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Jun 2021 - Edición 252

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Seis formas para fomentar el desarrollo de los adolescentes en pandemia

adolescente · Educar en Familia

Por: Ximena Greene

Los efectos de la pandemia seguirán afectando por mucho tiempo a niños y adolescentes. Frente a este problema, la psicóloga estadounidense Nancy Hill entrega una serie de recomendaciones para padres, escuelas y docentes, que se apoyan en investigaciones recientes.

 

Nancy Hill, psicóloga experta en crianza y adolescencia, identificó seis áreas de desarrollo, además de las académicas, en que las escuelas pueden trabajar junto a las familias para paliar algunos efectos negativos de la pandemia

1. Conexiones sociales:

Las escuelas dan la oportunidad a los jóvenes de relacionarse con sus compañeros lo cual es clave para el desarrollo de su identidad. “La pérdida de estas conexiones puede provocar ansiedad y sentimientos de aislamiento”, señala.

¿Qué hacer?

Escuelas y profesores:

  • Involucren a los estudiantes en proyectos grupales que requieran que se acerquen y colaboren.
  • Asegúrense especialmente de contar con tiempo para que los adolescentes socialicen, además de realizar el trabajo académico.
  • Incorporen las redes sociales como una herramienta para que los estudiantes se conecten entre sí.

Padres:

  • Establezcan rutinas y horarios de sueño, estudio, alimentación y ocio que le brinden a sus hijos una sensación de estabilidad.

2. Apoyo y guía de los adultos:

Los adolescentes sienten la presión de mantenerse al día con sus compañeros tanto académica como socialmente. Quedarse atrás puede debilitar la percepción que tienen de sí mismos.

¿Cómo ayudarlos?:

  • Entregándoles apoyo tanto en el hogar como en la escuela. En algunos casos esto puede significar que los jóvenes necesiten ayuda técnica como acceso a Wifi o un computador. En otros casos puede ser ayudar y animar a las familias que no han podido mantenerse al día con las exigencias laborales y económicas para que puedan dedicarle algunos momentos de la semana a los compromisos escolares de sus hijos.  
  • Proporcionando una estructura que permita que los estudiantes y las familias se mantengan conectados e informados de todo lo que está pasando.

3. Autoestima:

Además de sentirse capaces, a los adolescentes les gusta contribuir y sentirse valorados. Háganles saber que el trabajo que están haciendo en el aula, sea presencial o virtual es valioso y busquen formas de conectarlo con sus objetivos e intereses.

4. Relación entre padres e hijos:

Las investigaciones sugieren la ineficacia de intentar que los padres reemplacen a los educadores enseñando a sus hijos. Además, eso puede afectar la relación entre ellos. “Los padres tienen más éxito cuando apoyan a sus hijos a establecer hábitos de trabajo y cuando les enseñan a administrar su tiempo”, señala.

Frente a este dilema, Hill le sugiere a los docentes que les proporcionen a sus alumnos trabajos o documentos que los jóvenes puedan hacer por sí mismos para que la carga de la instrucción no recaiga sobre los padres.

5. Salud mental:

De acuerdo al estudio Coronavirus: el impacto en los jóvenes con necesidades de salud mental, realizado por la organización inglesa YoungMinds.org, el 81% de los estudiantes ha dicho que la pandemia ha empeorado sus problemas de salud mental. Y es que perder las rutinas escolares puede provocar un aumento de la ansiedad, la soledad y el aislamiento.

¿Qué hacer?

Escuelas y profesores:

  • Conecten a los niños con un consejero u orientador que pueda pensar en las necesidades de los estudiantes de manera integral.
  • Reconozcan que los estudiantes y sus familias están luchando por equilibrar las diferentes demandas, por lo que se recomienda indagar en la situación familiar antes de reaccionar con castigos frente a la ausencia de los alumnos.
  • Reorganicen algunos horarios en torno a lo que sabemos que necesitan los adolescentes: es posible que los bloques de clases muy largos no sean los más adecuados para su desarrollo.

6. Seguridad: 

Cuando las escuelas están abiertas, los padres y las comunidades saben que los adolescentes están seguros durante el día. Sin embargo, cuando las escuelas están cerradas, Hill señala que las desigualdades en torno a la seguridad se agravan, particularmente para los jóvenes cuyos padres deben trabajar y se quedan solos.

¿Qué hacer?:

Escuelas y profesores: 

  • Hablar con los adolescentes sobre el rol que cumplen en su familia y en su comunidad. Piensen en conjunto con las familias formas en que los niños puedan crear redes de apoyos en sus barrios y ayudarse mutuamente a mantenerse seguros.
  • Ver la posibilidad de formar grupos con alumnos que vivan cerca para que compartan recursos en caso de que sea necesario o no puedan, ni deban salir.
  • Establezcan horarios, rutinas y expectativas claras que le proporcionen una sensación de estabilidad y seguridad a los alumnos que más lo necesiten.

 

Fuente: https://www.gse.harvard.edu/news/uk/20/08/supporting-teenagers-pandemic

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