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Regístrate y accede a la revista¿Cómo integrar el desarrollo del carácter en la experiencia escolar de forma concreta, medible y transformadora? Esa es la pregunta que impulsó la creación del programa POTENCIA, una innovadora iniciativa nacida en el Vicerrectorado de Transferencia de la Universidad Internacional de La Rioja (España), y que hoy se implementa en establecimientos escolares.
“Queremos que las virtudes no sean solo una declaración en el proyecto educativo, sino una dimensión estructural de la experiencia escolar que se pueda medir, gestionar y comunicar”, afirma Francisco Moller, director del UNIR Character Project y responsable de este programa que busca promover el florecimiento integral de los alumnos.
-¿Cómo nace el proyecto y qué lo distingue?
-POTENCIA surgió como una respuesta a la necesidad de ofrecer una formación integral, culturalmente pertinente y respaldada por evidencia científica. A diferencia de otras iniciativas similares, este programa articula teoría, didáctica y evaluación dentro de un ciclo continuo de mejora e innovación pedagógica, lo que le permite impactar de manera concreta en el día a día escolar.
Francisco Moller, director del UNIR
Character Project.
-¿A quién está dirigido y qué trabaja específicamente?
-Está diseñado para colegios que buscan fortalecer su proyecto formativo. POTENCIA atiende a estudiantes desde primero básico hasta cuarto medio, adaptando los contenidos a cada etapa del desarrollo. Sus cuatro programas principales –Atelier, Aprender a ser persona, The Mark y Proyectos con Causa– abordan virtudes clave como el propósito, la gratitud, la empatía, el liderazgo responsable y el autoconocimiento.
Por ejemplo, The Mark trabaja el propósito vital a través de mentorías, mientras que Proyectos con Causa desarrolla el compromiso cívico mediante experiencias de aprendizaje-servicio.
-¿Qué metodologías utiliza y cómo se articulan con el currículum escolar?
-POTENCIA emplea metodologías activas y relacionales, centradas en talleres, mentorías, actividades reflexivas y proyectos significativos. Su integración con el cuerpo docente es clave: los profesores reciben formación previa, certificación internacional y apoyo permanente. En cuanto a su implementación, el programa se adapta a los tiempos escolares y ha sido aplicado exitosamente tanto en la hora de Orientación como en asignaturas como Religión o Economía.
-¿Qué impacto ha tenido en los estudiantes?
-Según los resultados de la cohorte 2024, se observaron avances significativos en virtudes como el propósito de vida, el autoconocimiento y la empatía, especialmente en estudiantes identificados como “en riesgo”. Para medir este impacto, se utilizan escalas psicométricas adaptadas al contexto latinoamericano, además de entrevistas, grupos focales y análisis cualitativo. Estos resultados han sido presentados en conferencias internacionales y publicados en revistas académicas como el Journal of Moral Education.
-¿Qué desafíos han enfrentado?
-Uno de los principales obstáculos ha sido la resistencia inicial de docentes y directivos, quienes muchas veces consideran que la formación ética no es parte del quehacer escolar. En ciertos casos, las virtudes son vistas como responsabilidad exclusiva de la familia. Para enfrentar esta barrera, el equipo ha diseñado procesos de inducción docente y estrategias de visibilización de resultados, lo que ha permitido resignificar el valor de estas dimensiones desde una perspectiva pedagógica.
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