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Regístrate y accede a la revista¿Cómo lograr que la investigación educativa tenga un impacto real en la sociedad? Esa es la pregunta que guía el trabajo de la académica española Paz Molero, profesora de filosofía moral y adjunta al vicerrectorado de transferencia de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), quien participó en el podcast Educar Conectados de Grupo Educar.
La experta explica que la transferencia se refiere a la capacidad de llevar la investigación más allá del ámbito académico, conectándola con las necesidades de la sociedad. En concreto, se trata de articular tres dimensiones: lo que la sociedad necesita, las instituciones que financian la investigación y el trabajo de las universidades. En ese punto de encuentro es donde se genera el verdadero impacto.
Hasta ahora, la investigación muchas veces se medía por publicaciones o citas académicas, pero no necesariamente por su efecto en la vida de las personas. Por ello, el desafío actual es avanzar hacia una investigación aplicada que tenga consecuencias concretas, tanto sociales como educativas.
Educación del carácter y prevención
Uno de los ámbitos donde esta lógica ha comenzado a desarrollarse es la educación del carácter. A partir de estudios impulsados por universidades como Harvard, Oxford y Birmingham, se ha evidenciado que muchos estudiantes presentan bajos niveles de satisfacción personal y escasa resiliencia, lo que ha impulsado nuevas líneas de investigación y acción.
En este contexto, se han implementado programas que incluyen talleres desde los primeros años escolares hasta el final de la etapa educativa, con evaluaciones antes y después de su aplicación, para medir su impacto en el desarrollo de habilidades personales y sociales.
Molero destaca que este tipo de formación contribuye a la prevención de situaciones de violencia, ya que fortalece habilidades como el autocontrol, la empatía y la capacidad de pedir ayuda. Sin embargo, advierte que no es una solución suficiente por sí sola, especialmente en casos complejos que involucran factores familiares o sociales más profundos.
Tecnología, esfuerzo y aprendizaje
Otro de los temas abordados es el uso de tecnologías en educación. La académica menciona estudios recientes que comparan el aprendizaje de estudiantes que utilizan exclusivamente pantallas, aquellos que combinan métodos y quienes estudian sin dispositivos. Los resultados muestran que estos últimos obtienen mejores aprendizajes, lo que se asocia a un mayor nivel de esfuerzo.
En esa línea, advierte que, si bien las tecnologías pueden ser un apoyo, también pueden disminuir el esfuerzo requerido para aprender, un elemento fundamental en los procesos educativos.
Nuevas áreas de investigación aplicada
En la Universidad Internacional de La Rioja, el trabajo en transferencia se ha expandido a distintas áreas, como educación del carácter, familia, bienestar emocional, prevención del suicidio, acoso escolar, adicciones —incluyendo el uso de pantallas—, inteligencia artificial y patrimonio cultural.
Además, se están desarrollando iniciativas como redes de orientación familiar entre universidades y proyectos que buscan aportar evidencia para el diseño de políticas públicas.
Para Molero, el objetivo final de la transferencia es claro: lograr que el conocimiento generado en la universidad contribuya efectivamente a mejorar la sociedad, especialmente en el ámbito educativo, donde su impacto se proyecta directamente en la formación de las nuevas generaciones.
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