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Sep 2021 - Edición 255

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Los adolescentes, la pandemia y el estrés

Educar en Familia

Por: Ximena Greene

La adolescencia puede ser una etapa muy confusa para nuestros hijos y más aún en pandemia. Así lo advierte un artículo publicado en el New York Times, que relata que tras la crisis sanitaria, todos los indicadores tradicionales que señalaban que un adolescente era feliz y que le estaba yendo bien han cambiado, dejando a los padres con una sensación de inseguridad al no poder “leer” los sentimientos de sus hijos.

De acuerdo al reportaje How Do I Know if My Teen Is OK?, publicado en mayo pasado en la versión online del diario New York Times, la pandemia del Covid-19 está causando fuertes cambios en las dinámicas familiares, especialmente en la comunicación y en la capacidad de los padres de poder “leer” los sentimientos o las aprensiones de sus hijos.

“Durante la pandemia muchos de los indicadores tradicionales que advierten que un adolescente está prosperando o está feliz, se han vuelto irrelevantes”, señala su autora Carrie Goldman. Esto se debe a que, gran parte de los sentimientos propios de la adolescencia, como la angustia y la incertidumbre se han intensificado y sus cerebros no han sido capaces de descifrar y resolver esas emociones, lo que ha causado cambios en el comportamiento y en cómo se relacionan con sus adultos más cercanos.

Para Jennifer Hartstein, psicóloga citada por el diario estadounidense, “aunque es posible que en algún momento hayamos tenido una relación muy estrecha con nuestros hijos, es fácil que la comunicación se debilite y estén menos dispuestos a compartir sus pensamientos o sentimientos”, advierte. Y agrega: “en la ausencia de estos ‘marcadores antiguos’ de bienestar, tenemos que girar y mirar a los niños de manera diferente, reducir la velocidad y preguntarles cómo están o cómo se sienten y replantear las discusiones sobre lo que significa estar bien” señala la especialista.

¿Qué hacer?: Invita a tus hijos a hablar sobre cómo se sienten.

Ten en cuenta que los adolescentes y los adultos jóvenes pueden tratar de ocultar sus sentimientos debido al miedo, la vergüenza o porque se sienten responsables de su familia y no quieren agobiar a los demás. Es posible que los niños más pequeños no sepan cómo hablar sobre estos sentimientos, pero pueden mostrar cambios en su comportamiento o desarrollo.

Cómo reconocer los signos de estrés en tus hijos:

Los signos de estrés y los problemas de salud mental no son los mismos para todos los niños o adolescentes, pero existen algunos síntomas comunes.

- Cambios en el estado de ánimo que no son habituales, como irritabilidad continua, sentimientos de desesperanza o rabia y conflictos frecuentes con amigos y familiares.

- Cambios en el comportamiento, como alejarse de las relaciones sociales. Por ejemplo, si tu hijo adolescente es normalmente extrovertido pero ahora muestra poco interés en pasar tiempo con sus amigos, esto podría ser motivo de preocupación.

- Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.

- Dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, o ganas de querer dormir todo el tiempo.

- Cambios en el apetito, el peso o los patrones de alimentación, como no tener nunca hambre o comer todo el tiempo.

- Problemas de memoria, pensamiento o concentración.

- Pedida de interés en el trabajo escolar y disminución del esfuerzo académico.

- Cambios en su apariencia, como falta de higiene personal básica (dentro de lo razonable, ya que muchos se arreglan un poco menos cuando se quedan en la casa).

- Aumento de conductas arriesgadas o imprudentes, como el consumo de drogas o alcohol.

¿Cómo ayudarlos?: Ayuda a tus hijos a reconstruir su independencia.

Ahora que gran parte de las restricciones han disminuido y que hemos aprendido a vivir y respetar las nuevas reglas sociales, los psicólogos y pediatras recomiendan que los padres vuelvan a confiar en sus hijos y estimularlos a recuperar sus espacios de independencia.

De acuerdo al artículo del New York Times, el psicólogo clínico Ali Mattu señala que lo mejor que pueden hacer los padres por los adolescentes y los adultos jóvenes que se están alejando es ayudarlos a desarrollar cuatro habilidades clave:

 

  1. Hacer algo solos: Puede ser un encargo, un trámite o incluso una tarea doméstica como sacar la basura. La idea es que sea algo que puedan hacer por sí mismos sin tener que pedir ayuda.
  2. Pedir ayuda. Ser vulnerables y pedir apoyo: Enséñales a pedir ayuda cuando lo necesiten, sin miedo a que los ridiculicen o los humillen. El objetivo es que aprendan a que equivocarse es algo normal y que el error los hace más fuertes y resilientes.
  3. Cultivar sus amistades: Las amistades adolescentes ayudan a los jóvenes a tener un sentido de aceptación y pertenencia, además del desarrollo de la compasión, el cuidado y la empatía.
  4. Conectar con otros intereses: Ayuda a tus hijos a buscar otros intereses además de los que puede encontrar en el colegio, el instituto o la universidad. Puede ser un club, un voluntariado u otra actividad recreativa que les de significado y propósito.

 

Fuentes: New York Times y healthychildren.org

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