidad y colaboración.

CHECK LIST PARA ENSEÑAR EL VALOR DE LA TOLERANCIA EN FAMILIA

  • Hacer un menú para el mes integrando los platos favoritos de cada uno.
    •  Permitir que cada hijo o miembro de la familia tenga un rincón decorado a su gusto.
    •  Ordenar los álbumes de fotos de la familia, conversando sobre la época de cada persona y las distintas costumbres de entonces .
    •  Ver algún documental sobre un lugar distinto y exótico para conocerlo y apreciarlo.
    •  Celebrar las fiestas nacionales y familiares, y conocer qué fiestas religiosas se celebran en el país.

 

 

 

 

 

 

 

Sentido de pertenencia:

Cuando vemos que adolescentes destruyen sus propios colegios durante una toma, o rayan monumentos patrimoniales y rompen paraderos de buses en medio de manifestaciones en la calle, queda en evidencia su falta de sentido de pertenencia a espacios que debieran reconocer como propios: su escuela, su ciudad, su país.
Sin embargo, es importante ir a las causas y entender qué ha fallado al intentar inculcar este importante valor en ellos. El sentido de pertenencia está íntimamente relacionado con la identidad (quién soy y de dónde vengo) y con la autoestima (me siento orgulloso de quién soy y de dónde vengo). Y por esto, el sentir que “no se pertenece” o peor aún, rabia en vez de arraigo, son males que nos urgen a reflexionar como padres, familia extendida, barrios y nación, en torno a este valor que cobra cada vez más importancia en un mundo globalizado e individualista.

EL SENTIDO DE PERTENENCIA COMO VALOR

Una hermosa reflexión en torno a la familia dice que ésta nos da identidad y nos instala en la realidad. Nos da identidad a través de nuestro nombre y al conectarnos con nuestras raíces, con la historia de nuestros padres, abuelos y antepasados, con los lugares en donde ellos vivieron y los oficios que desempeñaron. Y nos instala en la realidad paulatinamente, enseñándonos a movernos dentro de todos los espacios que habitamos, con sus cosas buenas y malas, mostrándonos lo bello y también los peligros.

Muy conectado a lo anterior aparece el valor de “pertenencia”, que apunta a un tipo de amor y respeto, cuidado y servicio, por aquello que reconocemos importante para nuestra identidad y arraigo. ¿Por qué es un valor? Porque es un hábito que se aprende y se imita y que al ejercitarlo, repetirlo y vivirlo se transforma en algo valioso para nuestro carácter y para nuestro entorno; enriquece la convivencia y mejora la vida social.

QUÉ HABILIDADES SE DEBEN DESARROLLAR:

  • La empatía:Saber ponerse en el lugar del otro, entender cómo piensa y respetar cómo siente. El sentido de pertenencia hace posible que surjan vínculos fuertes entre las personas, la lealtad y la capacidad de resolver conflictos de modo sano y positivo.
  • La reciprocidad:Reconocer que recibimos y a la vez podemos entregar. Conocer la historia de una familia, un colegio, un barrio, una ciudad, permite entender los que otros hicieron para construirlas y lo que podemos hacer ahora por continuar con esa construcción.
  • La generosidad:Entender que convivir implica mucha veces entregarse por la felicidad de los demás. En todo grupo humano al que pertenecemos el espíritu de servicio es fundamental para el bienestar y la felicidad de todos.

¿CÓMO SE ENSEÑA EL VALOR DE LA PERTENENCIA?

A los niños pequeños:
 Desde que nacen, el apego tiene entre sus múltiples expresiones el ser capaces de transmitirles que estamos cerca para acogerlos, contenerlos, cuidarlos. Detrás de algo tan sencillo como cantarle la misma canción de cuna que nos cantaba nuestra madre estamos cultivando el valor de la pertenencia.
 Desde muy pequeños podemos integrarlos a nuestra cultura familiar: haciéndolos partícipes de nuestro gusto por la música, el deporte, la naturaleza.
 Mostrándole fotos y contándole historias de sus abuelos y bis abuelos. Integrándolos a la familia extensa.
 Celebrando fiestas nacionales, religiosas y ritos familiares. Así les transmitimos nuestras creencias y valores.
 Enseñándoles a cuidar nuestra casa y a compartir encargos apenas puedan.

A medida que crecen:
 Saliendo de casa con ellos no solo para entretenerse y tomar aire, sino para que conozcan sus entornos, yendo cada vez más lejos: la casa de los abuelos, la plaza, el zoológico, el centro de la ciudad… Y contándoles historias de cada lugar y sus convenciones, como hacer una fila, pagar un boleto, usar los basureros…
 Asignándoles encargos en la casa para que sepan que mantener la limpieza y el orden son tarea de todos. Pero además, para que entiendan los ritos familiares, como comer y tener ropa limpia, como un servicio que se hacen todos los miembros de la familia entre ellos.
 Enseñándoles a amar sus escuelas y su barrio, y lo que hay en ellas. Tenemos que ser coherentes con lo que hacemos y decidimos al respecto, dando el ejemplo en acciones y palabras.

En la pre adolescencia y adolescencia:
 Permitiéndoles y fomentando que asuman mayor protagonismo en actividades de sus escuelas y barrios, ya sea de voluntariado, deportivo o artístico.
 Cultivando las conversaciones de sobremesa, para hablar del barrio y el país, de deporte y cine, de música…, todo esto les permite expresar sus posturas éticas y críticas y desarrollar habilidades de pensamiento para interpretar la realidad.
 Comentando con ellos las noticias y la actualidad, con altura de miras, pensando siempre que si les transmitimos solo críticas es casi imposible que de frutos el valor de la pertenencia.

Algunas ideas:
• Siempre permitir que los alumnos elaboren proyectos y enseñarles a presentarlos y defenderlos.
• Asignarles encargos dentro de la escuela que no tengan que ver directamente con la vida académica: cuidar una huerta a los más chicos, organizar trabajos sociales a los más grandes.
• Generar espacios de discusión dentro la escuela: video debates, seminarios, charlas…, donde ellos puedan expresar sus ideas y sentir que su opinión es válida por el hecho de formar parte de esa comunidad.
• Celebrar ritos y saber transmitir la memoria colectiva de la escuela, contando su historia, invitando ex alumnos, editando sencillos medios de comunicación, etc.

Checklist para vivir el valor de sentido de Pertenencia en la FAMILIA:
 Hacer juntos una cápsula del tiempo para abrir en dos años. Adentro de una caja se deben guardar cartas escritas para que cada uno lea en dos años; fotos; dibujos; recuerdos.
 Plantar y cuidar juntos hierbas para usar en la cocina.
 Pintar autorretratos de todos.
 Guardar en una alcancía monedas para ir al cine todos juntos el fin de semana.
 Ver juntos álbumes de fotos de los abuelos.

Checklist para vivir el valor de sentido de Pertenencia en la ESCUELA:
La escuela es el primer ámbito después del hogar en donde el niño aprende a vivir y ejercitar el valor de la pertenencia. Ahí, al ir creciendo, se sentirá parte de un grupo; podrá involucrarse, participar, generar ideas, proyectos y buscar objetivos comunes con sus pares. Por ello, hoy los profesores y directivos tienen la enorme responsabilidad de ayudar a las familias a fomentar este valor tan necesario en nuestra sociedad.

Juego propuesto: Trivia de la familia
Escribe en tarjetones preguntas de este estilo y luego, cada persona debe ir sacando una tarjeta y responder. El que más acierta, gana.
 ¿Cuál es color favorito de la persona que está sentada a tu derecha?
 ¿Cuál es la película con que más ha llorado la mamá?
 ¿Cómo se llamaba la primera mascota que tuvieron?
 ¿Cuál es la frase típica de quien está sentado a tu izquierda?
 ¿Cuáles serían las vacaciones soñadas de quien está sentado al frente?
 ¿Quién es el actor favorito de quién está a la izquierda?

 

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