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May 2026 - Edición 302

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Aprendizaje sin techo

En el Colegio Marista Hermano Fernando de Alto Hospicio tienen la convicción de que los alumnos pueden y deben ser actores activos frente al diagnóstico de problemas que aquejan a la comunidad escolar y en la búsqueda de soluciones. Prueba de ello es el trabajo desarrollado por estudiantes de tercero medio para techar uno de sus patios.

Por: Por Angélica Cabezas Torres
Aprendizaje sin techo

8:00 a.m. del día jueves 1 de diciembre y Dylan Salgado, alumno de tercero medio de la especialidad de Mecánica Industrial del Colegio Hermano Fernando de Alto Hospicio, se muestra algo ansioso. Llegó el gran día. Hoy junto a sus compañeros, Carlos y Neisa, darán a conocer su propuesta para techar uno de los patios del establecimiento. Así como ellos, sus compañeros llegaron esta mañana vestidos de manera impecable y durante los minutos previos se han dedicado a ultimar detalles de su presentación. 

Han trabajado duro durante los últimos cuatro meses para elaborar un proyecto que convenza a la comisión evaluadora. En agosto pasado, los docentes Mauricio Puig, también rector del colegio, Víctor Rodríguez -profesor de Enseña Chile- y Óscar Montevilla los invitaron a participar en un desafío mayor que tiene por fin cumplir un anhelo de hace tiempo: techar uno de los patios. En el verano es impensable utilizarlos dado el caluroso clima de la zona y la radiación solar. 

Los profesores los estimularon a proponer el diseño de una estructura metálica que cubra el patio y que, además, optimice el uso del espacio para realizar ceremonias y actividades deportivas. Junto con la maqueta del proyecto debían presentar un informe detallado con el presupuesto y planificación del proceso de construcción. 

La elección del mejor trabajo está en manos de una comisión conformada por Luis Malla, del Proyecto FIC UCSH; David Moscoso, ingeniero comercial y asesor empresarial de la Región de Tarapacá; Aníbal Vial, gerente general de la Fundación Irarrázaval; Mauricio Puig, rector del colegio y uno de los profesores líderes del proyecto; y el hermano Pedro Herreros, sostenedor del Colegio.

El profesor Víctor Rodríguez cuenta que este trabajo apuntó a poner en práctica no solo el conocimiento técnico de los alumnos, sino también sus capacidades socioemocionales. “Parte del perfil de egreso de nuestros estudiantes, además de temas técnicos de montaje de estructuras, está en las habilidades transversales que tienen que ver con la formulación de proyectos, la planificación de procesos, adquirir habilidades de comunicación oral, que significa ser capaz de presentar y vender una idea fundamentada en ciertas evidencias, en las cosas que ellos pudieron investigar”, sostiene. 

“Yo desde el principio quería ganar el concurso y motivé a mi equipo para que nos esforzáramos”, recuerda Dylan. Revela que el día de la presentación se sentía nervioso, “pero después nos relajamos porque habíamos estudiado tanto para ese momento que no podía salir mal”. Y estaba en lo cierto, el trabajo duro y las discrepancias que tuvieron con sus compañeros al comienzo para organizarse, valieron la pena. 

El equipo de Dylan obtuvo el primer lugar, una caja de herramientas como premio y el orgullo de que su proyecto se haga realidad. “Me siento feliz, porque cuando lo vea me voy a acordar de todo el esfuerzo que hice, y sé que puedo más”. Se espera que este trabajo sea la base para que una empresa concrete el sueño de techar el patio. 

Los tres profesores organizadores del certamen unieron el trabajo de sus módulos de Empleabilidad y Emprendimiento y de Mantenimiento y Montaje Mecánico para crear un solo producto. Una iniciativa que nunca se había realizado en el colegio, pero que trajo excelentes resultados, cuenta el profesor Víctor Rodríguez. “La articulación entre asignaturas siempre es desafiante; sin embargo, es necesaria y es interesante. El coordinar tiempo, esfuerzo, y unificar criterios de evaluación, siempre va a ser un trabajo extra para un profesor, pero en la medida en que se va haciendo resulta más fácil”, asegura. 

Para los alumnos también fue un beneficio. Al comienzo se sorprendieron porque generalmente la formación de cada asignatura es parcelada, pero luego se dieron cuenta de que podían sacar buenos dividendos. “Me sentí motivado, porque tenía que poner esfuerzo para todas las notas. Además, que fuera un solo proyecto permitía que nos pudiéramos enfocar más”, cuenta Dylan.

“El trabajo interdisciplinario ayuda a que el estudiante desarrolle habilidades holísticas, pudiendo visualizar que el aprendizaje es integral”, sostiene el rector Puig. “Un elemento central en nuestra propuesta formativa es evitar parcelar el aprendizaje. Debemos ser capaces de desarrollar la diversidad de habilidades que tienen los estudiantes, por ello creemos en la capacidad de cruzar disciplinas, ya que la realidad laboral y humana es diversa e integral”.

El año 2016, Dylan obtuvo el tercer lugar de su curso. “Yo no me distraigo, pienso en mí y en mi futuro, lo hago por mi familia que es lo principal. Quiero que ellos estén orgullosos de mí, no quiero ser igual a otros niños”, dice sobre su motivación para salir adelante. 

“A principios de año comencé a ponerme metas y en este proyecto encontré una”, concluye. 

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