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Oct 2020 - Edición 245

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Los recreos son indispensables para aprender

A la hora de enseñar y formar alumnos integrales, que se sepan adaptar a todo tipo de circunstancias como las que vivimos hoy, es clave trabajar cuidadosamente la hora del recreo. Allí, ocurren espacios de consolidación y elaboración de lo aprendido.

Por: Marcela Muñoz I.
Los recreos son indispensables para aprender

Carlos no salía nunca a recreo. Se quedaba en la sala estudiando la asignatura que estaba por venir. Por ello, quedaba ajeno a todo lo que pasaba en el patio y casi no sabía lo que les ocurría a sus amigos. “En general, no me invitaban a las fiestas ni a los carretes, porque no me consideraban. Muchas veces se olvidaban de que estaba adentro, en la sala, cuando organizaban los panoramas del fin de semana”.

Carlos –quien prefiere guardar su anonimato– es un alumno que cursa actualmente segundo medio. Sus notas han sido siempre muy altas, pero “siento que algo me estoy perdiendo, algo me está faltando. Se me pasa el tiempo ya que siempre me quedo trabajando en la sala de clases”.

Lo que le ocurre a Carlos les sucede también a otros de sus compañeros. A simple vista pudiese no llamar mucho la atención, pero para la psicóloga de la PUC y doctora en Filosofía Neva Milicic, la hora del receso es clave.

—Más que importantes, los recreos son indispensables en la rutina escolar por el derecho al juego libre que implican. El derecho a jugar está consagrado en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño.

—¿Por qué?

—El recreo constituye una pausa que les permite descansar, oxigenarse, moverse, restaurar energía y liberarse del estrés que significa, querámoslo o no, estar encerrado en una sala sin libertad para moverse durante una hora y media. Lo que para los adultos es difícil, para los niños es casi insoportable.

Los momentos de descanso generan espacios de consolidación y elaboración de lo aprendido. El recreo es un tiempo de libertad en que los alumnos tienen la posibilidad, con creatividad y con imaginación, de sincronizarse entre ellos y generar vínculos, lo que ayuda a la construcción de cerebros con más competencias socioemocionales.

Uno de los deseos expresados casi universalmente por los estudiantes, es que los recreos sean más seguidos y más largos. Hay fundaciones como Patio Vivo que buscan construir en los colegios paisajes de aprendizaje que promuevan el juego y la convivencia escolar, que son sin duda dos de los elementos esenciales que están presentes en los recreos.

La psicóloga Neva Milicic termina su entrevista señalando: “Quisiera citar a Pablo Neruda: ‘El niño que no juega no es un niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre el niño que vivía en él y le hará mucha falta’ ”.

—¿Qué habilidades es posible desarrollar en los alumnos a la hora del recreo?

—En nuestro libro escrito con Luz Pacheco y Pilar Álamos “Jugar y crecer” (en sección de Libros), planteábamos que el juego es un derecho. Y si bien pensamos que una actitud lúdica debiera ser transversal a toda la actividad educativa, en el recreo, por supuesto, es cuando los niños se sienten más libres para jugar.

De hecho, cuenta la psicóloga, dos de las características que se le han atribuido al juego son su capacidad de desarrollar la imaginación y la creatividad, y su potencial para favorecer los vínculos afectivos. “Las personas con las que los niños juegan, constituyen figuras de apego seguro y quedan inscritas en su memoria emocional como personajes centrales”.

—Decíamos en el libro mencionado: “Cuando un niño juega, entra en un estado de bienestar emocional y, por lo tanto, se irrigan las zonas cerebrales de las emociones positivas y se producen más sinapsis en esas áreas, lo que predispone a tener un estado de ánimo más positivo y una actividad optimista ante la vida”.

—¿Qué otros valores se desarrollan en el juego y en el recreo?

—Tampoco hay que olvidar cuánto favorece la autorregulación por la necesidad de acordar reglas y escuchar, respetar turnos y asociarse.

Los juegos tienden a transmitirse de generación en generación. Es una lástima, sin embargo, que el uso de celulares haya disminuido la presencia de juegos cooperativos y la interacción entre los niños, así como su actividad física, tan importante para prevenir la obesidad y promover un estilo de vida saludable.

—¿Qué no deben olvidar los profesores?

—Quizás lo más importante es entender que el recreo es un espacio de encuentro y de vinculación entre los niños, y como los intereses de los niños son diversos, es necesario considerar esas diferencias y hacerse cargo de crear las condiciones para que los niños y las niñas puedan ser felices en los recreos. Así como hay algunos que quieren y necesitan actividades deportivas como jugar al fútbol o un partido de baloncesto o voleibol, hay otros que preferirían tener juegos de mesa, intercambiar revistas, jugar pimpón o tener una pared para escalar.

Se requiere tener una sensibilidad a las necesidades de los niños y estar atento a los riesgos, a las interacciones que puedan ser complejas. Se sabe que el recreo es un espacio preferido por los acosadores para hostigar a sus víctimas.

—Entonces, ¿cuál es el rol de los docentes?

—La presencia de un profesor es un estímulo discriminativo para prevenir, frenar y erradicar la violencia. La presencia de adultos en el espacio de juegos y cerca de los baños los transforma en un lugar seguro para los niños que se sienten en riesgo de ser agredidos y acosados.

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