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Regístrate y accede a la revistaCuando Francisco se integró a su nuevo curso, notó que uno de sus compañeros, Camilo, no le prestaba ni la más mínima atención. Es que Camilo necesitaba un trato distinto y evaluaciones diferentes, decía su profesora Andrea. En casos como ese, es clave trabajar en equipo y contar con apoyo multidisciplinario, aseguran Carolina Guasp, psicóloga de la Escuela Santo Domingo, e Isabel Zúñiga, presidenta de Fundación Mis Talentos.
Es el tercer día de colegio nuevo para Francisco. Llega a su sala y busca saludar a sus compañeros y llega a un niño, en su puesto que está irremediablemente pegado a su celular.
Francisco le pregunta a una compañera de banco cuál es el nombre de ese niño y ella le responde con muy poco interés: “Camilo”.
Después de unas semanas, cuando la profesora Andrea iba a entregar las notas sobre un trabajo grupal, le pregunta a Camilo por qué no lo había traído. Mientras, Camilo solo mira el suelo, sin prestar interés alguno en esa conversación.
Francisco, lleno de rabia, le dice a la profesora: “Cómo deja que un alumno muestre tal falta de respeto frente a usted, y ni siquiera se digna a mirarla a los ojos”. Ella, muy amorosamente, le responde: “Francisco, sé que eres nuevo y por eso no te culpo, pero quiero decirte que Camilo es especial y diferente a todos, él es autista”.
No es fácil la integración y la inclusión de alumnos como Camilo, con necesidades educativas especiales. “Hemos avanzado, sí, pero tal vez no a la velocidad que quisiéramos”, dice Carolina Guasp (CG), psicóloga educacional de la Escuela Santo Domingo.
Según Isabel Zúñiga (IZ), presidenta de la Fundación Mis Talentos, “estamos al debe en la capacitación de profesores y la formación inicial de los profesionales de educación efectivamente ha sido deficiente en relación a la educación inclusiva. Los profesionales que hoy están en ejercicio, en su mayoría, fueron formados para trabajar en escuelas especiales, o en establecimientos de educación que tienden a utilizar estrategias que homogeneizan a sus estudiantes, desconociendo su diversidad”.
—Una de las mayores preocupaciones en temas de inclusión es ¿cómo evitar el sobrediagnóstico de niños con NEE?
—CG: Para mí, hoy el diagnóstico es la puerta de entrada para recibir apoyo de especialistas, recursos, profesionales y adecuaciones. Todo el tipo de acompañamiento que se pueda brindar a un alumno y su familia está restringido a que este niño posea un diagnóstico, y no cualquier diagnóstico, sino solo los que están estipulados en el decreto.
—Una vez realizado un buen diagnóstico, ¿estamos débiles en la preparación de los docentes?
—IZ: Afortunadamente, esto ha comenzado a cambiar impulsado por nuevas políticas públicas que valoran la diversidad y también con una cultura que cada vez demanda menos discriminación y más espacios para la diferencia. Las mallas de los programas de pregrado están incorporando la temática, y ya existe formación de posgrado que también la cubre. Asimismo, diversos programas de formación continua están a disposición de los profesionales en ejercicio. Por último, también hay que decir que la experiencia aporta en conocimientos y estrategias.
—Una vez en el aula, ¿cómo podemos orientar el trabajo de los profesores con niños como Camilo?
—CG: Es necesario valorar la diversidad como un elemento que enriquece el desarrollo personal y social, que es lo que le pone color y matices a nuestra vida. Informar y sensibilizar, proceso en el cual los medios de comunicación social juegan un rol muy importante.
—¿De qué manera involucramos a los padres?
—CG: Creo que el incorporar a los padres debe ser desde varias miradas. Por un lado, se dice que la inclusión es para ellos pero con ellos, frente a esto los proyectos de inclusión han sido diseñados con baja participación de la comunidad y la familia, lo que les ha restado influencia e impacto. Así como se trabaja en la sala con la diversidad de los alumnos, hay que elaborar un plan de trabajo con cada familia.
—¿Cuáles son las principales dificultades para trabajar en NEE?
—IZ: La NEE surge cuando la comunidad educativa no cuenta con estrategias y apoyos para atender a la diversidad de sus estudiantes generando obstáculos para aprender y/o participar. Por lo tanto, las dificultades para la inclusión de estos estudiantes dependen de las características de las comunidades y los principales desafíos para la inclusión tendrán directa relación con los elementos de discriminación o segregación que caractericen a cada comunidad educativa. No me gusta generalizar, pero es frecuente que los espacios físicos requieran de adaptaciones que generen mejoras en la accesibilidad a los edificios o a la tecnología, que el currículum deba incrementar su accesibilidad, o que creencias y expectativas de los diferentes actores que componen una comunidad educativa valoren la diversidad.
—Cuando se habla sobre NEE, se olvida del trato que deben tener aquellos niños más talentosos. ¿De qué manera trabajar con ellos?
—CG: Totalmente de acuerdo. El año 2014 conocí a José, alumno de 8° básico, muy talentoso. Tomé atención por un tiempo, cada día me asombraba identificar las capacidades y lo que lograba hacer sin esfuerzo; por otro lado, me sorprendió el impacto social tanto para él como para sus compañeros, y las reacciones de sus profesores. Sin embargo, me encontré con que ningún proyecto conocido brindaba recursos para el trabajo con José, frente a esto no sabía qué hacer.
Todos los recursos estaban destinados para los alumnos con algún diagnóstico para integrar algún proyecto; en cambio, para José no había nada. Un agricultor, cuando quiere regar sus tierras cuida que el agua pase por cada surco y llegue hasta el final de su campo, con la misma cantidad de agua y por el mismo tiempo.

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