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May 2026 - Edición 302

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Los contextos hacen los caminos

A la cabeza del liceo politécnico Nuestra Señora de la Presentación de Melipilla, encontramos a la Hna, Carmen Elisa Estupiñán. Empática y cariñosa con sus niñitas, el día se le pasa volando atendiendo todos los frentes necesarios para que el colegio marche bien y las alumnas reciban una formación de calidad

Por: Angélica Cabezas Torres
Los contextos hacen los caminos

 

Hna Carmen Elisa Estupiñán

Mientras conversamos en su oficina, las interrupciones no paran. Son las alumnas que acuden a consultar a la Hna. Carmen Elisa. Están en la semana aniversario, el colegio cumple 54 años y tienen preparada una serie de actividades extraprogramáticas. El patio está teñido de color y se siente en el aire la festividad.


Originaria de Colombia y de la Congregación Dominica de la Presentación, la Hna. Carmen Elisa llegó a Chile hace siete años para hacerse cargo de este colegio. En ese momento venía desde Europa donde había estado abocada a investigar acerca de la didáctica del aprendizaje. En ese marco ya conocía algo de nuestro sistema educacional. “La construcción de diseños, tanto del marco para la buena enseñanza, como el marco para la buena dirección, son unas estructuras muy bien logradas aquí en Chile y una las mira desde fuera con muchas expectativas”, cuenta.


—Cuando llegó a nuestro país y tomó la dirección de este colegio, ¿con qué escenario se encontró?
—Yo estoy convencida de que los contextos hacen los caminos y las necesidades educativas en cada uno reclaman una dinámica muy propia de enmarcar el currículum, la didáctica y las pedagogías. Aquí yo me encontré con una riqueza a nivel de documentación muy bien lograda, pero el desafío es responder a los contextos y las generaciones de alumnas son muy cambiantes.


En general, ¿cómo es la realidad de las alumnas de su establecimiento?
—Cada año la población va cambiando y las necesidades educativas en estos ambientes vulnerables se van haciendo cada vez más sensibles y más desafiantes. El capital cultural proveniente de sus padres es muy carente y ellas son quienes han alcanzado el mayor nivel académico en su familia. No tienen quién las acompañe en ese proceso y, más aún, no es importante que ellas estudien. Es más importante que lleguen a casa con un salario.


—¿De qué manera se lidera un colegio con esas características?
—Yo siento que el equipo de trabajo es clave. En el momento en que cada integrante de la comunidad se da cuenta de lo importante que es su trabajo para lograr el objetivo, que es que las niñas aprendan, en ese instante ya hay mucho avanzado.


Por ejemplo, si una niña llega llorando y tarde, porque no tenía dinero para la micro, y no hay nadie que le pregunte qué le pasó o que la contenga, es muy complicado. Todos, desde la persona que la recibe en la puerta a la que regula su aprendizaje en la sala, son muy importantes.


—¿Cómo logra que ese equipo de trabajo se alinee y se comprometa?
—Ahí hay un ideal y una realidad. El ideal es que todos comprendamos que lo que estamos haciendo es construir sociedad. Lo que nos estamos jugando es el futuro de un país. Si hay una niña que logra terminar su 4° medio técnico-profesional estamos teniendo una familia que tiene garantizada cierta calidad de vida, cierto nivel de estructura de hogar.


El ideal es que todos nos alineemos en el trabajo y lleguemos a impactar a cada personita de las que vienen a estudiar acá, no solo académicamente, sino de manera integral, que crezca en su contexto, que aprenda a socializar, que académicamente rinda, que desarrolle las habilidades que necesita para enfrentar el mundo académico y laboral, pero que también a nivel espiritual tenga una identidad. Eso para nosotros es la columna vertebral.


—¿Y la realidad cuál es?
—Como el equipo también es humano, se encuentran distintas realidades: de edad, de cultura, de historias que también se cruzan, de situaciones de salud, y eso también afecta. Generaciones que se encuentran y tenemos que mirar de qué forma puede existir el diálogo, eso implica mucha mediación, pero también una posición muy clara.


Hay un contexto social donde el aprendizaje es la mejor manera de dignificar a las niñas, por lo tanto tenemos que asegurarnos de que la educación también les sirva para la vida y no se nos puede olvidar de que el hecho que tengamos alumnas vulnerables no quiere decir que no estemos obligados a ofrecer una educación de calidad, y tampoco este escenario nos saca del sistema donde nos piden resultados. Estamos llamados a que si es real nuestro compromiso evangélico, tiene que redundar en una educación de calidad.


—¿Cuánto tiempo le demanda la gestión administrativa y de recursos?
—No quisiera que me quitara tanto, pero a veces en el diseño de las cosas ya se va bastante tiempo. Yo me hago ayudar, porque hay que atender muchos frentes. Yo acostumbro a delegar lo más que se pueda en personas que me aseguren que las cosas se van a dar.


—¿Qué otros desafíos ha tenido que enfrentar estando a la cabeza de este colegio?
—Tenemos una realidad que pesa mucho: una tasa muy alta de embarazos. Entonces con las niñas que son mamás tenemos que pensar de otra manera para ellas, porque hay que atenderlas primero y asegurarnos que aprendan a cuidar la vida. Hay que hacer una adaptación del currículum, porque primero está la guagua.
Se generó un proyecto para alumnas embarazadas desde el 2010 y hay una persona encargada de gestionar, de adaptar el currículum, de hacer el seguimiento, porque el peligro de deserción de esta población es más alto que el de las otras niñas.

Para liderar un colegio

Académico: Tiene que existir un avance curricular y con esto no me refiero solo a la transferencia o a la adquisición de conocimiento, sino a todo el desarrollo integral de la persona.

Convivencia Escolar: El espacio de socialización. Cómo aprenden a crecer como personas, positivamente, proactivamente, en la capacidad de darse, de ser para los otros, de construir, eso es ganancia.

Familia: Aunque no cuente con ella aquí en el colegio, ese foco no se debe perder. Si la mamá no puede venir, yo tengo que ir donde está ella. Si uno no conoce el contexto de sus alumnos, está desubicado en la formación.

Legal: Es muy importante la mirada del Ministerio de Educación, porque si no cumples quedas fuera y se pierde la oportunidad de hacer un servicio a la comunidad y a las niñas.

 

 

 

 

 

 

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