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Regístrate y accede a la revistaMás de 200 mil profesores en ejercicio se verán beneficiados con la nueva ley de carrera docente.

Carlos Henríquez
Si hay algo que la evidencia internacional nos demuestra, es que el techo de la calidad de la educación está dado por los profesores, y probablemente el piso son las condiciones en las cuales se desempeñan. Ellos son uno de los agentes más relevantes para el desarrollo de nuestros niños y, por consiguiente, del país. Es por eso que la Nueva Ley de Carrera Docente hace justicia en revalorizar y dignificar esta importante labor de enseñar, a más de 200 mil profesores.
La ley fue promulgada a principios de año y su implementación será gradual hasta el 2025, lo que incluye todos los establecimientos que reciben financiamiento del Estado: inicialmente los municipales y luego los particulares subvencionados, significando esta una de las inversiones más altas de la Reforma Educacional en marcha. La iniciativa permitirá mejorar sustantivamente las condiciones para el ejercicio docente, a través de una nueva escala de remuneraciones acorde a distintos niveles (hasta de un 30% a los que ingresen al Sistema de Desarrollo Profesional, pudiendo incluso llegar a duplicar sueldos actuales de acuerdo al tramo de desarrollo alcanzado) y del aumento de horas no lectivas para la planificación de las clases y la evaluación del aprendizaje de los estudiantes, así como otras actividades pedagógicas relevantes. Por ejemplo, el año 2017 el tiempo no lectivo aumentará en un 30% de las horas de contrato, y el 2019, en un 35%. Con esto se consigue una disminución significativa de las horas frente a los cursos de los docentes, una de las mayores demandas del profesorado.
Asimismo, esta política integral aborda desde el ingreso a las carreras de pedagogía con mayores exigencias y acreditaciones, hasta el desarrollo de una carrera profesional con la formación continua y gratuita, garantizada por el Estado, mediante la actualización y desarrollo de los conocimientos disciplinares y de los métodos de enseñanza, resguardando la posibilidad de contar con profesores más preparados para generar impacto en los aprendizajes.
Es fundamental que los docentes no hagan más carrera solos, sino que en un contexto, en comunidades escolares, y a eso apunta esta ley. Es importante además considerar que la enseñanza y el aprendizaje no suceden como hechos aislados, sino que se relacionan directamente con el contexto de la escuela, con la cultura institucional, y también con las condiciones laborales y subjetivas que somos capaces de proveer.
Esta ley ha sido un paso para garantizar el derecho a una educación de calidad, atrayendo, motivando y reteniendo a los mejores docentes, como lo sugiere el informe internacional McKinsey. Es así como se empieza a visibilizar que ser profesor es lo más desafiante y complejo del sistema educativo, ya que desplegar la mayor cantidad de talentos de los estudiantes es un arte, una competencia no menor, en beneficio de las nuevas generaciones, donde esperamos se valore con hechos y no intenciones.
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