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Regístrate y accede a la revistaEl debate se ha instalado desde que se han vuelto populares. ¿Son beneficiosos para los niños? Según un nuevo estudio del Hospital del Mar y del Instituto de Salud Global de Barcelona, que fue publicado en la revista científica Annals of Neurology. Dos horas a la semana sí lo son, pero nueve pueden traer problemas. Conversamos con dos expertos sobre la validez de esta investigación.
Aunque la mayoría de los actuales educadores creció con la idea de que el cerebro humano no cambia fisiológicamente por la estimulación recibida del exterior —sobre todo después de los tres años de edad—, ahora esa teoría parece superada e incluso desmentida. Según las últimas investigaciones en neurobiología, ya no queda duda de que ciertos tipos de estimulación modifican las estructuras cerebrales y afectan la forma en que las personas piensan.

Marcela Peña, doctora en Neurociencias Cognitivas y académica de la Facultad de Psicología UC.
Explica la destacada médica, doctora en Neurociencias Cognitivas y académica de la Facultad de Psicología UC Marcela Peña, que antes de la aparición de este estudio, “ya se había descrito que el cerebro se adapta a aprendizajes específicos: antes y después de aprender a leer, antes y después de trabajar como taxista (que debe conocer el mapa de las calles de una ciudad), antes y después de hacerse experto en música, antes y después de aprender otros idiomas. El cerebro de un humano es prácticamente siempre plástico, incluso en pacientes con serios problemas de aprendizaje como el Alzhéimer, ya que siempre están ocurriendo cambios en su estructura y funciones de las redes cerebrales”.
Sucede que a nivel cerebral, la consolidación de la memoria (en los circuitos hipocampales) estaría influenciada por factores tales como la repetición y la motivación. “Por eso, los juegos de video podrían ser interesantes, ya que los aumentos en la dopamina estarían en la base de la motivación. De hecho, la dopamina se asocia a estados de recompensa que experimenta la persona y aumenta aún más cuando esta se logra con un cierto nivel de azar (o suerte), como ocurre en el caso de este tipo de juegos, lo que los convierte en muy atractivos y útiles para inducir aprendizajes”, dice Marcela Peña.
El aumento de dopamina estaría también asociado a sensaciones emocionales de placer y “aumentaría el interés en la actividad de juego o aprendizaje (circuitos atencionales guiados por una emoción positiva). A su vez, promovería el compromiso con las tareas de aprendizaje y tendría mayores probabilidades de éxito de consolidación en la memoria de lo aprendido”, dice la experta de la UC.
Los profesores deben tener en cuenta que el aprendizaje es más exitoso cuando los alumnos han comido y dormido bien, si es que no hay un estrés demasiado alto, ya que todo aquello afectaría el sistema nervioso.
TIEMPOS DE JUEGO
El director de Tren Digital de la UC, Daniel Halpern, señala que “el tiempo de juego y exposición sí incide de forma negativa en la socialización de los menores, ya que les impide desarrollar habilidades sociales al estar más tiempo conectados porque cambian conductas y la socialización presencial. Por tanto, el tiempo límite recomendado para los niños y el uso de videojuegos son 2 horas diarias, pero podría ser incluso menos si se ven cambios negativos como que los alumnos son incapaces de siquiera divertirse por sí solos si no es con la ayuda de la tecnología, o si pierden el interés de socializar con los demás presencialmente por quedarse interactuando online”.
Pese a las condiciones poco rigurosas del estudio, señala Marcela Peña, se podría realizar la siguiente afirmación: “Los niños que juegan juegos de video tienen mayor conectividad funcional o los niños que tienen mayor conectividad funcional, juegan más horas de video”.
En todo caso, la experta de la UC dice que “los juegos de video no son perjudiciales per se. De hecho, son herramientas que se pueden utilizar para fomentar habilidades cognitivas generales de los alumnos como la velocidad de respuesta o el control atencional, o apoyar aprendizajes (como ayudar a desarrollar la velocidad lectora en niños con dislexia o la aritmética mental en estudiantes con discalculia)”.
DATOS DEL ESTUDIO
La investigación fue realizada por expertos del Hospital del Mar y del Instituto de Salud Global de Barcelona, y fue publicada en la revista científica Annals of Neurology. El estudio analizó la relación entre las horas dedicadas a los videojuegos en niños de 7 a 11 años, sus habilidades intelectuales y problemas de conducta. En total, se estudiaron 2.442 menores. Según reveló la investigación, los niños que juegan videojuegos dos horas a la semana tienen mejores habilidades motoras y mejor rendimiento, mientras que jugar más de nueve horas a la semana se asocia a problemas de conducta, conflictos con los compañeros de colegio y menores habilidades sociales.
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