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Mar 2020 - Edición 238

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El Respeto

Educar en Familia

Por: María Ester Roblero

Se piensa equivocadamente que el respeto produce distancia en el trato, relaciones más frías y tiesas. Sin embargo, el valor del respeto -cuando se lo entiende y vive bien- permite mirar, reconocer y apreciar a las demás personas, entender sus necesidades y validar sus derechos. Por eso el respeto crea un ambiente de seguridad y cordialidad en el hogar y el mundo del trabajo, evita las ofensas e ironías y no deja que la violencia sea el medio de imponer los criterios.

“Pero fíjese por dónde camina”, “¿Soy trasparente que no me saludas?”, “Nadie me devuelve los llamados ni contesta los mails”… Todas estas frases dichas en tono de queja provienen de personas que sienten que no han sido tratadas con respeto. ¿Tienen razón? Sí, porque aunque el valor del respeto va mucho más allá de las normas de buena educación, se refleja en la forma en que nos relacionamos socialmente, en que aceptamos las normas o leyes, o validamos las tradiciones de nuestra familia o país.

La palabra respeto viene del vocablo latín respectus, que se traduce como prestar ‘atención’. Por eso puede decirse que en su significado más profundo el respeto implica ‘mirar de nuevo’, todo lo contrario de pasar de largo. Detenerse para apreciar que la persona que tenemos en frente es otro ser humano es el inicio del trato respetuoso.

Lo anterior explica por qué el respeto es un valor fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Se aprende a respetar en la familia, cuando desde pequeños enseñamos a los niños a comprender las emociones de los demás, a valorar sus necesidades y cuidar lo que es suyo. El niño también aprende en su familia y luego en la escuela que el respeto debe ser mutuo y así nace en él un sentimiento de reciprocidad.

 

Habilidades que se deben desarrollar para vivir el valor del respeto:

  • Empatía, para detenerse y mirar a los demás, y ponerse en su lugar reconociendo sus emociones y sentimientos.
  • Flexibilidad, para convivir ajustando las propias necesidades y gustos con las de los otros.
  • Delicadeza, en el trato (se incluye el trato en redes sociales), y en el uso de objetos y espacios comunes.
  • Tolerancia para convivir con quien no comparte tus mismos gustos o intereses, con quien es diferente o piensa diferente.

Cómo enseñar el respeto a los hijos

-Cuando son pequeños:

  • Desde que los niños nacen y comenzamos a formarles hábitos de sueño y alimentación los estamos aproximando al valor del respeto. De algún modo les estamos transmitiendo que la necesidad de descanso de ellos y de sus padres es algo que se debe “respetar”; lo mismo al alimentarlos, además de saciar su apetito les enseñamos a “respetar” el trabajo de quien le prepara su comida. Por eso les enseñamos a dar las gracias, a no hacer pataletas, y postergar sus ganas de seguir jugando o de comer a deshoras por respeto y cariño a su hogar.
  • El ejemplo de los padres y hermanos mayores es clave. Si los niños ven que sus adultos significativos tratan mal o abusan de los demás, es difícil que no imiten ese comportamiento.
  • Junto con enseñarles a respetar a las personas, a los niños pequeños debemos enseñarles a respetar los lugares. Por ejemplo: a no ensuciar botando papeles en la calle, a ordenar sus juguetes, a no gritar si su hermanito está durmiendo. Son pequeños detalles, en situaciones muy cotidianas, las que nos permiten enseñarles que el respeto es lo opuesto a actuar en forma desconsiderada y egoísta. 

-A medida que crecen:

  • Paulatinamente debemos enseñarles a los niños que el respeto abarca muchos aspectos de la vida: la naturaleza (el uso del agua, el cuidado de los animales y la vegetación); el medio ambiente (por eso evitamos contaminar y reciclamos); las leyes (del tránsito, del lugar en que vivimos…); las normas sociales (como saludar y despedirse, dar las gracias, pedir perdón…); la memoria de nuestros antepasados (por eso recordamos a nuestros familiares que han muerto con cariño); y nuestro país (celebrando con alegría y orgullo sus fiestas más importantes).
  • Tan importante como lo anterior es explicarle a los niños que ellos también deben respetarse a sí mismos: por eso cuidan su cuerpo, sus pertenecías, su espacio, su intimidad, su libertad… Aunque parecen conceptos muy elevados para que un niño pequeño los entienda, la verdad es que éstos se internalizan en el niño a través del trato que le damos, de nuestro ejemplo y de los consejos y enseñanzas que espontáneamente comenzamos a darles cuando ya dicen algunas palabras. Si le agregamos intencionalidad a todo esto, es decir, relacionándolo con el valor del respeto, habremos avanzado muchísimo.

-En la adolescencia:

  • En la etapa de la vida en que los hijos comienzan a expresar desacuerdo con lo que nosotros como padres pensamos, o a mostrarse más rebeldes, se hace indispensable tratarles con respeto para que ellos sigan ese ejemplo. Unos padres autoritarios o tiránicos difícilmente obtendrán más respeto de sus hijos que unos padres cercanos y cariños. Respeto no es miedo.
  • Las horas en que se comparte la mesa son claves para mostrar respeto por sus puntos de vista y a la vez pedirles respeto por nuestras necesidades y por las normas familiares.
  • También es importante conversar mucho sobre la necesidad del respeto en el trato a su amigos y compañeros, tanto en sus conversaciones como en las redes sociales. Recordarles que el respeto implica consideración por los sentimientos de los demás y por ellos jamás debemos validar burlas, chismes, y todas esas actitudes que hoy identificamos como bullying.

Check list para vivir el valor del respeto en la familia

  • Cuando son pequeños, enseñarles a saludar con afecto a las personas que viven alrededor suyo. A dar las gracias y pedir perdón cuando corresponda.
  • Tener cajas plásticas o canastos para que cada hijo pequeño guarde sus juguetes y aprenda a cuidarlos sintiendo que tiene un lugar para sus cosas.
  • Cuando son más grandes, enseñarles a respetar las cosas de los demás. Pequeños gestos, como habilitar un colgador de llaves para que cada miembro de la familia deje su llavero y nadie se lo use sin pedirlo prestado, son grandes señales de que el respeto es un valor importante en la familia.
  • Conversar entre todos y proponerse que cada uno, después de usar el baño, lo deje limpio y ordenado, como si nadie lo hubiera usado.
  • Conversar sobre las faltas de respeto que hoy existen en internet: subir fotos de otros sin pedirles permiso, referirse a los demás de malos modos, etc…

Actividad práctica: 

Juego propuesto:

El bachillerato con países

  • Se puede usar internet
  • La idea es escribir unos 20 nombres de países, meterlas a un sobre y luego sacar al azar un país
  • Cada jugador debe tener una hoja con 6 columnas: país, capital, idioma, comida típica, baile nacional, personaje histórico famoso
  • Gana quien primero termina
  • El objetivo del juego es conocer y apreciar diferentes culturas

 

 

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