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Regístrate y accede a la revistaAsí como Banco de Japón próximamente comenzará a usar una moneda virtual, “la Mitsubishi Tokio-UFJ”, o Larry Page, fundador de Google, ha invertido cerca de US$100 millones para crear el auto volador digital que patentó en 2013, Juan Narváez, profesor de Matemática, utiliza dispositivos digitales en su clase y asegura haber “mejorado la motivación y concentración de sus estudiantes”.
Con solo 29 años, Juan Narváez es un convencido de que es posible y necesario “adaptar la enseñanza y el aprendizaje a los tiempos actuales. Frente a la tecnología, el profesor no debe olvidar que es siempre el mediador de los aprendizajes de sus alumnos. Es el líder de la sala de clases y debe ser capaz de guiar el conocimiento. Ya no hay vuelta atrás”, dice entusiasta.
—¿Cuál es el nuevo rol del docente?
—El docente siempre debe tener los conocimientos y dominar los contenidos que va a enseñar, y está obligado a validar la información en la sala de clases, que los alumnos conocen y obtienen gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. El celular es ahora una fuente de conocimiento, entrega información actualizada, pero no otorga ningún tipo de habilidad, ni desarrollo social a los alumnos.
El profesor debe manejar conocimientos y herramientas de internet. Cualquier educador puede hacerlo, pero estar al tanto que la tecnología nos sitúa en un escenario de cambios continuos. “Si el maestro no tiene ni desarrolla en sus estudiantes la capacidad de adaptación a la tecnología, está formando a sus alumnos para el siglo pasado”.
—¿Qué ha cambiado con la tecnología?
—Se han transformado los instrumentos, pero no las habilidades. Es obvio que para los profesores más jóvenes resulta más fácil adaptarse e insertarse en el mundo de la tecnología. Pero todos pueden hacerlo, lo importante es que se atrevan. Estamos en un proceso de cambio, por lo que si se equivocan no pasa nada, lo importante es atreverse.

—¿Cómo se puede utilizar la tecnología en clases de matemática?
—Lo importante es apoyarse en ellas y lograr que las clases sean entretenidas. Esas herramientas entregan esa posibilidad. En todo caso, si la clase es fome y aburrida, es culpa de los docentes y no de los alumnos. Porque tiene que ser entretenida y llamar la atención de los alumnos, aquello es responsabilidad del docente. De hecho, el profesor siempre debe ser más entretenido que los juegos del celular.
En concreto —explica Juan Narváez—, al enseñar cálculos extensos, en ocasiones es recomendable autorizar el uso de la calculadora que tienen los alumnos en su celular. “Nunca he visto una merma por el uso de la calculadora en ciertas operaciones matemáticas. El aprendizaje es el mismo, la diferencia es que la experiencia de los alumnos es mucho más enriquecedora”.
—¿Impacta la utilización y manejo de las distintas tecnologías en los aprendizajes en la sala?
—Siendo francos, las tecnologías no tienen un alto impacto en la enseñanza, pero sí te sitúan en un escenario de trabajo más cómodo, donde las posibilidades de aprender se multiplican por un millón. Por ejemplo, al dibujar una figura compleja en el pizarrón antes te podías demorar mucho tiempo, y ahora, gracias a las tecnologías lo haces al instante. Ahora estamos en un escenario más dinámico y motivador, que nos permite trabajar con las TIC en todas las asignaturas. La tecnología, entonces, mejora en un 100% la motivación de los alumnos al predisponerles a colaborar.
—¿Qué sucede con los alumnos en este nuevo y desafiante escenario?
—Ahora el estudiante debe ser un protagonista de su propio aprendizaje. Para lograr ese objetivo, los docentes deben colocarles un desafío a sus alumnos. Eso significa, por ejemplo, convertirlos en reporteros de una clase, y con ello, motivar hasta a los alumnos más apáticos de la clase.
Las TIC, dice, entregan la posibilidad de trabajar con alumnos con necesidades especiales en el aula. Ofrecen infinitas herramientas nuevas de aprendizaje y contribuyen al trabajo con esos alumnos, al presentarles diferentes escenarios de tareas. Permiten trabajar con aquellos estudiantes que no tienen habilidades para la asignatura, o con los más desmotivados.
—¿Cuáles son, a su juicio, los principales peligros asociados a la tecnología?
—Existen males como el sedentarismo y el insomnio. Pero curiosamente los problemas que se esperaban, no han ocurrido, como dificultades en la visión. La pornografía es también un peligro asociado al uso de las redes sociales y en ese sentido debe existir una preocupación regular de los padres y profesores.
Respecto del impacto social, “sí existen problemas, pero en ese punto el trabajo es de la familia, lo importante es respetar siempre los espacios destinados para el hogar porque se educa con el ejemplo. La tecnología es un tema cultural, y es necesario aprender a usarla”.
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