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Regístrate y accede a la revistaPara Cristina del Rosso, artista y profesora de arte, esta disciplina es un espacio de libertad de expresión que desarrolla la creatividad, habilidades sociales, entre otros beneficios.
Aquí detalla cuatro razones de por qué es indispensable mantener un espacio de arte en los colegios.
El arte en la sala de clases no es solo una asignatura más del currículo: es un lenguaje que permite a los estudiantes conocerse, expresar emociones, desarrollar empatía y mirar el mundo con otros ojos. Cuando los niños y jóvenes observan una obra, la interpretan o crean sus propias imágenes, ejercitan la imaginación, el pensamiento crítico y la capacidad de simbolizar lo que viven.
En esta entrevista, la artista y profesora Cristina del Rosso profundiza en por qué el arte es un espacio de libertad, de conexión entre mente y cuerpo, y de desarrollo de habilidades sociales y creativas. A través de ejemplos concretos, muestra cómo las experiencias artísticas se transforman en una herramienta clave para la formación integral de los alumnos, ayudándolos a comprenderse a sí mismos, a los demás y al entorno que los rodea.
En el momento de crear, hay todo un proceso mental de comprensión del objeto y del espacio. El que crea, dibuja o pinta trabaja la conexión cerebro-mano, imprescindible para toda actividad diaria (y para aprender a escribir, que no es más ni menos que dibujar signos).
Porque, como sostiene la propia Cristina, prácticamente todo se puede explicar a partir del arte: un concepto científico, un hecho histórico, una experiencia personal o una pregunta ética. Las obras se convierten en puerta de entrada para abordar temas complejos con un lenguaje cercano y significativo para los estudiantes, permitiéndoles relacionar lo que sienten con lo que aprenden en las distintas asignaturas.
Educar en el arte, además, fomenta en los alumnos el desarrollo de sus habilidades sociales y emocionales: los invita a trabajar en equipo, a respetar las miradas distintas, a poner en palabras lo que sienten y a escuchar lo que el otro quiere expresar. De esta manera, la sala de clases se vuelve también un taller de convivencia, donde crear, mirar y conversar en torno al arte se convierte en una experiencia profundamente formativa.
1. Un espacio de expresión de libertad
Si bien, muchas veces se cree que las clases de arte son una especie de “recreo”, Cristina del Rosso, profesora de arte, explica que son precisamente esos momentos de distensión, que pueden ocurrir en estas clases, “la oportunidad para que los alumnos (de cualquier edad) se expresen con toda libertad. Precisamente por eso es importante: se aprenden habilidades y se puede disfrutar a la vez. En muchos casos, en esas situaciones de libre expresión, se pueden descubrir problemas psicológicos o familiares profundos, que en otros contextos no surgirían”, afirma la artista.
Además, la profesora de arte asegura que “el hecho de crear en libertad siempre proporciona felicidad: soy yo, que, con mis colores y pinceles, le digo al mundo lo que siento, lo que veo, lo que opino. Ver lo que soy capaz de hacer, objetivado en una pintura, reafirma nuestra autoestima”.
2. El proceso de crear involucra una conexión cerebro-mano imprescindible
“En el momento de crear, hay todo un proceso mental de comprensión del objeto y del espacio. El que crea, dibuja o pinta trabaja la conexión cerebro-mano, imprescindible para toda actividad diaria (y para aprender a escribir, que no es más ni menos que dibujar signos)”, señala Cristina del Rosso.
La artista añade que este proceso permite individualizar las emociones “y encontrar los medios o herramientas para hacerlas visibles y darlas a conocer a los demás. Así, el dibujo o pintura que el alumno ha creado se convierte en un mensaje pintado con el que se comunica con el entorno”.
3. ¡Todo se puede explicar con el arte!
Muchas veces el arte se ve como una disciplina separada de otras más científicas o especialidades técnico-profesionales, pero la profesora afirma que “todo se puede explicar con arte” y añade: “Por ejemplo, en matemáticas se puede hablar de los descubrimientos del Renacimiento sobre perspectiva o la sección áurea. En Historia o Literatura, el arte proporciona miles de imágenes sobre sucesos históricos o inspiradas en la mitología o grandes obras de la literatura universal. En temas de salud o biología, lo mismo. En Física, tenemos muchísimos cuadros en los que podemos ver reflexión de espejos, proyección de sombras, el tema del color, etc.”.
4. Fomenta habilidades sociales y creatividad
“El arte en el espacio educativo aporta a los alumnos la comprensión del contexto en donde viven, actual o histórico; da las herramientas necesarias para enfrentar problemas con soluciones creativas, enseña a superar los propios límites y a lidiar con las frustraciones”, concluye Cristina del Rosso.
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