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Regístrate y accede a la revistaEducar en valores es un desafío para padres y profesores. Muchachos rebeldes que se resisten a la formación o quitar el estigma de que los valores son solo para personas religiosas, son algunos de los mitos que hay que derribar. Los invitamos a conocer el programa “Adolescentes con Personalidad”, una iniciativa que busca formar el carácter de los jóvenes a través del séptimo arte, haciéndolos protagonistas de su propio aprendizaje.
Escenas cuidadosamente seleccionadas de películas como “Shrek” o “Harry Potter” permiten a los jóvenes tratar temas valóricos y relacionarlos con su realidad, logrando un aprendizaje permanente, coherente, significativo y vital, revela Juan Antonio Corcuera, autor de “Adolescentes con Personalidad”, propuesta dirigida a estudiantes de 12 a 17 años. A través de manuales prolijamente elaborados, y segmentados por nivel etario, los muchachos junto a sus profesores y padres van trabajando una película y un valor en particular.
¿Cuál es la clave para formar en valores a niños y jóvenes?
Las historias. Cada uno de nosotros hemos aprendido y crecido a través de la experiencia. Nuestros aciertos y errores nos han ayudado a conocernos mejor y a conocer el mundo que nos rodea. Las historias apelan a la cabeza y al corazón, y nos orientan hacia la acción y la vida. La ética muere cuando se transmite de una forma conceptual, teórica… porque hacemos aburrido y repetitivo lo más emocionante y creativo que existe: nuestra vida. Las historias de otros nos inspiran a sacar lo mejor de nosotros: nuestra propia historia.
¿En qué consiste la propuesta de “Adolescentes con Personalidad”? ¿De qué manera agrega valor a otros programas?
Proponemos educar en valores a través del cine, en clases de tutorías o ciudadanía. De cada película tomamos un valor y lo trabajamos en todos los elementos de la unidad. Lo hacemos de una manera práctica, utilizando la “metodología del caso” con los fragmentos seleccionados. No solo buscamos una comprensión más profunda, sino que intentamos que el valor llegue al corazón y a la vida del alumno, del docente y de los padres. Nuestra propuesta parte de la libertad del alumno, que es el verdadero protagonista de su aprendizaje y de su vida.
¿Los profesores necesitan una capacitación especial para trabajar con esta metodología?
Es una metodología en la que intentamos poner al estudiante en el centro del proceso de aprendizaje, y eso lógicamente cambia algunos aspectos de la dinámica habitual de las clases. Es importante una formación inicial para entender el proyecto, pero se va entendiendo mejor conforme se van impartiendo las clases. El punto final al que miramos es que los docentes y alumnos personalicen la clase añadiendo, modificando y creando nuevos contenidos y dinámicas sobre la base que ofrecemos.
¿Cuáles son las ventajas de enseñar valores a través del cine?
El libro ha sido desde siglos una de las herramientas más importantes de aprendizaje, y desde mi punto de vista lo seguirá siendo. Produce un nivel de profundización muy intenso. Pero el cine es muy atractivo y capta la atención de todos. Es visual y puede plasmar con imágenes conceptos complejos. Con el cine conseguimos ponernos en los problemas y retos vitales de los alumnos, para posteriormente con el libro buscar una reflexión significativa de lo que han visto.
¿Se consiguen aprendizajes a largo plazo?
La percepción que tenemos es que sí. El feedback que nos llega de los docentes también va en esta dirección. Si la pregunta es si tenemos investigaciones que avalen con hechos esta impresión, la respuesta es que todavía no. Es uno de los proyectos en mente que nos gustaría realizar. Si bien es cierto que toda la literatura científica educativa ve que los aprendizajes son a largo plazo cuando se enfrenta al alumno con dilemas, con problemas, cuando se plantean proyectos, cuando se enseña con experiencias... y todo esto ya está integrado en nuestra metodología.
¿De qué forma el cine logra captar la atención de los alumnos frente a los cientos de distractores que tienen hoy?
Para los alumnos, mucho más interesantes que las distracciones son sus problemas, sus retos, sus ilusiones y sus sueños. Cuando elegimos las películas intentamos conectar con todo eso. De esta manera, cuando ven una película lo que realmente están viendo es su vida. Y cuando discuten sobre los dilemas, discuten sobre cómo ellos actuarían en realidad. La adolescencia es un momento especial de búsqueda de sentido, y conectar con esa inquietud tiene más fuerza que cualquier distracción.
¿Cómo ha sido la experiencia de los colegios que han adoptado esta metodología?
Muy buena, de manera casi unánime. Tengo que reconocer que, como toda propuesta innovadora, hemos tenido que aprender y corregir errores en el camino. Nos han ayudado mucho los profesores y colegios que siempre han visto el potencial del proyecto y han mejorado cada año lo que recibían.
¿Está dirigido a todos los colegios, tanto laicos como religiosos?
Sí, los colegios buscan una educación excelente y de calidad, que se concreta en el conocimiento de idiomas, adquisición de unos conocimientos técnicos, capacidad lectora, etc… Es algo normal, pero lo que todos los padres y colegios buscan es que sus hijos y alumnos sean mejores personas y saquen todo su potencial y talento.
Más información: www.adolescentesconpersonalidad.net.
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