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May 2026 - Edición 302

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Los avances de la nueva ley

Nueve meses tardó en el Congreso la tramitación de la ley que por primera vez establece requisitos para estudiar pedagogía y exigencias comunes a las universidades para garantizar una formación inicial de calidad. En tres años, se exigirá a todas las carreras de pedagogía estar acreditadas por la Comisión Nacional de Acreditación. De todo aquello conversamos en exclusiva con la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
Los avances de la nueva ley

Satisfechos están en el ministerio. Por fin se dio luz verde a la tan esperada normativa. Frente a las críticas, la respuesta de la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, es clara: la reforma educacional ya está en marcha, y dejó de ser una promesa. Se está concretando y beneficiando a miles de familias de norte a sur del país.

 

Se destacan avances significativos, como el hecho de que “terminados los estudios de pedagogía, la ley garantizará acompañamiento a los nuevos docentes y educadoras en su ingreso a la sala de clases, a través de mentorías por parte de maestros con mayor experiencia”, explicó la subsecretaria.

 

Asimismo, educadoras y docentes contarán desde ahora con una carrera profesional atractiva que reconocerá las distintas etapas de desarrollo que van alcanzando a lo largo de su vida profesional. “Esta carrera contempla una nueva escala de remuneraciones, que permitirá incrementar los sueldos de todos los docentes en ejercicio y los que a futuro ingresen a la profesión”, advirtió Valentina Quiroga.

 

—¿Qué beneficios le ve al proyecto de carrera docente recientemente aprobado?

 

—En primer lugar, la reforma educacional está en marcha, dejó de ser una promesa y se está concretando y beneficiando a miles de familias de norte a sur del país. Busca garantizar el derecho a una educación de calidad y uno de sus pilares principales es el docente. Por supuesto, muy de la mano y en diálogo con las modificaciones que se hicieron en educación parvularia a través de dos leyes referidas a la calidad y la institucionalidad y el aumento de cobertura de 0 a 6 años; la Ley de Inclusión Escolar que transforma el sistema educacional al terminar paulatinamente con la mensualidad que pagan las familias en los colegios particulares subvencionados y algunos municipales, y que establece un nuevo sistema de admisión sin selección. A eso hay que sumarle la gratuidad para miles de estudiantes del 50% más vulnerable de la población y el proyecto de desmunicipalización o nueva educación pública, que se está discutiendo en estos momentos en el Congreso.

 

—¿Y los profesores?

 

—Respecto a la ley que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente, significa un cambio histórico para la profesión docente y todo nuestro sistema educacional. Su tramitación en el Congreso duró nueve meses y su construcción fue fruto de un amplio diálogo en el cual se recogieron todas las miradas. Se trata de una política de Estado cuyo objetivo principal es aportar mayor calidad a la educación.

 

En cuanto a la formación de los futuros profesores, por ejemplo, por primera vez se establecen requisitos para estudiar pedagogía, lo cual cambia radicalmente un sistema en el cual, al año 2015, 48% de los estudiantes de pedagogía ingresaban sin puntaje PSU o con menos de 500 puntos.

 

Asimismo, se establecen requisitos comunes que las universidades deberán atender con el fin de garantizar una formación inicial de calidad. En efecto, desde abril del año 2019, todas las carreras de pedagogía deberán estar acreditadas por la Comisión Nacional de Acreditación sobre la base de criterios específicos de calidad, entre otras regulaciones.

 

Además, educadoras y docentes serán apoyados en su desarrollo profesional con formación en ejercicio gratuita y pertinente, como garantía del Estado. Estos son solo algunos de los cambios que trae la reforma educacional para la profesión docente y que muestran que los beneficios impactarán a todo el sistema: educadoras, docentes, futuros profesores y profesoras, pero principalmente, a estudiantes y familias.

 

—¿Cómo impactará la mejora en calidad y apoyo a los alumnos de sectores más vulnerables?

 

—Uno de los objetivos de la reforma educacional es que los profesionales de la educación de desempeño destacado ejerzan en establecimientos con alta concentración de estudiantes vulnerables y que ofrezcan mejores oportunidades educativas a esos estudiantes.

 

En este contexto, se crea una Asignación de Reconocimiento por Docencia en establecimientos de Alta Concentración de Estudiantes Prioritarios, la cual se incrementó en su segundo trámite legislativo para los docentes de los niveles superiores de desarrollo. De este modo, la asignación consistirá en un 20% de la asignación de tramo más un monto fijo. Ese monto fijo, en el caso de los docentes que se encuentren en los niveles de desarrollo Avanzado, Experto I y Experto II y que se desempeñen en establecimientos con más de un 80% de estudiantes prioritarios, será de 103 mil pesos (reajustables). En los demás casos, el monto fijo será de 43 mil pesos. En los establecimientos con más de un 60% de estudiantes prioritarios y menos del 80%, se pagará un porcentaje de esa asignación.

 

Asimismo, la ley considera otros incentivos, como el aumento a un 40% de horas no lectivas para docentes de primer ciclo que trabajen en establecimientos con más de 80% de estudiantes prioritarios, desde 2019.

 

—¿De qué manera el nuevo proyecto permitirá avances en la calidad de los profesores chilenos?

 

—A través de todas estas dimensiones se está impulsando una nueva comprensión de la pedagogía como una profesión decisiva, en cuyo desarrollo el Estado y todos los ciudadanos tienen una responsabilidad insustituible, estableciendo regulaciones para la formación de profesores y profesoras, otorgando nuevos derechos y condiciones laborales para un mejor ejercicio, acompañando, reconociendo y promoviendo el desarrollo de maestros y maestras. Todo esto tendrá efectos en la calidad de la docencia, en el fomento de la innovación pedagógica y generará una mayor valoración de la profesión para las nuevas generaciones.

 

—¿Qué mejoras entregará la reducción de las horas lectivas?

 

—El incremento de horas no lectivas —que desde el próximo año beneficiará a docentes de los sectores público y particular subvencionado— está resguardado por ley para la planificación de la enseñanza, la preparación de clases, la evaluación de aprendizajes, el trabajo colaborativo, así como otras actividades pedagógicas que garanticen aprendizajes de calidad. Asimismo, se establece que, en la distribución de la jornada de trabajo, los directivos deberán gestionar que las horas no lectivas sean asignadas en bloques de tiempo suficiente para que los profesores puedan desarrollar la totalidad de sus labores.

 

En el año 2017 el tiempo no lectivo aumentará a 30% de las horas de contrato y el año 2019 el tiempo no lectivo aumentará a 35% de las horas de contrato. Los profesionales que realicen docencia de primer ciclo (1° a 4° básico) en establecimientos con más del 80% de estudiantes vulnerables, contarán con hasta un 40% de horas no lectivas desde el año 2019. Para ello, los sostenedores tendrán autorizado el uso de recursos SEP.

 

 

 

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