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Sep 2026 - Edición 306

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“Queremos que un niño de Colina tenga más posibilidades de elegir su futuro”

Con una asistencia cercana al 93% y seis puntajes nacionales en la última PAES, Colina ha consolidado un modelo propio de educación municipal. Su alcaldesa, Isabel Valenzuela, aborda las claves de esta gestión y los desafíos de la educación pública.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
“Queremos que un niño de Colina tenga más posibilidades de elegir su futuro”

“Personas, gestión y oportunidades”. Con esas tres condiciones, la alcaldesa de Colina, Isabel Valenzuela, resume lo que, a su juicio, permite construir una educación pública capaz de obtener resultados y sostenerlos en el tiempo. Una mirada que en la comuna se ha traducido en una estrategia que combina gestión de recursos, fortalecimiento de profesores y directivos, infraestructura, inclusión y oportunidades que buscan ir más allá de la sala de clases. El propósito, explica, es que el lugar donde nace o vive un estudiante no determine hasta dónde puede llegar.

-Colina ha buscado desarrollar un modelo propio de gestión de la educación municipal. ¿Cuáles diría que son los principales pilares de ese modelo?

-En Colina entendemos la educación pública como una herramienta para abrir oportunidades. Nuestro objetivo no es solamente tener buenos colegios, sino lograr que cada niño y joven pueda desarrollar sus capacidades, ampliar sus posibilidades y construir su propio futuro. Para eso, hemos impulsado una forma de hacer educación que acompaña a los estudiantes a lo largo de su trayectoria y que busca responder a las necesidades concretas de cada comunidad.

Este modelo requiere una gestión responsable de los recursos, inversión en infraestructura y equipamiento y, especialmente, equipos educativos fortalecidos. Pero también supone entender que la formación de un estudiante va mucho más allá de lo que ocurre dentro de la sala de clases.

Por eso, hemos desarrollado distintas iniciativas que buscan ampliar sus oportunidades: transporte escolar para miles de estudiantes, inglés desde los primeros niveles, una Escuela de Música, actividades deportivas y culturales, preuniversitario, programas de inclusión y neurodiversidad y pasantías para estudiantes y profesores, entre otras.

Sin embargo, lo importante no es la cantidad de programas, sino que todos respondan a un mismo propósito: que el lugar donde nace o vive un niño no determine hasta dónde puede llegar. Los resultados académicos también muestran avances, con establecimientos que han obtenido muy buenos resultados, seis puntajes nacionales en la última PAES y distintos reconocimientos de excelencia académica.

Pero, más allá de esas cifras, para mí el principal resultado es que hoy un estudiante de Colina puede acceder a oportunidades que hace algunos años simplemente no existían. Que pueda descubrir un talento, proyectarse hacia la educación superior o el mundo laboral y tener más herramientas para elegir su futuro. Ese es, finalmente, el sentido que queremos darle a la educación pública.

-¿Qué indicadores utilizan para evaluar si un establecimiento está funcionando bien? 

-Para nosotros, un establecimiento funciona bien cuando sus estudiantes aprenden, asisten, se sienten seguros y son capaces de proyectarse hacia el futuro. Los resultados académicos son importantes, pero no pueden ser el único indicador de calidad. Por eso también observamos la asistencia, la permanencia, la convivencia, el bienestar y la participación de las familias y de los propios estudiantes. Hoy tenemos una asistencia comunal cercana al 93%, un dato especialmente relevante porque sabemos que asistir regularmente es una condición fundamental para generar mejores oportunidades de aprendizaje.

Otro aspecto central es la inclusión. Entendemos que no todos los estudiantes parten desde el mismo lugar ni requieren los mismos apoyos, por lo que hemos buscado responder a esas distintas necesidades. Actualmente contamos con cobertura PIE en todos nuestros establecimientos municipales y este año inauguramos la nueva Unidad Comunal de Neurodiversidad, que acompañará a más de 300 familias de Colina.

En este trabajo, el liderazgo de los directores es fundamental. Necesitamos equipos directivos que conozcan a sus estudiantes, profesores y familias, que comprendan la realidad de su comunidad y que sean capaces de conducirla hacia objetivos compartidos. Por eso, junto con establecer una estrategia educativa comunal, también creemos en la autonomía y en la confianza en nuestros establecimientos.

-Colina es una comuna con realidades educativas y sociales diversas. ¿Cómo han enfrentado las brechas entre establecimientos y qué estrategias han resultado más efectivas? 

-Una de las características más importantes de la educación pública es justamente hacerse cargo de las diferencias. Colina no es una comuna homogénea: tenemos sectores urbanos y rurales, y comunidades con realidades muy distintas. Por eso, no podemos pensar que todos los estudiantes parten desde el mismo lugar ni que necesitan los mismos apoyos. Nuestra tarea ha sido generar las condiciones para que cada estudiante tenga las mismas posibilidades de avanzar. El transporte escolar es un buen ejemplo. Hoy, miles de estudiantes utilizan este sistema y, en una comuna de 971 km², no es simplemente un beneficio adicional: muchas veces es lo que permite que un niño pueda asistir regularmente a su establecimiento. Lo mismo ocurre con la inclusión y con los distintos apoyos que hemos desarrollado para responder a las necesidades de cada estudiante. En ese proceso, las familias cumplen un papel fundamental. 

"En Colina hemos desarrollado una forma de hacer educación muy vinculada con las necesidades de nuestros estudiantes y sus familias. Conocer de cerca la realidad de cada comunidad educativa nos permite responder con mayor rapidez, tomar decisiones pertinentes y destinar los recursos donde realmente se necesitan. Esa cercanía es un valor que debemos preservar”. -Isabel Valenzuela.

-En medio de la discusión sobre el futuro de la educación pública y el proceso de traspaso hacia los Servicios Locales de Educación Pública, ¿qué elementos de la experiencia de Colina considera importante preservar? 

-Yo creo que esta discusión debe abordarse con mucha responsabilidad y poniendo siempre a los estudiantes en el centro. No se trata de defender una estructura administrativa por sí misma, sino de mirar lo que hemos construido, reconocer aquello que funciona y asegurarnos de que no se pierda en una transformación institucional.

-Si tuviera que identificar tres condiciones indispensables para que un sistema de educación pública logre buenos resultados, ¿cuáles serían y por qué?

-Personas, gestión y oportunidades. La primera son las personas, porque la educación ocurre entre personas. Necesitamos buenos profesores y directores, profesionales comprometidos y comunidades educativas capaces de trabajar con un propósito común. La segunda es la gestión. Una buena educación pública requiere planificación, recursos bien utilizados, capacidad para tomar decisiones oportunas y una evaluación permanente de lo que estamos haciendo. No basta con tener buenas intenciones: tenemos que ser capaces de identificar qué funciona, qué debemos mejorar y cómo responder a las necesidades de cada comunidad educativa.

Y la tercera son las oportunidades. Hoy no basta con garantizar que un niño tenga acceso a la educación; también tenemos que preguntarnos qué oportunidades concretas le estamos entregando a través de ella. 

Eso es lo que hemos buscado construir en Colina: una educación pública que amplíe las posibilidades de nuestros estudiantes. Si tuviera que resumir todo este trabajo en una sola idea, diría que queremos que un niño de Colina tenga más posibilidades de elegir su futuro, independientemente de las circunstancias en las que le tocó nacer. Para mí, ese es finalmente el verdadero sentido de la educación pública.

Alcaldesa de Colina Isabel Valenzuela en inicio de Año Escolar en Escuela Santa Teresa del Carmelo.

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