Suscríbete a nuestra revista y podrás leer el contenido exclusivo online
Regístrate y accede a la revistaGrandes íconos de la Historia del Arte.
Paul Cézanne (1839-1906) es una figura fundamental en la transición del arte del siglo XIX al siglo XX. Aunque comenzó influido por el impresionismo, pronto se alejó de él para desarrollar un lenguaje pictórico propio, más centrado en la estructura, la forma y la construcción del espacio. Uno de los géneros que mejor refleja esta transformación es la naturaleza muerta, un campo que Cézanne exploró intensamente y donde dejó algunas de sus obras más influyentes. En ellas, la geometría es el principio organizador que le permitió reinterpretar el mundo visible.
Cesto de manzanas, 1895. Óleo sobre lienzo, 65 x 80 cm. Instituto de Arte, Chicago, Estados Unidos.
Cézanne creía que toda la naturaleza podía reducirse a tres formas básicas: el cilindro, la esfera y el cono. A partir de esto, transformó los objetos cotidianos en construcciones sólidas, casi arquitectónicas. Las frutas, por ejemplo, dejan de ser simples elementos decorativos: sus contornos se vuelven precisos y están modelados con pinceladas que refuerzan su volumen. Las manzanas, naranjas o peras en sus cuadros no tienen la suavidad efímera del naturalismo, sino que se perciben como formas pesadas, densas, con presencia casi escultórica.
Además, el uso del color también se convierte en una herramienta geométrica. Cézanne no utiliza los colores de manera expresiva o simbólica, sino para construir la forma y dar profundidad. La luz y la sombra no se aplican según una fuente luminosa específica, sino que se distribuyen para reforzar la solidez de las formas. Así, color y geometría se integran para crear una composición en la que todo está en equilibrio.
La geometría en las naturalezas muertas de Paul Cézanne no solo estructura la composición, sino que transforma por completo la manera de ver y representar el mundo. A través de esta aproximación analítica, el artista rompe con la ilusión óptica de la pintura tradicional y abre la puerta a nuevas formas de expresión visual en el arte del siglo XX.
Bodegón con manzanas y naranjas, 1895. Óleo sobre tela, 73 x 92 cm. Musée d’Orsay, París, Francia.
Actividad sugerida: |
Motivar a los estudiantes con preguntas tales como: ¿qué es lo que vemos?, ¿cómo son las pinceladas de la obra?, ¿qué colores utilizó el artista?, ¿por qué utilizaría esos colores y formas?, entre otras. Posteriormente, invitar a los estudiantes a crear una nueva versión de bodegón o naturaleza muerta con los elementos que para ellos sean cotidianos en la actualidad (por ejemplo: celulares, computadores, etc.) y luego reducirlo a formas geométricas y aplicar color a la manera del artista Paul Cézanne. Al finalizar, conversar acerca de lo que han realizado y aprendido, observando las obras creadas. |
Revisa nuestro contenido en todas las plataformas desde un teléfono hasta nuestra revista en papel.
Mantengamos la conversación, búscanos en twitter como @grupoEducar
Tweets by grupoEducarIngresa a nuestra comunidad en Facebook y profundicemos el debate.