Encuenta el contenido que necesitas

Ingresa a tu cuenta grupoeducar

Ago 2026 - Edición 305

Humanizar la educación

Suscríbete a nuestra revista y podrás leer el contenido exclusivo online

Regístrate y accede a la revista

“La tecnología debe estar al servicio de la persona, y la educación debe formar personas capaces de humanizar el mundo”

Conversamos con Monseñor Alberto Lorenzelli Rossi, sacerdote salesiano y obispo católico argentino, actual Obispo Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, sobre los principales desafíos que plantea la encíclica Magnifica Humanitas para la educación. Nombrado por el Papa Francisco en 2019, reflexiona sobre el papel de las humanidades, la inteligencia artificial y la misión de formar personas capaces de construir una sociedad más humana y fraterna.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
“La tecnología debe estar al servicio de la persona, y la educación debe formar personas capaces de humanizar el mundo”

En esta entrevista, Monseñor Alberto Lorenzelli Rossi, obispo católico argentino, actual Obispo Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, profundiza en el llamado de Magnifica Humanitas a recuperar el valor de las humanidades, fortalecer la formación ética frente a la inteligencia artificial y renovar la misión de las comunidades educativas como espacios donde se formen personas capaces de pensar críticamente, servir a los demás y humanizar el mundo.

En un contexto marcado por la inteligencia artificial, sostiene que las humanidades –la filosofía, la historia, la literatura, las artes y la formación ética– son indispensables para ayudar a niños y jóvenes a comprender quiénes son, encontrar sentido a su vida y aprender a convivir con los demás. Más que formar estudiantes eficientes, el desafío es educar personas con pensamiento crítico, empatía, responsabilidad y un profundo compromiso con el bien común.

-¿Cuál considera que es el principal aporte de la encíclica Magnifica Humanitas para la educación actual y qué desafíos plantea a las comunidades educativas?

-Su principal aporte es volver a situar a la persona humana en el centro de todo proyecto educativo. La encíclica recuerda que el progreso tecnológico, incluida la inteligencia artificial, solo tiene sentido cuando está al servicio de la dignidad humana, el bien común y el desarrollo integral de las personas.

El desafío para las comunidades educativas es evitar una visión reduccionista de la educación centrada exclusivamente en resultados, competencias técnicas o productividad. La escuela está llamada a formar personas capaces de pensar críticamente, discernir éticamente, relacionarse con otros y construir una sociedad más justa y fraterna. Esto exige revisar prácticas pedagógicas, fortalecer la formación ética-religiosa y promover una cultura educativa centrada en la persona.

-La encíclica destaca la dignidad de la persona humana y el valor de las humanidades. ¿Cómo pueden estos principios orientar la formación de niños y jóvenes en el mundo de hoy?

-La dignidad humana es el fundamento de toda educación auténtica. Cada estudiante debe ser reconocido no por su rendimiento, utilidad o capacidad tecnológica, sino por su valor intrínseco como persona.

Las humanidades ayudan a responder preguntas fundamentales sobre quiénes somos, cuál es el sentido de nuestra vida y cómo convivimos con los demás. En un mundo acelerado y digital, estas disciplinas permiten desarrollar empatía, pensamiento crítico, conciencia histórica y sensibilidad social. La encíclica invita a educar jóvenes capaces de comprender la realidad con profundidad y de actuar con responsabilidad, integrando conocimiento, valores y compromiso social.

-En un contexto marcado por la inteligencia artificial y los avances tecnológicos, ¿qué papel deben desempeñar las humanidades en la formación de los estudiantes?

-Las humanidades no son un complemento opcional de la educación tecnológica; son precisamente aquello que permite orientar éticamente el uso de la tecnología.

La inteligencia artificial puede procesar información, pero no reemplaza capacidades propiamente humanas como el juicio moral, la compasión, la búsqueda de sentido o la responsabilidad frente al otro. La encíclica advierte que el verdadero desafío no es solo desarrollar tecnologías más poderosas, sino preservar aquello que nos hace profundamente humanos. Por ello, las humanidades deben ayudar a los estudiantes a preguntarse no solo qué es posible hacer con la tecnología, sino qué es correcto hacer y para qué sirve. Su función es formar conciencia, criterio y sabiduría.

-¿Cómo dialoga el mensaje de Magnifica Humanitas con la Educación Media Técnico-Profesional y la necesidad de preparar a los jóvenes para el mundo del trabajo?

-La encíclica establece un diálogo muy fecundo con la educación TP porque valora profundamente el trabajo humano y reconoce la importancia de la innovación tecnológica. Sin embargo, recuerda que la formación laboral no puede reducirse a preparar trabajadores eficientes, sino que debe formar personas capaces de aportar al desarrollo de la sociedad.

Para la EMTP esto significa integrar competencias técnicas con formación ética, ciudadanía, responsabilidad social y capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos. Los jóvenes necesitan aprender a utilizar las nuevas herramientas digitales y la inteligencia artificial, pero también desarrollar valores que les permitan ejercer su profesión con honestidad, creatividad, solidaridad y compromiso con el bien común.

"La Encíclica establece un diálogo muy fecundo con la educación TP porque valora profundamente el trabajo humano y reconoce la importancia de la innovación tecnológica. Sin embargo, recuerda que la formación laboral no puede reducirse a preparar trabajadores eficientes, sino que debe formar personas capaces de aportar al desarrollo de la sociedad”. -Monseñor Alberto Lorenzelli Rossi.

-¿Qué llamado hace la encíclica a los colegios católicos respecto de su misión de educar integralmente y evangelizar a las nuevas generaciones?

-Les recuerda que su misión va más allá de transmitir conocimientos. Están llamados a formar integralmente a la persona en sus dimensiones intelectual, espiritual, afectiva, social y ética.

Evangelizar hoy significa ayudar a descubrir que la fe ilumina las grandes preguntas humanas y ofrece criterios para enfrentar los desafíos contemporáneos, incluidos los derivados de la tecnología y la cultura digital. Los colegios católicos deben ser espacios donde se promueva el encuentro entre fe y razón, ciencia y ética, innovación y solidaridad. Su tarea es formar discípulos comprometidos con la transformación de la sociedad desde los valores del Evangelio.

-Frente a fenómenos como la polarización, la violencia y la fragilidad de los vínculos sociales, ¿qué aportes ofrece la encíclica para fortalecer la convivencia y la cultura del encuentro?

-Uno de los aportes más significativos de Magnifica Humanitas es su insistencia en el diálogo, la fraternidad y la construcción del bien común. Frente a una cultura marcada por la confrontación y el individualismo, propone recuperar la capacidad de escucharnos, reconocernos mutuamente y trabajar juntos por objetivos compartidos.

Para la educación esto implica promover comunidades donde se aprenda a convivir en la diversidad, resolver conflictos pacíficamente, valorar la participación y cultivar la empatía. La encíclica propone una verdadera “cultura del encuentro”, donde las diferencias no sean motivo de división, sino una oportunidad para enriquecer la vida común y fortalecer la cohesión social.

-Si tuviera que resumir el mensaje central de Magnifica Humanitas para directivos, docentes y estudiantes, ¿cuál sería y por qué?

-Lo resumiría en una frase: la tecnología debe estar al servicio de la persona, y la educación debe formar personas capaces de humanizar el mundo. Este es el corazón de la encíclica. En una época de transformaciones tecnológicas sin precedentes, el Papa recuerda que la verdadera medida del progreso no es cuánto avanzan las máquinas, sino cuánto crece la humanidad en dignidad, justicia, solidaridad y esperanza.

Para directivos, docentes y estudiantes, el llamado es a construir una educación que forme profesionales competentes, pero sobre todo personas conscientes de su responsabilidad con los demás y comprometidas con una sociedad más humana y fraterna.

Deja un comentario

Mantengamos la conversación, búscanos en twitter como @grupoEducar

Ingresa a nuestra comunidad en Facebook y profundicemos el debate.

Créate una cuenta en grupoeducar

Revisa nuestro contenido en todas las plataformas desde un teléfono hasta nuestra revista en papel.