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May 2026 - Edición 302

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El primer colegio en incluir alumnas sordas

Hace 15 años el Liceo Politécnico Sara Blinder Dargoltz de Santiago Centro decidió ser pionero y apostar por la inclusión de alumnas sordas, abriéndoles una oportunidad de desarrollo y formación en un colegio regular.

Por: ANGÉLICA CABEZAS TORRES
El primer colegio en incluir alumnas sordas

María Fernanda Jeria y Constanza Orellana son dos adolescentes sordas que se conocieron en marzo de 2014, cuando ingresaron a primero medio en el Liceo Sara Blinder. Recuerdan que sentían algo de temor porque hasta el momento solo habían estado en una escuela diferencial, pero también tenían muchas expectativas de compartir con compañeras oyentes y adquirir herramientas para desenvolverse de igual a igual en una sociedad que no está pensada para personas con discapacidad auditiva. Hoy cursan cuarto medio de la especialidad de Atención de Párvulos. 

Cerca de 15 alumnas sordas estudian cada año en este establecimiento. Se matricula un número mayor, pero desertan porque no logran integrarse a la dinámica del mundo oyente que se vive en el colegio, revela la profesora y coordinadora del Programa de Integración Escolar (PIE), Natalia Pérez. “En una escuela diferencial para ellas es mucho más fácil comunicarse, pero en definitiva no logran las herramientas para enfrentarse a la vida laboral o universitaria”, asegura.

Y eso es justamente lo que buscan en este establecimiento, que las estudiantes logren sortear exitosamente las dificultades que se les puedan presentar. Por ejemplo, en el Sara Blinder no hay intérpretes, por lo tanto los docentes son capacitados cada año en Lengua de Señas, aunque lo más importante es tener la “intención comunicativa” dice Natalia Pérez. “Hay profesores que no manejan la Lengua de Señas, pero sí pueden comunicarse con las chiquillas perfectamente, porque tienen la intención”. También cuentan con el apoyo del equipo PIE. 

Este proceso ha sido un desafío; sin embargo, ya es parte de la cultura del Liceo. Las niñas sordas son parte de la comunidad y aprender a comunicarse con ellas es una necesidad. “Yo, sin saber señas, igual me comunico con ellas, les hago la mímica, les escribo en un papel, o las mismas compañeras también me ayudan”, cuenta Nicolás Castro, encargado de Comunicaciones y profesor de Inglés, una de las asignaturas más complicadas para ellas. 

Fernanda Jeria cuenta que a veces se siente confundida en clases, “es un poco complicado entender las palabras en inglés”, dice. “Hay que considerar que el castellano o español no es el idioma de las personas sordas”, argumenta Nicolás Castro, “por lo tanto esta es una asignatura especialmente compleja, porque deben entender primero el español y desde ahí pasar al inglés”.

También es dificultoso para los profesores explicarles conceptos específicos, pues las personas sordas “comprenden el mundo de una manera muy concreta, de hecho la lengua de señas no contempla gramática, es solo vocabulario, verbos y sustantivos”, revela Nicolás. “Por ejemplo ‘cognición’, ¿de qué manera uno le puede explicar a una niña sorda qué significa, como concepto?”.

Sin embargo, algo que ha potenciado y mejorado el aprendizaje y la inclusión de las alumnas sordas ha sido la metodología de trabajo de mesas colaborativas. En cada sala hay siete comunidades de aprendizaje donde comparten siete alumnas; por lo tanto, la manera de aprender implica mucho trabajo en equipo. “La planificación de la clase también se tiene que adaptar para trabajar en estas mesas colaborativas”, cuenta Natalia Pérez. Esto hace que las alumnas se apoyen entre sí e incrementen el nivel de aprendizaje. Además, en el Liceo Sara Blinder existe la codocencia, en cada aula, generalmente, hay tres profesores en sala (asignatura, ayudante y PIE), lo que facilita la enseñanza y existe un mayor apoyo para las alumnas que tienen alguna dificultad para comprender la materia.

Esta metodología también incentiva la amistad entre las alumnas, y ayuda a que las estudiantes sordas y oyentes se conozcan. “En primero medio compartir con niñas sordas es complicado. Siempre surgen cuestionamientos como: ¿Por qué ella tiene una prueba distinta? ¿Por qué ella tiene apoyo? Esto es porque no han vivenciado las barreras a las cuales ellas se enfrentan, pero ya en segundo medio, las chiquillas van entendiendo el mundo de una persona sorda, entonces hay mayor empatía”, cuenta Natalia. 

SORDERA Y PÉRDIDA DE AUDICIÓN

  • 360 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante.
  • El 60% de los casos de pérdida de audición en niños se debe a causas prevenibles. 
  • 1.100 millones de jóvenes (entre 12 a 35 años) están en riesgo de perder su audición por su exposición al ruido en contextos recreativos. (Fuente OMS).

Conoce algo más de lengua de señas en: http://diccisenas.cedeti.cl/

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